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Aerotermia: qué es, cómo funciona y cuánto ahorras realmente · imagen ilustrativa generada por IA
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Aerotermia: qué es, cómo funciona y cuánto ahorras realmente

La guía madre del tema: cómo funciona una bomba de calor aire-agua, qué miden el COP y el SCOP, qué potencia te toca, con qué emisores rinde, cómo resuelve el agua caliente y en qué casos te conviene decir que no.

Actualizado agosto 2026 Iván Escudero Basado en RITE y CTE DB-HE

Aerotermia: qué es, cómo funciona y cuánto ahorras realmente

La aerotermia es climatización con bomba de calor que toma energía del aire exterior y la lleva al interior de tu casa. Como no genera calor quemando nada, sino que lo transporta, entrega varios kilovatios térmicos por cada kilovatio eléctrico que consume: ese multiplicador es el COP, y en equipos domésticos aire-agua bien dimensionados se mueve habitualmente entre 3 y 5 en condiciones favorables. Un mismo equipo puede darte calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria. El rendimiento real no lo decide el catálogo: lo deciden la temperatura a la que trabajen tus emisores, el aislamiento de la vivienda y el clima de tu zona.

Resumen en 30 segundos. Una bomba de calor aerotérmica mueve calor en lugar de producirlo. Rinde más cuanto menor sea la temperatura del agua que tiene que impulsar, así que brilla con suelo radiante (30-40 °C), va bien con radiadores de baja temperatura (40-50 °C) y sufre con radiadores antiguos pensados para 70-80 °C. Necesita una unidad exterior con sitio, aire libre y vecinos a los que no moleste, y un acumulador para el agua caliente. Compensa cuando sustituyes gasóleo, propano o calefacción eléctrica directa en una casa con un aislamiento decente y un uso continuado. Compensa poco en una segunda residencia de uso esporádico, en una vivienda sin aislar en la que la envolvente sea el problema real, o donde no haya sitio para la unidad exterior.

Esta es la página madre de todo lo que publicamos sobre aerotermia en SolarHogar. Aquí tienes el tronco: el funcionamiento, los números que hay que saber leer, el dimensionado, los emisores, el agua caliente, el ruido, el mantenimiento y los casos en los que te diría que no la pongas. Cada asunto que da para una guía propia —el precio, la comparativa con el gas, los radiadores, el suelo radiante, las marcas, las ayudas de tu comunidad o el comportamiento en tu ciudad— tiene su enlace en el punto donde toca, y también un mapa completo al final.

Tabla de contenidos

Qué es la aerotermia (y qué no es)

Aerotermia es el nombre comercial que se ha impuesto en España para designar la climatización mediante bomba de calor que usa el aire exterior como foco de intercambio. La máquina no fabrica calor: lo capta donde hay poco y lo suelta donde quieres que haya mucho. Es exactamente lo que hace un frigorífico, solo que al revés y a otra escala. Por eso la etiqueta de «energía renovable» que se le cuelga tiene sentido en la parte de energía que toma del ambiente, y no en la electricidad que consume el compresor.

Que el aire esté frío no impide que contenga energía. Un aire a 2 °C está muy por encima del cero absoluto y todavía tiene calor aprovechable; lo que cambia con la temperatura exterior es el esfuerzo que le cuesta a la máquina moverlo. Cuanto más frío está fuera y más caliente quieres el agua dentro, mayor es el salto térmico que debe salvar el compresor y peor es el rendimiento. Esa frase resume el 80 % de lo que necesitas entender sobre aerotermia.

Tres cosas que la aerotermia no es

  • No es geotermia. La geotermia intercambia con el terreno mediante sondeos o captación horizontal. Es más estable en rendimiento porque el suelo apenas cambia de temperatura a lo largo del año, pero exige obra de perforación y una inversión de otro orden. La aerotermia intercambia con el aire y por eso su rendimiento oscila con el clima.
  • No es solar térmica. No depende de que haya sol ni de captadores en el tejado. Funciona de noche y con el cielo cubierto. Otra cosa es que la combines con fotovoltaica para abaratar la electricidad que consume, que es una jugada distinta y muy razonable.
  • No es un aparato mágico que anula la factura. Consume electricidad, y bastante, en las horas más frías. Lo que hace es consumir mucha menos que cualquier sistema que convierta electricidad en calor por efecto Joule, y menos energía primaria que una caldera si el rendimiento estacional acompaña.
La pregunta correcta no es «¿la aerotermia es buena?», sino «¿a qué temperatura va a tener que trabajar en mi casa?». Dos instalaciones con la misma máquina y el mismo clima pueden diferir un 40 % en consumo solo por la temperatura de impulsión que les pide el sistema de emisión.

Cómo funciona: el ciclo, el desescarche y el refrigerante

Dentro de la máquina circula un refrigerante en un circuito cerrado que recorre cuatro elementos. Entenderlos te sirve para leer un presupuesto y para saber qué te están cobrando.

  • Evaporador. Es la batería de la unidad exterior, con su ventilador. El refrigerante llega frío y a baja presión, absorbe calor del aire y se evapora.
  • Compresor. Aquí se gasta la electricidad. Al comprimir el gas sube su presión y con ella su temperatura, hasta ponerlo por encima de la temperatura del agua que hay que calentar. En equipos modernos es un compresor inverter, capaz de modular su velocidad en lugar de trabajar a todo o nada.
  • Condensador. Un intercambiador donde el gas caliente cede su calor al agua del circuito de calefacción o del acumulador de ACS y vuelve a estado líquido.
  • Válvula de expansión. Baja de golpe la presión del líquido, con lo que se enfría por debajo de la temperatura exterior y queda listo para volver a absorber calor. El ciclo empieza otra vez.

Una válvula de cuatro vías permite invertir el sentido del ciclo. Con ella, el mismo equipo que en enero saca calor del aire y lo mete en casa, en julio saca calor de casa y lo tira al aire. De ahí que se hable de equipos reversibles y que la aerotermia sustituya también al aire acondicionado.

El desescarche, el detalle que nadie te cuenta

Cuando la batería exterior trabaja por debajo de la temperatura de rocío del aire, el vapor de agua condensa sobre ella; si además está bajo cero, se congela. La escarcha tapona el paso del aire y hunde el intercambio. La máquina lo detecta y ejecuta un ciclo de desescarche: invierte momentáneamente el flujo para derretir el hielo, lo que significa que durante unos minutos deja de calentar tu casa y consume para calentar su propia batería.

El desescarche es la razón de que el rendimiento real de invierno sea inferior al del catálogo, y de que la peor franja no sea la de −5 °C secos sino la de 0 a 5 °C con humedad alta, típica de la cornisa cantábrica o de las mañanas de niebla del valle del Ebro. Al comparar equipos, mira si el fabricante declara cómo gestiona el desescarche y si el circuito hidráulico tiene la inercia suficiente para alimentarlo sin robarte confort. Un depósito de inercia mal calculado se nota justo aquí.

Refrigerantes: R-32, R-290 y el reglamento europeo de gases fluorados

El gas que circula por dentro no es un detalle menor. La normativa europea de gases fluorados —el Reglamento (UE) 517/2014, sustituido por el Reglamento (UE) 2024/573— aprieta progresivamente la cantidad de hidrofluorocarburos que se puede poner en el mercado y va empujando al sector hacia refrigerantes de bajo potencial de calentamiento global. En la práctica doméstica te vas a encontrar con tres familias:

  • R-410A. El clásico de la década pasada, con un potencial de calentamiento muy alto. Está en retirada y su recarga se irá encareciendo. Si te ofrecen un equipo con R-410A a precio de saldo, ese es el motivo.
  • R-32. Hoy es el estándar en gama doméstica. Tiene bastante menos impacto climático que el R-410A y buen comportamiento termodinámico. Es ligeramente inflamable (clasificación A2L), lo que impone requisitos de volumen mínimo de local y de ventilación en la parte interior.
  • R-290 (propano). Es la apuesta de futuro por su impacto climático casi nulo y porque alcanza temperaturas de impulsión altas con buen rendimiento, lo que lo hace interesante para sustituir calderas sin cambiar radiadores. A cambio es inflamable (A3) y se monta casi siempre en configuración monobloc, con toda la carga confinada en el exterior y distancias de seguridad respecto a ventanas, sumideros y aberturas.

Quien manipule estos gases necesita el certificado personal de manipulación de gases fluorados que exige el RD 115/2017, y la empresa debe estar habilitada. Pídelo. No es burocracia: una carga mal hecha se traduce en un equipo que rinde por debajo de lo que pagaste y en fugas que acabas pagando tú.

COP, SCOP y SPF: los tres números que hay que saber leer

Aquí se juega el partido. Un comercial te dirá «esta máquina tiene un COP de 5». La pregunta que hay que devolverle es: «¿medido a qué temperatura exterior y con qué temperatura de impulsión?». Sin esos dos datos, el número no significa nada.

  • COP (Coefficient of Performance). Rendimiento instantáneo en calefacción: kWh térmicos entregados por cada kWh eléctrico consumido, en un punto de trabajo concreto. Se mide según la norma EN 14511 en condiciones normalizadas, y el punto que suelen destacar los catálogos (aire exterior a 7 °C, agua a 35 °C) es de los más favorables que existen.
  • SCOP (Seasonal COP). Rendimiento estacional calculado según la EN 14825, que promedia el comportamiento a lo largo de una temporada de calefacción tipo, con sus horas frías y sus horas templadas, sus arranques y sus desescarches. Se declara para tres zonas climáticas europeas (cálida, media y fría) y para dos temperaturas de aplicación (habitualmente 35 °C y 55 °C). Es mucho más honesto que el COP de catálogo.
  • SPF (Seasonal Performance Factor). El rendimiento estacional de tu instalación real, con tu vivienda, tus emisores, tus bombas de circulación y tus resistencias de apoyo. Es el único número que acaba apareciendo en tu factura. Y es siempre inferior al SCOP de laboratorio.
  • ηs (eta_s) y la etiqueta energética. La eficiencia energética estacional de calefacción que aparece en la etiqueta del Reglamento (UE) 811/2013 se deriva del SCOP descontando el rendimiento de la generación eléctrica. Es lo que determina que un equipo luzca A++ o A+++, y siempre va referida a una temperatura de aplicación: el mismo equipo puede ser A+++ a 35 °C y bajar una o dos clases a 55 °C.

Un apunte con consecuencias prácticas: la normativa europea solo contabiliza como renovable la parte de la producción de una bomba de calor cuyo rendimiento estacional supera un umbral mínimo. Por debajo de ese umbral, la máquina sigue funcionando pero deja de computar a efectos de la exigencia de aporte renovable del CTE DB-HE 4 para el agua caliente sanitaria. Si tu proyecto se apoya en la aerotermia para justificar esa exigencia, el técnico tiene que comprobar el valor con la versión vigente del documento básico.

Por qué la temperatura de impulsión manda sobre todo lo demás

Cada grado que le pides de más al agua es un grado más de salto térmico que tiene que salvar el compresor. La relación no es lineal ni suave: pasar de impulsar a 35 °C a impulsar a 55 °C se come una parte muy considerable del rendimiento. Ese es el motivo de fondo por el que suelo radiante y aerotermia se llevan tan bien y por el que un radiador de hierro fundido de una casa de los setenta es mala compañía.

Sistema de emisiónTemperatura de impulsión típicaEncaje con aerotermiaQué vigilar
Suelo radiante30-40 °CEl mejor posibleInercia alta: responde lento, hay que regularlo por curva y no a golpes de termostato
Fancoil40-50 °C en calor, 7-12 °C en fríoMuy bueno, y además da fríoRuido del ventilador y desagüe de condensados en modo refrigeración
Radiador de baja temperatura40-50 °CBueno si están bien dimensionadosNecesitan más superficie de emisión que un radiador convencional para la misma potencia
Radiador antiguo de hierro o aluminioProyectado para 70-80 °CRegular: obliga a alta temperatura y hunde el rendimientoHay que recalcular estancia por estancia antes de decidir si sirven o se cambian

Ese cálculo estancia por estancia es lo primero que debería aparecer en un presupuesto serio. Lo desarrollamos en aerotermia con radiadores: ¿compensa en tu casa? y, para el caso concreto de instalaciones viejas, en aerotermia con radiadores antiguos. Si quieres el detalle de cómo comparar fichas técnicas sin que te la cuelen, tienes la guía específica cómo elegir bomba de calor: COP, SCOP y trampas.

Aire-agua o aire-aire, monobloc o bibloc

Dos decisiones distintas que se confunden a menudo. La primera es qué fluido distribuye la energía dentro de casa. La segunda, dónde está físicamente el circuito de refrigerante.

Aire-agua frente a aire-aire

La aerotermia aire-agua es a lo que se refiere casi todo el mundo cuando dice «aerotermia»: la máquina calienta agua y esa agua alimenta suelo radiante, fancoils o radiadores, y además carga el acumulador de agua caliente sanitaria. Es un sistema de calefacción completo y resuelve la ducha.

La aerotermia aire-aire es, en esencia, un equipo de aire acondicionado por conductos o por splits trabajando en bomba de calor. Calienta y enfría muy rápido, cuesta bastante menos de instalar y no requiere circuito hidráulico. A cambio no produce agua caliente sanitaria, reparte el calor de forma menos uniforme y reseca más el ambiente. Para un piso con buena envolvente en clima suave, y con el ACS resuelto por otra vía, es una opción perfectamente defendible que muchos descartan sin analizarla.

Monobloc frente a bibloc (split)

CriterioMonoblocBibloc / split
Dónde va el refrigeranteTodo confinado en la unidad exterior, cargado y sellado en fábricaCircula entre exterior e interior por tubería de cobre montada en obra
Qué entra en casaSolo tubería de aguaTubería frigorífica hasta el módulo hidráulico interior
Riesgo de fuga de gas en obraPrácticamente nuloDepende de la calidad del abocardado y del vacío que haga el instalador
Riesgo de congelaciónHay agua en el exterior: exige anticongelante o función antihielo garantizadaEl agua se queda dentro de casa, sin ese riesgo
Refrigerantes naturales (R-290)Es la configuración habitualPoco frecuente por las restricciones de seguridad en interior
Espacio interior necesarioMenor, salvo por el acumulador de ACSRequiere hueco para el módulo interior

Como regla de andar por casa: en zonas con heladas frecuentes y sin garantía de suministro eléctrico continuo, el bibloc evita un dolor de cabeza; en el resto de España, y sobre todo si te interesa un equipo de propano, el monobloc simplifica la instalación y reduce los puntos de fallo. Ninguna de las dos configuraciones es mejor en abstracto. La que sea mejor en tu caso depende del sitio donde vas a poner la máquina, que es justo lo siguiente.

Dimensionado: qué potencia necesitas de verdad

La potencia no se elige por metros cuadrados. Se calcula a partir de la carga térmica de la vivienda, que es la potencia que hay que aportar para mantener la temperatura interior de diseño cuando fuera se dan las condiciones exteriores de proyecto de tu localidad. El método normalizado es el de la UNE-EN 12831, y un instalador que se lo tome en serio te pedirá planos, orientación, composición de muros y cubierta, tipo de carpintería y vidrio, y ventilación prevista.

A esa carga de calefacción hay que sumarle la demanda de agua caliente sanitaria, que no se acumula sin más porque la máquina no calienta las dos cosas a la vez: prioriza el ACS, interrumpe la calefacción unos minutos y vuelve. Con un acumulador razonable, esa interrupción es invisible; con uno corto y una familia numerosa, no.

Estimación orientativa para hacerte una idea

Los valores de la tabla siguiente son reglas de proyecto de uso común para hacer un primer tanteo, no un cálculo. Sirven para detectar un presupuesto disparatado, no para firmar nada. Las zonas climáticas son las del CTE DB-HE, que van de la A (invierno más suave) a la E (invierno más severo), con la α reservada a Canarias.

Severidad climática de inviernoEnvolvente muy buenaEnvolvente correctaSin aislar o mal aislada
Suave (costa mediterránea, Canarias)30-45 W/m²40-60 W/m²50-80 W/m²
Templada (interior peninsular medio, valles atlánticos)40-55 W/m²50-70 W/m²60-90 W/m²
Fría (meseta norte, prepirineo)50-65 W/m²60-80 W/m²70-100 W/m²
Muy fría (zonas de montaña)60-80 W/m²70-90 W/m²80-120 W/m²

Un ejemplo de cómo usarla. Vivienda de 130 m² útiles en zona templada, reformada con carpintería nueva y aislamiento por el interior. Tomando 55 W/m² sale una carga de unos 7,2 kW, así que la conversación con el instalador debería girar en torno a un equipo de 7 u 8 kW, no de 14. Si el presupuesto que te llega propone 16 kW «por si acaso», pide el cálculo. Si no existe cálculo, ya sabes lo que hay.

Sobredimensionar sale más caro que quedarse corto

Es el error más repetido, y va contra la intuición. Una máquina demasiado grande alcanza la consigna enseguida, para, se enfría el circuito, vuelve a arrancar: es el ciclado corto. Cada arranque del compresor es el momento de mayor desgaste y de peor rendimiento, así que un equipo sobredimensionado consume más, dura menos y hace más ruido que uno ajustado. Además pagaste de más por él.

La modulación tiene un límite: un compresor inverter no baja indefinidamente. Si la potencia mínima a la que puede trabajar tu equipo está por encima de la demanda de la casa en un día templado de noviembre, ciclará. Ese dato —la potencia mínima modulada— aparece en la ficha técnica y casi nadie lo mira. Míralo.

Quedarse corto tiene su propio castigo: la resistencia eléctrica de apoyo entra a completar y ahí el rendimiento cae a 1, o sea al de un calefactor de toda la vida. Un pequeño apoyo puntual en los días extremos es una decisión de diseño perfectamente sensata y suele salir más barato que sobredimensionar el equipo para dos semanas al año. Un apoyo que entra todos los días de enero es un error de dimensionado disfrazado.

Volumen de inercia y caudal mínimo

La máquina necesita un volumen de agua mínimo en el circuito para trabajar estable y para poder desescarchar sin dejarte a oscuras térmicamente. El fabricante lo indica en litros. El suelo radiante casi siempre lo aporta por sí solo gracias al agua contenida en los circuitos; una instalación de radiadores con válvulas termostáticas que van cerrando puede quedarse por debajo, y entonces hace falta un depósito de inercia o un botellón de equilibrado. Cuando alguien te venda un depósito de inercia, la pregunta es cuántos litros y por qué, no cuánto cuesta.

Emisores: suelo radiante, fancoils o radiadores

Ya has visto que aquí se decide el rendimiento. Vamos con las tres opciones y sus letras pequeñas.

Suelo radiante: el mejor compañero, con condiciones

Reparte el calor por una superficie enorme, así que le basta con agua templada. Eso es justo lo que la bomba de calor quiere. El confort es distinto al de un radiador: no hay corrientes, no hay puntos calientes y la temperatura del aire puede ser un grado o dos más baja para la misma sensación, lo que ahorra por partida doble.

Sus condiciones son reales. Exige levantar el suelo o ganar altura con un mortero autonivelante, lo que en una reforma parcial complica puertas y encuentros. Su inercia es alta: no lo enciendas y apagues, déjalo trabajar por curva de compensación. Y si lo vas a usar también en verano en modo suelo refrescante, necesita control de humedad para no condensar sobre el pavimento. El detalle está en aerotermia y suelo radiante, y el consumo esperable en consumo de aerotermia con suelo radiante.

Fancoils: la opción que resuelve también el verano

Un fancoil es un intercambiador con ventilador: pasa aire de la estancia por una batería alimentada con el agua del sistema. Calienta con agua templada, enfría con agua fría y responde rápido, que es lo que un suelo radiante no hace. Su contrapartida es que hay un ventilador funcionando —hay modelos muy silenciosos, pero un ventilador es un ventilador— y que en modo frío produce condensados que necesitan desagüe con pendiente o bomba de evacuación. Un fallo de desagüe es la avería doméstica más habitual de este sistema y también la más fácil de evitar en el montaje.

Radiadores: depende, y hay que calcularlo

Aprovechar los radiadores existentes es la vía más rápida y barata para sustituir una caldera, y a veces funciona muy bien. La clave es que la potencia que emite un radiador depende de la diferencia entre la temperatura del agua y la del aire de la estancia. Si el radiador estaba calculado para agua a 75 °C y ahora le vas a dar 45 °C, emite bastante menos de la mitad. En algunas estancias sobrará superficie porque en su día se instalaron con holgura; en otras faltará y habrá que añadir elementos o cambiar el radiador por uno de baja temperatura, que para la misma potencia es más grande.

Ese cálculo, radiador por radiador, cuesta una tarde de trabajo al instalador y te ahorra el disgusto de descubrir en enero que el dormitorio norte no llega a 20 °C. Lo desarrollamos en la guía dedicada a aerotermia con radiadores.

Antes de gastarte un euro en la máquina, mira la envolvente. Con el mismo dinero, en una casa mal aislada, sellar puentes térmicos y cambiar carpintería suele rendir más que cualquier equipo de climatización. La aerotermia amplifica una casa buena; no arregla una casa mala.

Agua caliente sanitaria, acumulación y legionela

Una caldera de gas calienta el agua al paso: abres el grifo y produce. Una bomba de calor no puede hacer eso con un rendimiento decente, porque necesitaría subir mucha temperatura de golpe. Por eso la aerotermia trabaja casi siempre por acumulación: calienta poco a poco un depósito y de ahí sale el agua a los grifos. Cambia la forma de pensar el confort: ya no importa tanto la potencia como el volumen acumulado y la velocidad de recuperación.

Para dimensionar el acumulador, lo que manda es el pico de demanda simultánea, no el consumo diario. Dos duchas seguidas más un fregadero no es lo mismo que el mismo litraje repartido a lo largo del día. Al instalador hay que contarle cuántos sois, cuántos baños hay y a qué hora os ducháis. Y hay que reservar el hueco: el depósito ocupa, no se puede colgar en cualquier sitio por su peso lleno y necesita espacio de mantenimiento por arriba para poder extraer el ánodo.

Legionela: por qué el equipo sube el agua a más temperatura una vez por semana

La Legionella prolifera en agua estancada en el rango templado, precisamente el rango en el que una bomba de calor es más eficiente. De ahí la tensión: te interesa acumular a la temperatura más baja posible por rendimiento, y te interesa acumular caliente por seguridad sanitaria. La solución de compromiso que implementan todos los equipos es el ciclo antilegionela periódico, en el que se eleva la temperatura del depósito por encima del umbral de riesgo durante un tiempo, normalmente con ayuda de la resistencia eléctrica de apoyo porque el ciclo termodinámico solo no llega con buen rendimiento.

La referencia técnica de buena práctica es acumular en torno a 60 °C y garantizar que en el punto de consumo más alejado se alcanzan unos 50 °C, con una válvula termostática mezcladora a la salida del acumulador para evitar quemaduras. En cuanto a la norma, el RD 487/2022 fija los requisitos sanitarios para la prevención y control de la legionelosis y afecta de lleno a instalaciones colectivas —comunidades con ACS centralizada, alojamientos, instalaciones deportivas—, mientras que las instalaciones interiores de una vivienda unifamiliar quedan fuera de su ámbito. Que estés fuera del ámbito no significa que puedas ignorar el ciclo: no lo desactives para ahorrar cuatro euros al mes, y menos si en casa hay personas mayores, fumadores o inmunodeprimidas. Si tienes dudas sobre tu caso concreto, consúltalo con un técnico competente o con el servicio de salud pública de tu comunidad.

Un apunte de uso: si dejas la casa vacía varias semanas, al volver conviene ejecutar un ciclo antilegionela y purgar los grifos dejando correr el agua antes de ducharte. Cuesta cinco minutos.

Ruido y dónde colocar la unidad exterior

Es el motivo número uno de conflicto vecinal con la aerotermia y el que menos espacio ocupa en los presupuestos. La unidad exterior tiene un compresor y un ventilador grande girando despacio; en marcha normal es discreta, pero cuando arranca en frío, cuando desescarcha o cuando se le pide potencia máxima a las siete de la mañana, se oye.

El marco estatal es la Ley 37/2003 del Ruido y su desarrollo en el RD 1367/2007, que fija objetivos de calidad acústica y límites de inmisión distintos para el periodo día, tarde y noche, siendo el nocturno el exigente. Encima de eso manda la ordenanza municipal de tu ayuntamiento, que suele ser más restrictiva y es la que aplicarán si hay denuncia. Y si vives en un edificio en régimen de propiedad horizontal, además necesitas mirar los estatutos de la comunidad y, según dónde quieras anclar la máquina, pedir autorización a la junta: una fachada o una cubierta son elementos comunes.

En la ficha del equipo busca el nivel de potencia sonora (LWA, en dB(A)), que es una propiedad de la máquina, y no lo confundas con el nivel de presión sonora a una distancia dada, que es lo que se suele destacar en el folleto porque sale un número más bajo. Comprueba también si el equipo tiene modo silencioso nocturno y qué penalización de potencia supone activarlo.

Siete reglas para colocarla bien

  • Aire libre por delante y por detrás. Si el aire que expulsa vuelve a entrar por la aspiración, el equipo se autoenfría y el rendimiento se hunde. Respeta las distancias que marca el fabricante, que no son un consejo.
  • Nunca en un patio de luces cerrado ni en un hueco estrecho: es la receta perfecta para recircular aire y amplificar el ruido por reverberación.
  • Sobre bancada al suelo con silentblocks, mejor que anclada a fachada. La fachada transmite la vibración a toda la estructura y el ruido reaparece dentro de casas que están dos plantas más arriba.
  • Elevada unos centímetros sobre el suelo y con evacuación del agua de desescarche prevista. En invierno gotea, y ese charco se hiela.
  • Lejos de las ventanas de dormitorios, tuyas y del vecino. La ventana del vecino cuenta igual que la tuya.
  • Protegida del sol directo del verano y de la lluvia de cara, pero sin encerrarla. Una celosía muy tupida por estética puede costarte un porcentaje serio de rendimiento.
  • Con equipos de propano, respetando las distancias de seguridad a aberturas, sumideros y sótanos que marque la documentación del fabricante y la reglamentación de seguridad.

Instalación: quién puede hacerla, papeles y electricidad

Una instalación de aerotermia es una instalación térmica en edificios, así que se rige por el RITE, aprobado por el RD 1027/2007 y actualizado por el RD 178/2021. Eso trae consecuencias concretas.

Quién puede firmar la instalación

Tiene que ser una empresa instaladora habilitada, con la declaración responsable presentada ante el órgano competente de tu comunidad autónoma. Si el equipo lleva gases fluorados y hay que manipular el circuito frigorífico, el operario necesita además su certificado personal según el RD 115/2017. Al terminar, la empresa emite el certificado de la instalación y, según el caso, se registra ante industria. Guarda ese papel: es lo que te permite reclamar y lo que te van a pedir si algún día solicitas una ayuda o vendes la casa.

¿Memoria técnica o proyecto?

El RITE gradúa la documentación exigible por potencia térmica nominal. Las instalaciones pequeñas se resuelven con memoria técnica de diseño; a partir de cierto umbral de potencia hace falta proyecto firmado por técnico titulado y dirección de obra. La inmensa mayoría de viviendas unifamiliares entra en el primer grupo, pero las comunidades de vecinos con producción centralizada suelen saltar al segundo. Que te lo aclaren por escrito antes de firmar, porque el coste del proyecto y de la dirección facultativa no es un extra que deba aparecer a mitad de obra.

La parte eléctrica: el olvido más caro

Sustituir una caldera de gas por una bomba de calor traslada consumo del gas a la electricidad, y eso puede obligar a subir la potencia contratada, a revisar el cuadro y, en el peor de los casos, a solicitar un aumento de potencia a la distribuidora con su plazo y su coste. En la ficha técnica están la intensidad máxima absorbida y la corriente de arranque; con esos datos y tu boletín eléctrico, el instalador debe decirte si tu suministro aguanta antes de que compres nada. Todo el montaje eléctrico se rige por el REBT (RD 842/2002), con su circuito dedicado y sus protecciones propias.

Si vas a hacer el recorrido completo con plazos realistas y orden de tareas, lo tenemos desglosado en instalar aerotermia: pasos, plazos y coste final.

Antes de dar de baja el gas, léelo dos veces

Si en la cocina tienes placa de gas, dar de baja el suministro implica cambiarla también. Y si la caldera daba servicio a un contrato con mantenimiento vinculado, revisa las condiciones de cancelación antes de desconectar nada. Hay quien descubre estas dos cosas con la máquina ya instalada.

Coste y ahorro: cómo calcular tu propio número

Aquí vamos a hacer algo que no verás en la mayoría de páginas del sector: no te vamos a dar un precio cerrado. Y te explico por qué. El coste de una instalación de aerotermia depende de la potencia, de la configuración, de si hay que hacer o rehacer el sistema de emisión, del estado de la instalación eléctrica, de la accesibilidad de la unidad exterior, de si hay obra civil y de la zona. Publicar «la aerotermia cuesta X» es dar un número que no sirve para tu casa y que además envejece mal. Lo que sí podemos darte es la estructura del presupuesto, para que sepas leer el que te llegue y detectes lo que falta.

Las ocho partidas que tienen que aparecer

  • Cálculo de carga térmica. Si no está, el resto del presupuesto es una estimación comercial. Debe indicar la potencia resultante y las condiciones de diseño.
  • Equipo, con marca, modelo, potencia nominal, potencia mínima modulada, refrigerante, SCOP declarado y a qué temperatura de aplicación.
  • Acumulador de ACS y depósito de inercia, con litros y material del intercambiador.
  • Sistema de emisión: lo que se conserva, lo que se sustituye y por qué, con el cálculo por estancia si se reutilizan radiadores.
  • Hidráulica: tuberías, aislamiento de tuberías (obligatorio por el RITE, y se omite más de lo que crees), vaso de expansión, bomba de circulación, valvulería y equilibrado.
  • Electricidad: circuito dedicado, protecciones, y si hay o no que ampliar potencia contratada.
  • Obra civil y bancada, incluidos silentblocks, pasamuros, sellados y evacuación de condensados.
  • Puesta en marcha, documentación y garantías: certificado de instalación, configuración de la curva de compensación, formación de uso, garantía del equipo y garantía de la mano de obra, que son cosas distintas y con plazos distintos.

Comprueba también el impuesto indirecto que se aplica: en la península y Baleares es IVA, en Canarias es IGIC y en Ceuta y Melilla el IPSI. Un presupuesto peninsular copiado tal cual para Canarias suele traer el tipo equivocado. Y pide siempre tres presupuestos comparables, es decir, con la misma potencia y el mismo alcance; si uno de ellos propone la mitad de potencia, no estás comparando precios, estás comparando proyectos distintos. Los rangos de mercado que manejamos, con sus supuestos explicados, están en aerotermia precio: instalación completa en España y en precio de instalación de bomba de calor.

La fórmula del coste por kWh útil

Esta es la cuenta que de verdad decide si te compensa, y la puedes hacer tú en dos minutos con tus propias facturas. La idea es reducir todos los sistemas a la misma unidad: cuánto te cuesta meter un kilovatio hora de calor dentro de casa.

SistemaFórmula del coste por kWh útilDe dónde sacas los datos
Aerotermiaprecio del kWh eléctrico ÷ SPFPrecio: tu factura de luz, término de energía más impuestos. SPF: parte del SCOP del equipo y réstale un margen por instalación real
Caldera de gas de condensaciónprecio del kWh de gas ÷ rendimiento estacionalPrecio: tu factura de gas. Rendimiento: alto solo si la caldera condensa de verdad, lo que exige retornos fríos
Gasóleo o propano(precio por litro o kg ÷ poder calorífico) ÷ rendimientoPrecio: tu último pedido. El poder calorífico lo da el suministrador
Calefacción eléctrica directaprecio del kWh eléctrico ÷ 1Tu factura. Aquí no hay multiplicador que valga: un kWh eléctrico es un kWh de calor

Un ejemplo de aritmética, con números que debes sustituir por los tuyos: si tu electricidad te sale a 0,20 €/kWh todo incluido y esperas un SPF de 3,5, cada kWh útil te cuesta 0,057 €. Frente a una calefacción eléctrica directa con esa misma tarifa, el coste por kWh útil se divide por 3,5. Frente a una caldera, la comparación depende por completo de la relación entre el precio de tu gas y el de tu luz, que es un dato tuyo y del momento, no un dato universal. No publicamos precios de la energía porque cambian constantemente: cógelos de tu última factura, que además es el único sitio donde salen los tuyos con impuestos incluidos.

Para la amortización, la cuenta es igual de simple: divide el sobrecoste de la aerotermia respecto a la alternativa que ibas a instalar de todas formas entre el ahorro anual que te salga de la tabla anterior. Ojo con el numerador: si tu caldera está al final de su vida y la ibas a cambiar igualmente, el sobrecoste no es el precio total de la aerotermia, es la diferencia. Ese matiz cambia por completo el resultado y casi nadie lo aplica bien. La comparativa detallada con gas la tienes en aerotermia vs gas natural.

No tenemos programa de reseñas ni banco de pruebas propio: no hemos instalado estos equipos ni medimos consumos en laboratorio. Lo que publicamos son criterios técnicos, normativa aplicable y métodos de cálculo que puedes verificar y aplicar a tu caso. Las cifras concretas tienen que salir de tu factura y del presupuesto de tu instalador.

Ayudas: qué existe y qué es un bulo

Corrección importante: el Plan MOVES III no financia aerotermia ni bombas de calor. Es un programa de incentivos a la movilidad eléctrica: adquisición de vehículos eléctricos y de pila de combustible e infraestructura de recarga. Circula por muchas webs del sector la idea de que cubre bombas de calor, con cifras concretas por equipo. Es falso. Si alguien te lo presenta como parte del descuento de tu presupuesto, desconfía de todo lo demás que te esté contando.

Las vías reales por las que una instalación de aerotermia puede recibir apoyo público en España son otras, y las describimos en cualitativo a propósito: los importes, los plazos y los requisitos cambian de una convocatoria a otra y de una comunidad a otra, así que cualquier cifra que leas aquí te induciría a error.

  • Programas autonómicos de rehabilitación y eficiencia energética. Suelen nutrirse de fondos europeos, los coordina el IDAE a nivel estatal y los convocan y resuelven las comunidades autónomas. Cada una fija su plazo, su presupuesto, sus requisitos técnicos y su procedimiento, y hay convocatorias que se agotan por concurrencia antes de cerrar el plazo.
  • Deducción en el IRPF por obras de mejora de la eficiencia energética de la vivienda. Existe en el impuesto sobre la renta y se apoya en el certificado de eficiencia energética emitido antes y después de la obra, que acredita la mejora conseguida. Los porcentajes, las bases máximas y el periodo de aplicación se revisan periódicamente, así que hay que comprobarlos con la normativa vigente y, si tu caso tiene aristas, con un asesor fiscal.
  • Bonificaciones municipales de IBI e ICIO. Dependen de la ordenanza fiscal de tu ayuntamiento. Hay municipios que las contemplan para instalaciones de aprovechamiento de energías renovables y otros que no. Se pregunta en el ayuntamiento, no en la web del instalador.

Tres reglas que evitan disgustos con cualquiera de estas vías. Primera: no inicies la obra ni pagues señal antes de presentar la solicitud si la convocatoria exige que la actuación sea posterior, porque es motivo habitual de denegación. Segunda: guarda facturas, justificantes de pago por medios trazables, certificado de la instalación y certificados energéticos; sin papeles no hay ayuda. Tercera: no cuentes con el dinero para decidir la compra. Si la instalación solo te sale a cuenta suponiendo una subvención que aún no tienes concedida, el proyecto no se sostiene.

Tenemos una ficha por comunidad autónoma con lo que hay que mirar en cada caso: Andalucía, Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Extremadura, Galicia, La Rioja, Madrid, Murcia, Navarra, País Vasco y Comunidad Valenciana. Verifica siempre la convocatoria vigente en la sede electrónica de tu comunidad antes de contar con nada.

Aerotermia con placas solares

La combinación tiene lógica: la aerotermia convierte tu consumo térmico en consumo eléctrico, y el autoconsumo fotovoltaico abarata ese consumo eléctrico. Pero conviene mirarla con cabeza fría, porque el encaje horario y estacional no es perfecto.

La demanda de calefacción es máxima en invierno, de madrugada y al amanecer, que es cuando menos produce una instalación solar. La demanda de refrigeración, en cambio, coincide de forma casi perfecta con la producción de julio: ahí el acoplamiento es excelente. Y el agua caliente sanitaria se puede desplazar a voluntad a las horas centrales del día, porque el acumulador actúa como batería térmica barata. Esa es la sinergia más sólida de las tres, y no requiere baterías: basta con programar la carga del ACS al mediodía.

Antes de dimensionar la fotovoltaica pensando en la aerotermia, haz el perfil horario real: cuántas horas al día va a funcionar el compresor en enero, a qué potencia media y cuánta de esa energía puede desplazarse a horas de sol sin perder confort. De ahí sale el número de paneles, y no al revés. Lo desarrollamos en guía de instalación conjunta de autoconsumo y aerotermia, con la comparación de prioridades en aerotermia o placas solares: qué instalar primero y un caso urbano concreto en aerotermia con placas solares en Madrid.

Mantenimiento, averías y vida útil

Es de los sistemas más tranquilos que puedes tener en casa, pero «poco mantenimiento» no significa «ninguno». El RITE obliga a mantener las instalaciones térmicas y a registrar las operaciones. La periodicidad exigida depende de la potencia térmica nominal: las instalaciones domésticas, muy por debajo del umbral que marca el reglamento para el régimen intensivo, se resuelven con una revisión de periodicidad anual, mientras que las instalaciones de mayor potencia —las centralizadas de una comunidad, por ejemplo— pasan a un régimen de operaciones más frecuente y con mantenedor habilitado.

Qué se revisa en una visita anual

  • Limpieza de la batería exterior: hojas, polen, pelusa y, si vives cerca del mar, sales. Una batería sucia es la causa silenciosa número uno de pérdida de rendimiento.
  • Presión del circuito hidráulico, purga de aire y estado del vaso de expansión.
  • Estanqueidad del circuito frigorífico. En equipos con carga de gases fluorados por encima de determinados umbrales, el control de fugas es obligatorio con la periodicidad que fija la normativa.
  • Ánodo de sacrificio del acumulador de ACS. Es una pieza de desgaste: se consume para que no se corroa el depósito. Cambiarla a tiempo es barato; no cambiarla acaba costando un acumulador entero.
  • Revisión de parámetros: curva de compensación, consignas, histéresis y funcionamiento del ciclo antilegionela. Muchas instalaciones consumen de más simplemente porque se quedaron con la configuración de fábrica.
  • Desagüe de condensados del exterior y de los fancoils, si los hay.

Lo que suele fallar y lo que dura

Los fallos frecuentes rara vez son del compresor: son sondas, bombas de circulación, tarjetas electrónicas y desagües atascados. Son averías asequibles si el equipo es de una marca con recambios disponibles en España, y ese criterio —disponibilidad de recambio y red de servicio técnico— pesa tanto como el SCOP a la hora de elegir. La comparativa de fabricantes con presencia real en el país está en mejores marcas de aerotermia 2026.

Sobre la vida útil, cualquier cifra exacta sería inventada: depende del uso, del clima, de la calidad del montaje y del mantenimiento. Lo que sí puedes exigir es información contractual: garantía comercial del fabricante sobre el equipo, garantía del instalador sobre su trabajo y compromiso de disponibilidad de repuestos. Y recuerda que, además de cualquier garantía comercial, en una compra de consumo rige la garantía legal de conformidad de tres años que establece el RDL 7/2021 para los bienes adquiridos desde 2022.

Cuándo NO compensa la aerotermia

Un sitio que solo te cuenta las ventajas de lo que promociona no te está ayudando a decidir. Estos son los escenarios en los que, con los datos delante, yo te diría que te lo pienses o que directamente no lo hagas.

  • La envolvente es el problema. Casa sin aislamiento, con ventanas de vidrio simple y puentes térmicos por todas partes. La aerotermia funcionará, pero tendrás que darle mucha potencia y alta temperatura, con lo que el rendimiento se desploma y el ahorro prometido no aparece. Primero la envolvente, después la máquina.
  • Uso esporádico. Segunda residencia de fines de semana o de agosto. El ahorro por hora de uso es real, pero las horas de uso son pocas y la inversión no se recupera. Añade el riesgo de heladas en un monobloc con la casa vacía y sin electricidad.
  • No hay dónde poner la unidad exterior. Patio interior cerrado, fachada con protección patrimonial, comunidad que no autoriza, o el único sitio disponible está pegado al dormitorio del vecino. Antes de firmar nada, resuelve la ubicación por escrito.
  • Instalación de radiadores antiguos que no se puede tocar. Si el sistema exige impulsar a 70 °C y no hay presupuesto ni obra posible para cambiar emisores, el rendimiento estacional será mediocre y la comparación con una caldera de condensación deja de ser evidente.
  • Sin espacio para el acumulador. En pisos pequeños, encontrar hueco para un depósito de ACS con su acceso de mantenimiento es a veces imposible. Hay alternativas compactas, pero condicionan el confort en horas punta.
  • Suministro eléctrico limitado. Vivienda con potencia contratada baja, cuadro antiguo y una ampliación de potencia cara o técnicamente compleja. Ese coste hay que meterlo en la cuenta desde el principio.
  • La caldera actual es nueva y funciona bien. Sustituir un equipo de condensación recién instalado y amortizándose rara vez sale a cuenta solo por eficiencia. Otra cosa es que quieras salir de los combustibles fósiles por convicción, que es una razón legítima, pero entonces la decisión no es económica y conviene tenerlo claro.

Y el escenario inverso, en el que casi siempre sale bien: vivienda de uso continuado, con aislamiento razonable, que hoy se calienta con gasóleo, propano, butano o convectores eléctricos, con sitio para la unidad exterior y con posibilidad de trabajar a baja temperatura. Ahí la aerotermia es la respuesta correcta con muy poco margen de duda. Si quieres leer experiencias de usuarios recopiladas y contrastadas, ponlas en contexto con nuestra recopilación de opiniones reales sobre aerotermia.

Mapa completo: todas nuestras guías de aerotermia

Esta página es el tronco. Todo lo que aquí se resume tiene desarrollo propio en alguna de estas guías, organizadas por el tipo de pregunta que traes.

Decidir y elegir equipo

Instalar, dimensionar y presupuestar

Emisores y combinaciones

Aerotermia en tu ciudad

El clima local cambia el dimensionado, el rendimiento estacional y hasta la elección entre monobloc y bibloc. Cada ficha entra en las condiciones de su zona:

Albacete · Alicante · Almería · Badajoz · Barcelona · Bilbao · Cáceres · Cádiz · Castellón · Córdoba · Gijón · Granada · Huelva · Las Palmas · Logroño · Madrid · Málaga · Murcia · Palma · Pamplona · Santa Cruz de Tenerife · Santander · Sevilla · Tarragona · Toledo · Valencia · Valladolid · Vigo · Vitoria · Zaragoza.

Preguntas frecuentes sobre aerotermia

¿La aerotermia funciona con temperaturas bajo cero?

Sí. Los equipos domésticos actuales declaran funcionamiento hasta valores claramente negativos de temperatura exterior, y el dato exacto está en la ficha técnica de cada modelo. Lo que ocurre es que el rendimiento baja: cuanto mayor es el salto entre el aire exterior y el agua que hay que impulsar, más trabaja el compresor por cada kilovatio térmico entregado. En zonas de invierno severo el proyecto se resuelve con un equipo pensado para clima frío, un buen aislamiento y, si hace falta, un apoyo puntual para los días extremos.

¿Puedo poner aerotermia sin cambiar mis radiadores?

A veces sí y a veces no, y solo lo dice el cálculo estancia por estancia. Un radiador entrega menos potencia cuanto más fría es el agua, así que hay que comprobar si con agua a 45-50 °C cada radiador sigue cubriendo la carga de su habitación. En muchas viviendas sobran radiadores en unas estancias y faltan en otras, y la solución es sustituir solo los que se quedan cortos. Lo tienes desarrollado en aerotermia con radiadores.

¿El Plan MOVES III subvenciona la aerotermia?

No. El MOVES III es un programa de movilidad eléctrica: vehículos eléctricos y puntos de recarga. No financia bombas de calor ni sistemas de climatización. Las vías de apoyo aplicables a la aerotermia son los programas autonómicos de eficiencia energética y rehabilitación, la deducción del IRPF por obras de mejora energética de la vivienda y, en algunos municipios, bonificaciones de IBI o ICIO. Consulta siempre la convocatoria vigente en tu comunidad autónoma antes de contar con ningún importe.

¿Qué diferencia hay entre COP y SCOP?

El COP es el rendimiento en un punto concreto de trabajo, medido en condiciones normalizadas de laboratorio; es el número que suele lucir en la portada del catálogo porque se declara en las condiciones más favorables. El SCOP es el rendimiento estacional, promediado a lo largo de una temporada de calefacción completa según la norma EN 14825, e incluye arranques, paradas y desescarches. Para comparar equipos, mira el SCOP, y comprueba que los dos equipos que comparas lo declaren para la misma zona climática y la misma temperatura de aplicación.

¿Cuánta electricidad consume una aerotermia al mes?

Depende de la demanda de tu vivienda y del rendimiento estacional real, así que cualquier cifra genérica te engañaría. La forma de estimarlo es dividir los kilovatios hora térmicos que necesitas al mes entre tu SPF esperado: eso te da los kilovatios hora eléctricos. La demanda térmica sale del cálculo de carga que debe hacerte el instalador o, de forma aproximada, de lo que hoy consumes en calefacción convertido a kWh útiles.

¿Hace mucho ruido la unidad exterior?

En funcionamiento estable es discreta; los momentos ruidosos son el arranque en frío, el desescarche y la demanda máxima. La cifra a mirar en la ficha es el nivel de potencia sonora en dB(A), no el de presión sonora a tantos metros. Y buena parte del problema no es la máquina sino el montaje: bancada con antivibratorios en lugar de anclaje a fachada, aire libre alrededor y distancia a ventanas de dormitorio resuelven la mayoría de las quejas. Los límites aplicables salen de la Ley 37/2003, del RD 1367/2007 y, sobre todo, de la ordenanza municipal.

¿La aerotermia da agua caliente suficiente para toda la familia?

Sí, siempre que el acumulador esté bien dimensionado para el pico de demanda simultánea. Al trabajar por acumulación y no al paso, lo que limita el confort no es la potencia del equipo sino los litros almacenados y la velocidad de recuperación. Cuéntale al instalador cuántas personas sois, cuántos baños hay y si os ducháis a la misma hora: con eso dimensiona.

¿Puedo instalar aerotermia en un piso?

Técnicamente sí, y se hace a menudo. Los dos obstáculos habituales son encontrar ubicación para la unidad exterior —balcón, terraza, patio o cubierta— con el aire libre que necesita y sin molestar a nadie, y el permiso de la comunidad de propietarios cuando hay que ocupar o anclar en elementos comunes. El tercero, menos obvio, es el hueco para el acumulador de ACS. Resuelve los tres antes de pedir presupuestos.

¿Es mejor monobloc o bibloc?

Ninguno es mejor en abstracto. El monobloc lleva todo el refrigerante confinado y sellado en el exterior, lo que reduce el riesgo de fuga en obra y es la configuración habitual de los equipos de propano; a cambio hay agua en el exterior y necesita protección antihielo garantizada. El bibloc lleva refrigerante hasta el módulo interior y evita el riesgo de congelación, pero exige un montaje frigorífico impecable. En zonas con heladas frecuentes suele preferirse el bibloc; en el resto, el monobloc simplifica.

¿Qué mantenimiento necesita y quién puede hacerlo?

El RITE obliga a mantener las instalaciones térmicas y a registrar las operaciones, con una periodicidad que depende de la potencia. Una instalación doméstica se resuelve con una revisión anual: limpieza de la batería exterior, presión y purga del circuito, estanqueidad frigorífica, ánodo del acumulador, revisión de parámetros y desagües. Quien manipule el circuito de refrigerante necesita el certificado de gases fluorados del RD 115/2017, y para instalaciones de mayor potencia se exige empresa mantenedora habilitada.

¿Merece la pena combinar aerotermia con placas solares?

La sinergia más sólida es el agua caliente sanitaria, porque puedes programar la carga del acumulador a las horas centrales del día y usarlo como batería térmica sin invertir en baterías eléctricas. En refrigeración de verano el acoplamiento es muy bueno. En calefacción de invierno es el más flojo, porque la demanda es máxima cuando la producción solar es mínima. Dimensiona la fotovoltaica a partir de tu perfil horario real, no al revés.

¿Cuánto cuesta instalar aerotermia?

No publicamos un precio cerrado porque depende de la potencia, la configuración, el sistema de emisión que haya que hacer o rehacer, el estado de la instalación eléctrica y la obra civil necesaria. Lo que sí puedes exigir es que el presupuesto detalle las ocho partidas que enumeramos más arriba, empezando por el cálculo de carga térmica. Pide tres presupuestos con la misma potencia y el mismo alcance, y comprueba el tipo impositivo aplicable en tu territorio. Los rangos de mercado con sus supuestos explicados están en nuestra guía de precios.

Cómo decidir en cinco pasos

  1. Mira la envolvente. Si la casa pierde calor por todas partes, ese es el primer euro bien gastado, no la máquina.
  2. Decide a qué temperatura vas a poder trabajar. Suelo radiante, fancoils, radiadores de baja o radiadores existentes recalculados: de ahí sale el rendimiento que puedes esperar.
  3. Exige el cálculo de carga térmica antes que el precio. Sin ese papel, cualquier presupuesto es una apuesta.
  4. Resuelve la ubicación de la unidad exterior y el hueco del acumulador sobre plano, con permisos si hacen falta.
  5. Haz tu cuenta del coste por kWh útil con tus facturas y calcula la amortización sobre el sobrecoste real, no sobre el precio total. Y no la condiciones a una ayuda que todavía no tienes concedida.

Con eso resuelto, la conversación con el instalador deja de ser una negociación a ciegas y pasa a ser una comparación técnica entre tres ofertas. Que es exactamente donde quieres estar.

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