Autoconsumo y aerotermia: guía de la instalación conjunta

Juntar placas solares y bomba de calor en la misma vivienda tiene sentido técnico, pero no por las razones que suelen contarte. Aquí tienes el método de dimensionado, el desfase estacional que nadie menciona, cómo funciona de verdad la compensación de excedentes y toda la tramitación, sin cifras inventadas.

Respuesta corta: instalar autoconsumo fotovoltaico y aerotermia a la vez sale mejor que instalarlos por separado porque la bomba de calor es un consumo grande, eléctrico y desplazable en el tiempo. Eso sube tu autoconsumo instantáneo (la fracción de energía solar que te comes en el momento, sin pasar por la red ni por la compensación de excedentes), que es el kilovatio-hora que más vale. El punto flojo es el desfase estacional: la calefacción tira en diciembre y enero, justo cuando el tejado produce menos. Por eso el diseño correcto se apoya en el acumulador de ACS como almacenamiento térmico barato y en una programación horaria seria, antes que en comprar una batería eléctrica grande. Cualquier número concreto de potencia, precio o amortización tiene que salir de tus curvas de consumo reales y de un presupuesto en firme, no de una tabla genérica.

Esta guía es de las que se leen antes de firmar un presupuesto de varios miles de euros, así que va a ser deliberadamente aburrida en un punto: no vas a encontrar aquí una tabla con precios de instalación, potencias «recomendadas» por metro cuadrado, SCOP por marca ni un cálculo de amortización en X años. Esas cifras circulan por medio internet y casi ninguna resiste una comprobación. Un mismo equipo cuesta cosas muy distintas según la comunidad, la altura del edificio, la distancia entre la unidad exterior y el acumulador, el estado del cuadro eléctrico y la mano de obra local. Publicar un número y que tú lo uses como referencia para negociar es una forma silenciosa de hacerte daño.

Lo que sí encontrarás es el método: qué preguntas hacerle a tu propia factura antes de llamar a nadie, qué tiene que aparecer sí o sí en un presupuesto para que puedas compararlo con otro, qué trámites existen y quién los firma, y dónde están los criterios de dimensionado que un instalador serio va a aplicar delante de ti. Al final hay una FAQ larga con las dudas concretas que aparecen una y otra vez.

Aviso importante desde el principio: solarhogar.es es un sitio editorial que se financia con enlaces de afiliación. No somos instaladores, no hacemos visitas técnicas, no emitimos presupuestos y no tenemos una red de «instaladores certificados» propia. Nada de lo que leas aquí sustituye a un proyecto firmado por un técnico competente que haya visto tu vivienda.

Por qué la aerotermia y el autoconsumo se llevan bien: el autoconsumo instantáneo

El argumento de venta habitual es «la bomba de calor gasta luz y las placas producen luz, así que se compensan». Es verdad a medias y se queda muy corto. Lo que hace valiosa la combinación no es que una consuma lo que la otra produce, sino cuándo puede consumirlo.

Los tres destinos posibles de un kilovatio-hora solar

Cada kWh que sale de tu tejado acaba en uno de tres sitios, y valen cosas muy distintas:

La jerarquía es clara: el primer destino vale bastante más que el tercero. Cualquier diseño que aumente la fracción de producción que se consume en el momento está ganando dinero real, y ahí es donde entra la bomba de calor.

La bomba de calor es una carga grande y flexible

Una vivienda normal tiene un perfil de consumo eléctrico bastante plano y con dos picos, mañana y noche, que caen fuera de las mejores horas solares. La nevera va a lo suyo, la lavadora es un pico corto, la iluminación es marginal en verano. Con ese perfil, una instalación fotovoltaica doméstica sin cargas desplazables se pasa medio mediodía exportando a la red.

Al meter aerotermia cambias eso de raíz por tres motivos:

Traducido: una casa con aerotermia bien gobernada puede convertir en autoconsumo instantáneo una parte de la producción que, sin ella, se habría ido a la red a cambio de un descuento mucho menor. Ese es el beneficio real de la instalación conjunta, y no depende de ninguna cifra que haya que inventarse.

La refrigeración de verano juega a favor

Hay una coincidencia afortunada que sí conviene aprovechar: en verano el pico de demanda de frío y el pico de producción solar caen casi en la misma franja horaria. Cuando más aprieta el sol es cuando la casa pide refrigeración y cuando el tejado va a tope. Si tu equipo es reversible (frío y calor) y el sistema de emisión lo permite, el verano es el escenario en el que la combinación funciona casi sola, con muy poca gestión.

El invierno es otra historia, y es lo siguiente.

El desfase de invierno: la parte incómoda que casi nadie te cuenta

Aquí está el límite físico de la combinación, y merece que lo entiendas antes de firmar nada, porque condiciona todo el dimensionado.

La curva solar y la curva de calefacción van en sentidos opuestos

La producción fotovoltaica en España tiene su mínimo anual en diciembre y enero por tres razones que se suman: el sol está más bajo (menor altura solar, más masa de aire que atravesar), las horas de luz son las más cortas del año y hay más días con nubosidad y niebla en buena parte del país. La demanda de calefacción, por definición, tiene su máximo exactamente en esos mismos meses.

No es un detalle menor ni algo que se arregle poniendo más paneles. Es una asimetría estacional estructural: en los meses en los que tu bomba de calor más electricidad necesita, tu tejado está en su peor momento del año. A esto se le añade que el rendimiento de la propia bomba de calor cae cuando baja la temperatura exterior, porque tiene que salvar un salto térmico mayor entre el aire de fuera y el agua de impulsión. O sea, la demanda sube, el equipo es menos eficiente y la producción baja, todo a la vez.

Qué significa esto en la práctica

Significa dos cosas muy concretas:

El diseño sensato acepta el invierno como periodo de compra de red y concentra el esfuerzo en dos cosas: reducir la demanda del edificio (envolvente, ventanas, puentes térmicos) y maximizar el aprovechamiento del resto del año.

Si un comercial te dice que con placas y aerotermia dejarás de pagar luz en invierno, no está describiendo la física de tu tejado en el hemisferio norte. Está describiendo su comisión.

El aislamiento va antes que los kilovatios

Un euro invertido en reducir la demanda térmica del edificio rinde más que un euro invertido en producir energía para cubrir esa demanda. Es la jerarquía clásica de la eficiencia y aplica aquí de forma brutal, porque una vivienda con la envolvente mal resuelta obliga a un equipo más grande, a temperaturas de impulsión más altas y a más horas de funcionamiento en las peores condiciones. Antes de discutir kilovatios pico, mira si tienes carpinterías de aluminio sin rotura de puente térmico, vidrio simple, caja de persiana sin aislar o una cubierta sin nada. Ahí está el dinero mejor gastado.

El ACS como batería térmica: el almacenamiento barato

Esta es la idea más útil de toda la guía y la que menos aparece en los presupuestos.

Por qué guardar calor sale más barato que guardar electricidad

Una batería eléctrica de litio es un equipo caro, con electrónica, con una vida útil medida en ciclos, que ocupa espacio, que necesita su propia protección y que habrá que sustituir bastante antes que los paneles. Un acumulador de agua caliente es un depósito aislado. No tiene ciclos de degradación en el sentido de la batería, no tiene electrónica de potencia y la tecnología lleva décadas madura.

La comparación no es justa del todo, porque no hacen lo mismo: la batería te devuelve electricidad para cualquier uso, el acumulador te devuelve solo agua caliente. Pero resulta que el agua caliente sanitaria es una demanda diaria, constante todo el año y perfectamente desplazable. Y que en una vivienda representa una parte nada despreciable del consumo energético. Si puedes cubrir esa demanda con sol de mediodía y consumirla a las siete de la mañana siguiente, has hecho arbitraje energético sin comprar una sola celda de litio.

Cómo se aprovecha en la práctica

Inercia del suelo radiante: la otra batería que ya tienes

Si tu sistema de emisión es suelo radiante, tienes un segundo almacén térmico gratis. La losa tarda horas en cargarse y horas en descargarse, así que puedes adelantar el aporte de calor a las horas de sol y dejar que la casa vaya soltando esa energía por la tarde y la noche. En viviendas con buena envolvente esta estrategia funciona muy bien; en viviendas con muchas pérdidas se nota menos, porque el calor se escapa antes de que lo necesites. Otro motivo para mirar primero el aislamiento.

Entonces, ¿batería eléctrica sí o no?

No hay una respuesta universal y desconfía de quien te la dé sin haber visto tu caso. Los criterios que sí puedes aplicar:

Dimensionado: el método, no la tabla

Cualquiera puede publicar una tabla de «tantos kWp para tantos metros cuadrados». Ninguna de esas tablas conoce tu orientación, tu sombra de mediodía, tu zona climática, tu número de ocupantes ni tus horarios. Lo que sí puedo darte es la secuencia de decisiones que un técnico competente sigue, para que la reconozcas cuando la veas y desconfíes cuando no la veas.

Paso 1: reúne tus datos reales antes de llamar a nadie

Paso 2: la demanda térmica sale de un cálculo, no de una regla

La potencia de la bomba de calor debería salir de una estimación de cargas del edificio: superficie útil, zona climática según el Código Técnico de la Edificación, calidad de la envolvente, superficie y tipo de acristalamiento, ventilación e infiltraciones, y la temperatura exterior de proyecto de tu localidad. Si alguien te da la potencia del equipo con solo saber los metros cuadrados, te está aplicando una regla del pulgar. A veces acierta, pero no puedes distinguir cuándo.

Y ojo con los dos extremos: un equipo corto trabaja al límite y pierde eficiencia en los días fríos, pero uno claramente sobredimensionado también es un problema, porque en media estación cicla mucho (arranca y para continuamente), lo que castiga el compresor y hunde el rendimiento estacional. El punto correcto es un cálculo, no un «mejor que sobre».

Paso 3: el campo fotovoltaico se dimensiona contra la curva, no contra el total anual

El error clásico es sumar los kWh anuales que vas a consumir y buscar una potencia que produzca esa misma cifra al año. Sobre el papel cuadra; en la realidad no, porque los kWh no se compensan entre estaciones ni entre horas. Lo que hay que mirar es cuánta de la producción diaria vas a poder consumir en el momento, hora por hora. De ahí sale un dimensionado normalmente más contenido, con una parte importante de la producción de verano yendo a excedente y asumiendo compra de red en invierno.

Los factores que mandan en la producción real de tu tejado: orientación (el sur maximiza el total anual, el este-oeste reparte mejor la producción a lo largo del día, que puede interesarte más si buscas autoconsumo), inclinación, sombras de chimeneas, edificios o árboles —una sombra parcial en la hora equivocada penaliza mucho más de lo que parece—, y la superficie realmente disponible y transitable de la cubierta. Tenemos una guía específica sobre cuántas placas solares necesitas si quieres profundizar en esa parte.

Paso 4: comprueba que la casa está preparada

Antes de cerrar potencias hay que mirar cosas muy poco glamurosas que deciden si el presupuesto se dispara: el estado del cuadro eléctrico y si admite las protecciones nuevas, la sección del cableado existente, dónde va a ir físicamente la unidad exterior (y si esa ubicación es admisible por ruido y por normativa local), el recorrido de tuberías hasta el acumulador, si hay sitio para el depósito, y la capacidad estructural de la cubierta para la estructura de soporte de los módulos.

Si vas a instalar vehículo eléctrico en los próximos años, dilo ahora. Cambia el dimensionado, cambia la potencia a contratar y cambia la conversación sobre la batería. Rehacer esto después sale caro.

Monofásica o trifásica, y qué hacer con la potencia contratada

Este apartado decide más euros de los que parece y se suele despachar en una línea del presupuesto.

Qué tipo de suministro tienes

La mayoría de viviendas españolas tienen suministro monofásico. En trifásico la potencia llega repartida en tres fases, algo habitual en unifamiliares con cargas grandes, en obra nueva y en zonas rurales. Mirar la factura o el boletín de la instalación te lo dice en un minuto, y el cuadro también: si hay un interruptor general con tres o cuatro polos, es trifásico.

Por qué importa al juntar placas y aerotermia

Potencia contratada: revísala, no la des por buena

Al sustituir gas o gasóleo por electricidad, tu punta de demanda eléctrica sube. Puede que necesites subir potencia contratada, y eso es un coste fijo mensual todos los meses del año. También puede pasar lo contrario en algunos casos, si tenías potencia de sobra heredada de una instalación antigua. Que el presupuesto diga explícitamente con qué potencia contratada está pensado el sistema, y en su caso qué franjas (los peajes domésticos permiten contratar potencias distintas en punta y en valle). Si el instalador no menciona esto, es una señal.

Un detalle de la parte solar: cambiar de suministro monofásico a trifásico, o al revés, implica un trámite con la distribuidora y posibles costes de acometida. No es algo que se decida el día del montaje.

Emisores y temperatura de impulsión: donde se gana o se pierde el rendimiento

Puedes comprar el mejor equipo del mercado y tirar su rendimiento a la basura con el sistema de emisión equivocado. Esta es la relación más importante que hay que entender de una bomba de calor.

Cuanto más baja la temperatura del agua, mejor rinde el equipo

Una bomba de calor no fabrica calor: lo mueve desde el aire exterior hasta el agua de tu circuito. Cuanto mayor sea el salto entre la temperatura del aire de fuera y la temperatura a la que tiene que entregar el agua, más trabajo tiene que hacer el compresor y menos eficiente resulta. Por eso el mismo equipo, en la misma casa, rinde de forma muy distinta impulsando agua a temperatura moderada que impulsando agua muy caliente.

Esto explica de un plumazo por qué la aerotermia se asocia siempre al suelo radiante: es un sistema de gran superficie de intercambio, que puede calentar la vivienda con agua a temperatura baja. Los radiadores de hierro fundido de una instalación antigua fueron diseñados para agua muy caliente de caldera, y conectados sin más a una bomba de calor la obligan a trabajar en su peor punto.

Qué opciones tienes si ya tienes radiadores

Ninguna de estas opciones es «la buena» en abstracto. La decisión depende de la demanda calculada de cada estancia, del presupuesto de obra y de si vas a querer refrigeración, porque el suelo radiante refresca de forma limitada y los fancoils no.

Cómo leer las especificaciones sin que te la cuelen

Aquí va la regla que evita el 90 % de los malentendidos: un dato de eficiencia sin sus condiciones de ensayo no significa nada. Cuando veas una cifra de rendimiento en un folleto, busca en la ficha técnica del fabricante a qué temperatura exterior y a qué temperatura de impulsión está medida, y con qué norma. El mismo equipo puede lucir un número brillante en unas condiciones y otro bastante menos brillante en las que va a tener tu casa en enero.

Lo mismo con el ruido: un valor de decibelios sin decir si es potencia sonora o presión sonora, y a qué distancia y en qué modo de funcionamiento, no te sirve para saber si tu vecino va a llamar al ayuntamiento. Pide la ficha técnica completa del modelo concreto que te ofertan, con su referencia comercial, y contrástala en la web del fabricante. Si el presupuesto no dice modelo exacto, no es un presupuesto: es una estimación. Tenemos una guía dedicada a cómo interpretar el COP y el SCOP antes de comparar equipos.

Cualquier número de eficiencia que no venga con la temperatura exterior, la temperatura de impulsión y la norma de ensayo al lado es publicidad, no una especificación.

Compensación de excedentes: qué es y, sobre todo, qué no es

Es el punto en el que más gente se lleva una decepción, y casi siempre porque le vendieron una idea equivocada. Vamos por partes.

No es vender electricidad al precio al que la compras

Bajo la modalidad de autoconsumo con excedentes acogido a compensación simplificada, la energía que viertes a la red no se te paga: se te descuenta. Y no se descuenta al mismo precio al que compras. La comercializadora valora la energía comprada con el precio de tu contrato y valora la energía vertida con el precio de compensación pactado, que es distinto y habitualmente bastante menor. Son dos precios diferentes, no un intercambio uno a uno.

Solo descuenta del término de energía, y nunca por debajo de cero

Esta es la parte que hay que grabarse:

Consecuencia práctica: una factura eléctrica nunca llega a cero por muchas placas que pongas. Siempre habrá término de potencia e impuestos. Y consecuencia de diseño: sobredimensionar el campo solar contando con que «lo que sobre me lo pagan» es un mal negocio, porque lo que sobra vale poco y encima tiene un techo mensual.

Qué mirar en el contrato

El precio y las condiciones de compensación los fija tu contrato con la comercializadora y varían muchísimo entre ofertas. Antes de firmar la instalación conviene mirar qué comercializadora y qué producto vas a tener, porque una instalación excelente con un contrato de excedentes malo rinde bastante menos. Compara qué precio de compensación te ofrecen, si es fijo o indexado, y cómo se liquida el sobrante mensual. En la guía de compensación de excedentes lo desarrollamos con más detalle.

Existe también la modalidad de venta de excedentes en el mercado, distinta de la compensación simplificada, con obligaciones fiscales y de representación que la hacen poco práctica para una vivienda normal. Y están las llamadas «baterías virtuales» comerciales, que no son un almacenamiento real sino un producto contractual de la comercializadora para acumular saldo: puede tener sentido o no, pero conviene leer la letra pequeña sobre caducidad del saldo y sobre a qué conceptos se puede aplicar.

Tramitación y legalización: quién firma qué

Una instalación conjunta toca dos mundos administrativos distintos que a menudo llevan empresas distintas. Si nadie coordina, aparecen los meses de retraso y las sorpresas.

La parte fotovoltaica

La parte de la bomba de calor

La coordinación entre ambas

Lo que casi nunca aparece en los presupuestos y sí determina el resultado: quién configura el conjunto. Que el inversor y el gestor de la bomba de calor se comuniquen, que el excedente dispare la producción de ACS, que las consignas horarias estén alineadas con la curva solar. Si contratas dos empresas, deja por escrito cuál asume esa integración y qué se considera «terminado». En la práctica, contratar a una sola empresa capaz de hacer las dos cosas evita mucho reproche cruzado cuando algo no funciona. Si te interesan los plazos y el orden de la parte térmica, lo detallamos en instalar aerotermia: pasos y plazos.

Ayudas, deducciones y bonificaciones: cómo mirarlo sin que te engañen

Aquí va una advertencia seria, porque es donde más desinformación hay y donde más dinero se decide.

El Plan MOVES III no financia esto

Circula por muchísimas webs —y por presupuestos de comerciales— que el Plan MOVES III cubre la aerotermia. Es falso. MOVES III es un programa de incentivos a la movilidad eléctrica: adquisición de vehículos eléctricos y despliegue de infraestructura de recarga. No financia bombas de calor para climatización ni instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo doméstico. Si un presupuesto te descuenta una cantidad «de MOVES III» por la aerotermia, ese descuento no existe y el precio final que estás comparando es ficticio.

Las vías que sí existen (y por qué no te doy cifras)

Sí hay mecanismos reales, pero todos dependen de convocatoria, comunidad autónoma, municipio y del ejercicio fiscal. Por eso los describo en cualitativo: cualquier importe o porcentaje que publicara hoy podría estar caducado mañana y llevarte a hacer números falsos.

Tres reglas de oro con las ayudas

Si quieres orientarte por comunidad, puedes empezar por nuestra herramienta de subvenciones solares, teniendo presente que es una orientación y no sustituye a la lectura de la convocatoria oficial.

Cuándo NO tiene sentido hacer la instalación conjunta

La honestidad importa más que el tráfico. Hay situaciones en las que juntar las dos cosas ahora mismo es una mala idea:

Y una situación intermedia que se da mucho: hacerlo por fases. Fotovoltaica ahora, bomba de calor más adelante. Es perfectamente válido siempre que el diseño de la primera fase contemple la segunda —previsión de espacio, de potencia y de comunicaciones—, porque si no acabarás pagando dos veces por el mismo cuadro eléctrico.

Errores frecuentes en la instalación conjunta

Los fallos que hacen que un sistema técnicamente correcto rinda por debajo de lo que podría:

Comparativa cualitativa: caldera, bomba de calor sola y bomba de calor con autoconsumo

Sin cifras inventadas: los criterios estructurales que diferencian cada opción. Los números concretos tienen que salir de tus presupuestos y de tus facturas, no de una tabla genérica.

CriterioCaldera de combustibleBomba de calor solaBomba de calor + autoconsumo
Inversión inicial relativaLa más baja de las tresIntermediaLa más alta
Coste variable de la energíaLigado al precio del combustibleLigado al precio de la electricidad, dividido por el rendimiento del equipoParte a coste cero marginal (producción propia), parte a precio de red
Exposición a subidas de precioAlta y directaMediaLa más baja de las tres, pero nunca nula
Complejidad de la obraBaja si se sustituye equipo por equipoMedia a alta: puede exigir cambiar emisoresAlta: suma cubierta, cuadro eléctrico y tramitación de autoconsumo
Trámites administrativosLos de la instalación térmicaInstalación térmica y gases fluoradosTodo lo anterior más legalización y alta de autoconsumo
Rendimiento en frío extremoEstableDesciende al bajar la temperatura exteriorDesciende igual, y además coincide con la mínima producción solar
Refrigeración en veranoNo la daSí, si el equipo es reversible y el emisor lo permiteSí, y además coincide con el pico de producción solar
Combustión en la viviendaSí: exige ventilación, evacuación de humos y revisionesNoNo
MantenimientoRevisiones periódicas del quemador y del circuitoLimpieza de baterías, control de fugas de refrigeranteLo anterior más limpieza y revisión del campo fotovoltaico
Sensibilidad al aislamientoMediaAltaAlta

La lectura honesta de esa tabla: la combinación es la opción con mejor coste variable y menor exposición al precio de la energía, y también la de mayor inversión, mayor complejidad y más trámites. Si tu horizonte de permanencia en la vivienda es corto, ese reparto no te favorece.

Cómo elegir instalador y leer un presupuesto

Aquí se gana o se pierde la instalación. Un instalador que solo hace fotovoltaica no va a dimensionar bien la parte térmica, y uno que solo hace climatización puede no saber configurar el inversor para priorizar el autoconsumo. Lo que hay que buscar:

Qué tiene que aparecer en el presupuesto para que sea comparable

ApartadoQué debe constarSeñal de alarma
EquiposMarca, modelo y referencia comercial exacta de módulos, inversor, bomba de calor y acumuladorSolo categorías genéricas o «o similar» sin más
Alcance eléctricoEstructura, cableado, protecciones, adecuación del cuadro, puesta a tierra«Material de instalación» como partida única sin desglosar
Alcance térmicoEmisores, circuito hidráulico, ubicación de unidad exterior, desagüe de condensadosNo menciona los emisores existentes ni si son válidos
IntegraciónConfiguración del inversor, comunicación con el gestor térmico, programación horariaNo aparece por ninguna parte
TrámitesMemoria o proyecto, boletín, legalización autonómica, alta de autoconsumo, quién los hace«Trámites incluidos» sin especificar cuáles
ImpuestosTipo impositivo aplicado y base sobre la que se calculaPrecio «con impuestos incluidos» sin desglose
GarantíasGarantía de equipos, garantía de la ejecución y condiciones de la posventaSolo se menciona la del fabricante
Plazos y pagosCalendario de ejecución y calendario de pagos ligado a hitosPago íntegro por adelantado
AyudasPrecio bruto, sin descuentos de subvenciones dados por segurosUn precio final «ya con la ayuda descontada»

Pide al menos tres ofertas y compáralas partida por partida, no por el total. Y desconfía del más barato cuando la diferencia es grande: casi siempre significa que alguien ha dejado fuera los emisores, la adecuación del cuadro o los trámites, y que reaparecerán a mitad de obra.

Si un presupuesto te llega ya con la subvención descontada, no estás comparando precios: estás comparando la fe de cada comercial en una convocatoria que ninguno de los dos ha leído.

Garantías, posventa y mantenimiento

Tus derechos como consumidor

Al comprar equipos como consumidor tienes una garantía legal de conformidad de tres años desde la entrega, según el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios tras la reforma del Real Decreto-ley 7/2021, aplicable a las compras realizadas desde el 1 de enero de 2022. Si alguien te dice que son dos años, está usando información desactualizada. Esa garantía legal es independiente y adicional a cualquier garantía comercial que ofrezca el fabricante o el instalador, que solo puede ampliar tus derechos, nunca recortarlos.

Ten en cuenta la distinción entre el producto (los equipos) y el servicio de instalación: la responsabilidad por una ejecución defectuosa corresponde a quien la ejecutó, y conviene que el contrato lo recoja de forma expresa. Guarda facturas, certificados, boletín y documentación de puesta en marcha: son la prueba de todo.

Mantenimiento real de cada parte

Pregunta desde el principio el coste anual del contrato de mantenimiento y qué incluye exactamente. Es un gasto recurrente que rara vez aparece en las cuentas alegres de amortización que circulan por ahí.

Cómo hacer tus propios números (y por qué no te doy los míos)

La pregunta que todo el mundo hace es «¿en cuántos años se paga?». Y la respuesta honesta es que depende de tantas variables tuyas que cualquier cifra publicada es, en el mejor de los casos, una coincidencia. Lo que sí puedo darte es el esqueleto del cálculo para que lo hagas con tus datos.

Los cinco números que necesitas

  1. Lo que gastas hoy en energía, desglosado. Suma un año completo de electricidad más el combustible que uses para calefacción y ACS. Separa lo que es término de energía de lo que es término de potencia e impuestos, porque la instalación solo va a actuar sobre el primero.
  2. La inversión bruta en firme. El total de tu presupuesto aceptado, con impuestos, sin descontar ninguna ayuda hipotética.
  3. Tu estimación de producción y de fracción autoconsumida. Que el instalador te la entregue por escrito, con la herramienta de simulación usada y las hipótesis (orientación, inclinación, sombras, perfil de consumo). No aceptes un número suelto.
  4. El precio de compensación de tus excedentes según el contrato que vayas a tener, no según el que tienes ahora.
  5. Los costes recurrentes: mantenimiento anual, seguro si lo amplías, y una previsión razonable de sustitución del inversor y, en su caso, de la batería a lo largo de la vida del sistema.

Cómo montarlo

El ahorro anual estimado es, de forma simplificada: la energía que dejas de comprar de la red valorada a tu precio de compra, más el combustible que dejas de comprar, más la compensación de excedentes, menos el coste anual de mantenimiento y menos cualquier incremento del término de potencia. Divide la inversión bruta entre ese ahorro anual y tendrás una amortización simple. Es un cálculo tosco —no descuenta el valor del dinero en el tiempo ni la evolución de precios— pero sirve para lo importante: comparar dos presupuestos con las mismas reglas y detectar cuándo una promesa comercial no cuadra.

Haz siempre tres escenarios: uno conservador (menos producción, peor precio de compensación, sin ayudas), uno central y uno optimista. Si la decisión solo tiene sentido en el escenario optimista, no la tomes.

Y una advertencia sobre las evoluciones de precio: nadie sabe cuánto costará la electricidad o el gas dentro de diez años. Cualquier cálculo que dé por hecha una subida sostenida de los precios de la energía está metiendo una hipótesis muy fuerte para que el resultado salga bonito. Si necesitas apoyarte en supuestos, hazlos explícitos y comprueba qué pasa si no se cumplen. Nuestra calculadora de amortización te sirve para jugar con esos escenarios, teniendo claro que sus resultados valen lo que valgan los datos que le metas.

El factor no económico que sí es real

Hay ventajas de la combinación que no salen en la hoja de cálculo y que conviene poner en la balanza con honestidad: eliminar la combustión dentro de la vivienda, tener refrigeración en verano donde antes no había, ganar confort con un sistema de temperatura estable, y reducir la exposición a los vaivenes del precio del combustible. Para mucha gente eso pesa tanto como el plazo de recuperación. Solo asegúrate de que la decisión no se apoya en una amortización que alguien se ha inventado.

Preguntas frecuentes sobre autoconsumo y aerotermia

¿Necesito batería si tengo aerotermia y placas?

No necesariamente, y conviene decidirlo al final y no al principio. Primero mira cuánto de tu consumo puedes desplazar a las horas de sol: producción de ACS, adelanto del aporte de calor aprovechando la inercia del suelo radiante, electrodomésticos programables, carga del coche eléctrico si lo tienes. Con la curva ya aplanada, evalúa qué consumo nocturno queda que no se pueda mover. Si ese hueco es grande, la batería tiene sentido; si es pequeño, estarías comprando un equipo caro para cubrir poco. Sea cual sea la decisión, deja el inversor preparado para acoplar almacenamiento más adelante: abrir esa puerta luego cuesta bastante más.

¿Funciona la aerotermia cuando hace mucho frío?

Sí, sigue funcionando, pero con menos eficiencia. Cuanto más baja es la temperatura exterior, mayor es el salto térmico que tiene que salvar el compresor y menos rendimiento obtiene el equipo. Los fabricantes publican un rango de temperatura exterior de funcionamiento y curvas de capacidad para cada modelo: ese es el dato que hay que mirar en la ficha técnica del equipo concreto que te ofertan, no una cifra general. Muchos equipos incorporan un apoyo eléctrico que entra en condiciones extremas, y es importante saber si el tuyo lo lleva y cómo está configurado, porque ese apoyo consume mucho más. Si vives en una zona con inviernos duros, pide expresamente que el dimensionado se haga con la temperatura exterior de proyecto de tu localidad.

¿El Plan MOVES III me ayuda a pagar la aerotermia?

No. El Plan MOVES III es un programa de movilidad eléctrica: vehículos eléctricos e infraestructura de recarga. No financia bombas de calor ni instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo doméstico. Es un bulo muy extendido, incluso en presupuestos de empresas instaladoras. Si ves un descuento «por MOVES III» en tu oferta de aerotermia, pide explicación por escrito: ese dinero no va a llegar y el precio final que te han mostrado no es real.

¿Se pueden pedir ayudas para las placas y para la bomba de calor a la vez?

Depende enteramente de las convocatorias vigentes en tu comunidad autónoma y de sus reglas de compatibilidad, que cada convocatoria fija de forma expresa. Hay programas que admiten actuaciones combinadas y otros que declaran incompatibilidades entre ayudas para la misma actuación. No hay una respuesta nacional. Lo que sí aplica siempre: consulta la convocatoria oficial vigente en la sede electrónica de tu comunidad, revisa los requisitos técnicos y de documentación, y no inicies la obra antes de presentar la solicitud, porque muchas convocatorias excluyen las actuaciones ya iniciadas.

¿Cuánto tarda en amortizarse una instalación conjunta?

No hay una cifra que sirva para todos y desconfía de quien te la dé sin haber visto tus datos. El plazo depende de tu consumo actual, de qué combustible sustituyes, de la producción real de tu cubierta, de la fracción que consumes en el momento, del precio de compensación de tu contrato, del coste final de la obra y de si recibes o no alguna ayuda. Tienes el método completo para calcularlo con tus propios números en la sección anterior de esta guía. Hazlo en tres escenarios y toma la decisión mirando el conservador.

¿Puedo instalar aerotermia en un piso?

Técnicamente hay soluciones, pero el obstáculo real suele ser dónde colocar la unidad exterior y quién lo autoriza. Si va en fachada o en un elemento común, necesitas el acuerdo de la comunidad de propietarios con las mayorías que exige la Ley de Propiedad Horizontal, y también hay que mirar las ordenanzas municipales sobre estética de fachadas y sobre ruido, además de las distancias a ventanas de vecinos. En terrazas o patios de uso privativo la cosa es más sencilla, pero sigue habiendo condicionantes. Resuelve esa pregunta antes de pedir presupuestos.

¿Qué inversor necesito para combinar placas y aerotermia?

Lo relevante no es la marca, es la función: necesitas un inversor que permita gestionar el autoconsumo y que pueda comunicarse con el gestor de la bomba de calor o con un sistema de control que gobierne a ambos. Si contemplas almacenamiento, ahora o en el futuro, un inversor híbrido te evita rehacer la instalación. Lo importante es que el presupuesto indique modelo exacto y que exista compatibilidad documentada por el fabricante entre ese inversor y el equipo térmico. Pide que te lo enseñen en la documentación oficial, no de palabra.

¿Qué pasa si produzco más electricidad de la que consumo?

El sobrante se vierte a la red y, si estás acogido a compensación simplificada, se traduce en un descuento en tu factura. Tres matices que cambian las expectativas: la energía vertida se valora al precio de compensación de tu contrato, que no es el precio al que compras; el descuento se aplica solo sobre el término de energía, no sobre el término de potencia, los impuestos ni el alquiler del contador; y el resultado no puede quedar en negativo, así que un exceso muy grande en un mes no te genera un ingreso. Por eso sobredimensionar el campo solar contando con vender lo que sobra es mal negocio.

¿Tengo que cambiar el contrato de luz?

Cambiar de comercializadora no es obligatorio, pero sí hay dos cosas que tienes que hacer: dar de alta la instalación de autoconsumo ante la distribuidora, que adecuará o sustituirá el equipo de medida para que registre energía en ambos sentidos, y firmar con tu comercializadora el acuerdo de compensación de excedentes. Sin ese segundo paso puedes tener todo legalizado y no ver ningún descuento en la factura. Aprovecha el momento para revisar también la potencia contratada y si te conviene un producto con discriminación horaria, porque tu perfil de consumo va a cambiar bastante.

¿Puedo aprovechar mis radiadores actuales con una bomba de calor?

A veces sí, pero hay que comprobarlo estancia por estancia y no darlo por hecho. La clave es si esos radiadores pueden entregar el calor que necesita cada habitación trabajando con agua a temperatura moderada, que es donde la bomba de calor rinde bien. Si estaban sobredimensionados de origen, o si has mejorado el aislamiento y la demanda ha bajado, es posible. Si son radiadores pensados para agua muy caliente y la casa tiene pérdidas, conectarlos sin cambiar nada hunde el rendimiento y dispara el consumo. Que el instalador haga ese cálculo antes de firmar, y que lo entregue por escrito.

¿Cuánta garantía tengo sobre los equipos?

Como consumidor tienes una garantía legal de conformidad de tres años desde la entrega, según el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios tras la reforma del Real Decreto-ley 7/2021, para compras hechas a partir del 1 de enero de 2022. Es un mínimo legal: cualquier garantía comercial del fabricante o del instalador se suma a ella y solo puede mejorarla. Aparte está la responsabilidad por la ejecución de la instalación, que corresponde a quien la hizo. Conserva factura, boletín, certificados y documentación de puesta en marcha.

¿Hay que avisar al seguro del hogar?

Sí, es lo prudente. Estás incorporando equipos de valor a la vivienda y modificando la cubierta, y conviene que tu póliza refleje ese nuevo valor y esos nuevos elementos para que estén cubiertos ante granizo, viento, incendio o robo. Llama a tu aseguradora antes de la instalación, pregunta expresamente si los módulos y la unidad exterior quedan cubiertos y bajo qué condiciones, y pide la confirmación por escrito. Cada compañía y cada póliza tienen condiciones distintas, así que no des por buena ninguna respuesta general.

¿Hace mucho ruido la unidad exterior?

El nivel depende del modelo, de la potencia, del modo de funcionamiento y sobre todo de dónde se coloque y cómo se apoye. Pide el dato de la ficha técnica del modelo concreto, y fíjate en si el fabricante da potencia sonora o presión sonora y a qué distancia, porque son magnitudes distintas y confundirlas lleva a sorpresas. Ten en cuenta que en modo calefacción los ciclos de desescarche cambian el comportamiento del ventilador. Habla de la ubicación en la visita técnica: separación de ventanas propias y ajenas, antivibratorios y, si hace falta, apantallamiento acústico. Las ordenanzas municipales de ruido son de aplicación y un vecino molesto puede acabar en expediente.

Haz tus propios números

Nuestra calculadora te deja probar escenarios con tus datos. Es una estimación orientativa: la cifra buena sale de tus facturas y de un presupuesto en firme.

Calcular mi amortización

Para seguir

Después de todo lo que hemos repasado, esto es lo que yo miraría primero:

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Sobre este artículo. Redactado y revisado por el equipo editorial de solarhogar.es. Actualizado el 10 de agosto de 2026.

Cómo trabajamos. Somos un sitio editorial, no una empresa instaladora: no hacemos visitas técnicas, no emitimos presupuestos, no tenemos red propia de instaladores y no realizamos ensayos de laboratorio ni pruebas de campo con equipos. En esta guía verás explicaciones y criterios, y no verás tablas de precios, potencias por marca, valores de eficiencia por modelo ni plazos de amortización: esos datos dependen de tu vivienda y del equipo concreto, y publicarlos como referencia sería inducirte a error en una decisión de varios miles de euros. Para cualquier cifra, la fuente válida es la ficha técnica del fabricante del modelo que te oferten, la convocatoria oficial de ayudas vigente en tu comunidad autónoma y un presupuesto en firme de una empresa habilitada.

Contenido informativo. Esta guía no sustituye al asesoramiento de un técnico competente que haya visto tu instalación, ni al de un asesor fiscal para las cuestiones tributarias. Comprueba siempre la normativa y las convocatorias vigentes en la fecha en que vayas a actuar.