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Aerotermia con radiadores: ¿compensa en tu casa?

¿Estás pensando en pasarte a la aerotermia pero te frena la idea de cambiar tus radiadores de toda la vida? Te entiendo perfectamente. Mucha gente cree que...

Actualizado abril 2026 Iván Escudero Datos verificados

Aerotermia con radiadores: ¿compensa en tu casa?

¿Estás pensando en pasarte a la aerotermia pero te frena la idea de cambiar tus radiadores de toda la vida? Te entiendo perfectamente. Mucha gente cree que la aerotermia solo funciona bien con suelo radiante, y la verdad es que hay mucho que aclarar sobre esto. Imagina esto: tu sistema de calefacción actual, el que usas cada invierno, podría ser compatible con una tecnología que te haga ahorrar una barbaridad en la factura y, además, sea más respetuosa con el medio ambiente. ¿Suena bien, verdad? Pero, ¿es realmente viable? La respuesta corta es que sí, pero con matices importantes que te voy a desgranar. Por ejemplo, una instalación de aerotermia con radiadores en una casa de 300 m² en León podría parecer una locura, pero si se hace bien, el ahorro anual podría superar los 1.200 € respecto a una caldera de gas. ¡Sigue leyendo y te lo explico todo!

Tabla de contenidos

¿Por qué te interesa saber esto?

Mira, la verdad es que el tema de la aerotermia está que arde en España. Cada vez más gente se da cuenta de que las energías renovables son el camino a seguir, y no solo por conciencia ecológica, sino también porque te ahorran un dineral. Pero cuando piensas en la aerotermia, te viene a la cabeza esa imagen de suelo radiante, ¿a que sí? Y si tienes radiadores en casa, pues piensas que te toca una obra gorda para cambiarlos todos. Ahí está el truco, la información que falta para muchos. La realidad es que no siempre tienes que tirar todo por la borda. Hay formas de aprovechar tus radiadores actuales y combinarlos con la aerotermia, y eso puede suponer un ahorro enorme en la inversión inicial. Piensa en una casa con radiadores ya instalados en Madrid; adaptarla podría ser mucho más económico de lo que imaginas.

El problema es que hay mucha desinformación o, mejor dicho, falta de información clara. Te venden la aerotermia como la solución perfecta, pero a menudo se olvidan de los que ya tenemos una instalación hecha. ¿Y si te digo que tu sistema de calefacción actual, con sus radiadores de toda la vida, podría ser el aliado perfecto para reducir tus facturas de energía hasta en un 70%? Sí, has leído bien. No es ciencia ficción, es tecnología aplicada de forma inteligente. La pregunta clave no es si la aerotermia es buena, sino cómo la adaptas a tu casa, a tus necesidades y, sobre todo, a tu presupuesto. Y ahí es donde entra el debate sobre los radiadores. Si estás en esta situación, entender las diferencias, los requisitos y los posibles ahorros es fundamental. Te lo digo sin rodeos: saber esto puede ahorrarte miles de euros y dolores de cabeza.

Aerotermia con radiadores: la teoría contra la práctica

La teoría es sencilla: la aerotermia es un sistema que extrae calor del aire exterior, incluso cuando hace frío, y lo transfiere al interior de tu casa para climatizarla. Funciona como un aire acondicionado pero a la inversa, y es súper eficiente. La bomba de calor es el corazón del sistema. Ahora bien, la práctica con radiadores presenta un pequeño "pero". Los sistemas de aerotermia más eficientes y que ofrecen el máximo confort suelen trabajar con agua a baja temperatura (entre 30°C y 45°C). Esto es ideal para el suelo radiante, que tiene mucha superficie para disipar ese calor de forma gradual y constante. Tus radiadores, en cambio, están diseñados para funcionar con agua mucho más caliente, típicamente entre 60°C y 75°C, que es lo que suelen suministrar las calderas de gas o gasóleo.

Aquí es donde surge la duda: ¿puede un sistema de aerotermia calentar el agua a la temperatura que necesitan tus radiadores sin perder eficiencia? La respuesta es que sí, pero con una salvedad importante. Las bombas de calor aerotérmicas diseñadas para trabajar a alta temperatura existen, y pueden entregar agua hasta a 65°C o incluso 70°C. El problema es que, a medida que sube la temperatura del agua, la eficiencia de la bomba de calor (medida por el COP) baja drásticamente. Es decir, para obtener esa agua más caliente, la máquina tiene que esforzarse más, consumir más electricidad y, por tanto, el ahorro se reduce. Imagina tener que correr una maratón a toda velocidad en lugar de un paseo tranquilo; el esfuerzo es mucho mayor.

La clave está en encontrar el equilibrio. Si tus radiadores actuales son de "alta temperatura" y necesitas que el agua vaya muy caliente para que calienten bien tu casa, la aerotermia puede ser menos rentable que si tuvieses suelo radiante o radiadores de baja temperatura. Por ejemplo, en una casa antigua en Bilbao con radiadores de hierro fundido, si no se sustituyen o adaptan, la aerotermia podría no ser la opción más económica en comparación con una caldera de condensación de gas. Pero, ¿significa esto que debas renunciar a la aerotermia? Para nada. Significa que hay que estudiar tu caso concreto y, quizás, explorar soluciones intermedias. ¿Te gustaría saber si tus radiadores actuales son compatibles? Podemos hacer una consulta gratuita.

Radiadores y aerotermia: la temperatura es la clave

Entender la relación entre la temperatura del agua y la eficiencia de la aerotermia es fundamental para que no te vendan la moto. Como te decía, las bombas de calor aerotérmicas son más eficientes cuando trabajan con agua a temperaturas más bajas (entre 30°C y 45°C). Este rango es perfecto para sistemas de calefacción de gran inercia térmica, como el suelo radiante, donde el calor se distribuye de manera uniforme y confortable. ¿Por qué? Porque la bomba de calor no tiene que hacer tanto esfuerzo para calentar el agua hasta ese punto. El COP (Coeficiente de Rendimiento) de una bomba de calor es muy alto en estas condiciones, lo que significa que por cada kilovatio (kW) de electricidad que consume, puede generar entre 4 y 5 kW de calor. ¡Un ahorro brutal!

Radiadores de baja temperatura: el escenario ideal

Si tu casa ya cuenta con radiadores diseñados para trabajar con agua a baja temperatura (entre 35°C y 50°C), estás de suerte. Estos radiadores suelen ser más grandes, de aluminio o de chapa, y están pensados para maximizar la superficie de intercambio con el aire. En este caso, la compatibilidad con la aerotermia es casi total y la eficiencia será muy alta. La bomba de calor trabajará en su rango óptimo, el consumo eléctrico será mínimo y el ahorro energético será el máximo posible. Por ejemplo, una instalación de aerotermia de 8 kW en una casa de 150 m² en la Comunidad Valenciana con radiadores de baja temperatura podría generar un ahorro de hasta 70% respecto a una caldera de gas. ¡Es la combinación ganadora!

Radiadores de alta temperatura: el desafío

Ahora, ¿qué pasa si tienes radiadores antiguos, de hierro fundido o de chapa más pequeños, que están diseñados para funcionar con agua a altas temperaturas (60°C-75°C)? Aquí es donde el asunto se complica un poco, pero no es insuperable. Para que la aerotermia pueda calentar el agua a esas temperaturas, necesitarás una bomba de calor específica para alta temperatura. Estas máquinas están diseñadas para alcanzar esos rangos de calor, pero como te comenté, su eficiencia (COP) será menor. Por cada kW de electricidad consumido, podrían generar entre 2.5 y 3.5 kW de calor, dependiendo del modelo y de la temperatura exterior. Esto significa que el ahorro será menor que con radiadores de baja temperatura, pero seguirá siendo significativo comparado con otras fuentes de energía convencionales.

Por ejemplo, si tu caldera de gas te cuesta al año unos 1.450 € en calefacción, con una aerotermia de alta temperatura podrías estar ahorrando unos 450-600 € anuales. No es el 70%, pero sigue siendo un ahorro considerable, y a eso le sumas que dejas de quemar combustibles fósiles. La decisión dependerá de cuánto te cueste la instalación, tu presupuesto y tu objetivo de ahorro. Te aseguro que, incluso con radiadores de alta temperatura, la aerotermia puede ser una inversión rentable a medio plazo. ¿Quieres que analicemos si tu sistema actual se adapta? Pídenos una evaluación sin compromiso.

¿Qué bomba de calor necesito para mis radiadores?

La elección de la bomba de calor es el pilar fundamental para que la aerotermia funcione correctamente con tus radiadores. No vale cualquier máquina. Como hemos visto, si tus radiadores funcionan a alta temperatura, necesitas una bomba de calor específica para ello. Estas bombas están diseñadas para alcanzar temperaturas de impulsión de agua más elevadas (hasta 65°C o incluso 70°C) de manera eficiente, aunque, como te dije, con un COP menor que las de baja temperatura. Marcas como Daikin, Mitsubishi Electric o Vaillant ofrecen gamas de aerotermia diseñadas para estas aplicaciones, a menudo llamadas "alta temperatura" o "calefacción de alta temperatura".

El tamaño de la bomba de calor también es vital. Debe estar dimensionado correctamente para la demanda de calor de tu vivienda. Un equipo infradimensionado no conseguirá calentar tu casa en los días más fríos, y uno sobredimensionado consumirá más electricidad de la necesaria y tendrá un coste inicial mayor. Para una casa de tamaño medio en Valladolid, por ejemplo, una bomba de calor de entre 8 y 12 kW podría ser suficiente, pero esto depende mucho del aislamiento, la zona climática y el número de radiadores. Un cálculo preciso es lo que te asegura el máximo rendimiento.

Además, debes fijarte en las especificaciones técnicas: el COP (Coeficiente de Rendimiento) a diferentes temperaturas de trabajo, el SCOP (Coeficiente de Rendimiento Estacional), y el nivel de ruido. Un SCOP alto indica una mayor eficiencia a lo largo de todo el año. Si vives en un piso en una comunidad de vecinos en Getafe, el nivel de ruido de la unidad exterior es algo a tener muy en cuenta. Las marcas más punteras suelen ofrecer soluciones muy silenciosas, a veces incluso con modos "silenciosos" programables. La elección no es solo comprar una máquina, es seleccionar la herramienta adecuada para tu problema específico. ¿Sabes qué potencia necesitas? Te ayudamos a calcularla gratis.

Ventajas de la aerotermia con radiadores

A pesar de los matices técnicos, integrar la aerotermia con radiadores tiene un montón de puntos a favor que hacen que la inversión merezca la pena. La ventaja más obvia es el ahorro energético y económico. Al generar calor a partir de la energía del aire, la aerotermia es mucho más eficiente que las calderas de gas, gasóleo o eléctricas. Imagina que tu caldera de gas te cuesta unos 1.200 € al año en calefacción. Con una instalación de aerotermia bien dimensionada y compatible con tus radiadores, podrías ver esa factura reducida hasta en un 50-70%. ¡Estamos hablando de ahorrar entre 600 € y 840 € cada año!

Otra ventaja muy importante es la sostenibilidad. La aerotermia es una energía renovable que no emite CO2 directamente en tu hogar. Al utilizarla, contribuyes a reducir tu huella de carbono y a la lucha contra el cambio climático. Esto cada vez se valora más y, según el momento, algunas administraciones abren convocatorias de rehabilitación energética que podrían cubrir una parte de la obra. Las vías habituales son tres: programas autonómicos de eficiencia energética en vivienda, la deducción del IRPF por obras de mejora de la eficiencia energética y las bonificaciones municipales de IBI o ICIO que aprueban algunos ayuntamientos. Ninguna es automática ni universal: el porcentaje, el tope y los requisitos los fija cada convocatoria, y muchas exigen certificado energético antes y después. Comprueba la que esté abierta en tu comunidad autónoma y en tu ayuntamiento antes de dar por hecho ningún importe; en nuestra guía de ayudas Next Generation repasamos cómo se articulan estos fondos. Más abajo te desmonto además un bulo que circula mucho con la aerotermia.

Además, la aerotermia ofrece confort y versatilidad. Muchas de estas bombas de calor son reversibles, lo que significa que no solo te dan calor en invierno, sino que también pueden enfriar tu casa en verano. Si tus radiadores actuales no son aptos para enfriar (que es lo habitual), se podría instalar un sistema de fancoils (ventiloconvectores) que sí lo son, o aprovechar la unidad exterior para un sistema de aire acondicionado independiente. Aun así, el sistema de calefacción principal con radiadores ya te asegura un calor confortable y constante. Un sistema bien instalado te proporcionará la temperatura deseada sin grandes fluctuaciones. La verdad es que, una vez que pruebas la aerotermia, cuesta volver atrás.

Por último, la revalorización de tu vivienda es otro punto a considerar. Instalar un sistema de aerotermia moderno y eficiente es un gran argumento de venta o de alquiler. Los compradores o inquilinos buscan cada vez más casas con bajos consumos energéticos y sistemas sostenibles. Una casa con aerotermia es vista como una casa moderna, eficiente y con un coste de mantenimiento bajo, lo que se traduce en un mayor valor de mercado. Piensa en ello como una inversión que no solo te da beneficios económicos inmediatos, sino que también aumenta el valor de tu patrimonio.

Desventajas y consideraciones importantes

Ahora, seamos sinceros. No todo es de color de rosa, y es importante que tengas claras las posibles desventajas y los puntos que requieren una atención especial si piensas en la aerotermia con radiadores. La primera y más importante es el rendimiento con radiadores de alta temperatura. Ya lo hemos comentado: cuanto más caliente necesites el agua, menor será la eficiencia de la bomba de calor. Esto significa que el ahorro será menor que si la combinases con suelo radiante. Si tu objetivo es maximizar el ahorro al máximo, y tus radiadores son de alta temperatura, quizás tengas que considerar cambiarlos por unos de baja temperatura o incluso por suelo radiante. Esto, claro, incrementa la inversión inicial.

Otra consideración es la inversión inicial. Aunque las subvenciones ayudan muchísimo, el coste de una instalación de aerotermia sigue siendo superior al de una caldera de gas convencional. Hablamos de un desembolso que, sin ayudas, puede oscilar entre los 5.000 € y los 15.000 € o más, dependiendo de la potencia, la marca y si hay que hacer modificaciones en la instalación de radiadores. Es un desembolso importante que hay que planificar. Por ejemplo, una instalación de aerotermia en una casa de 200 m² en la sierra de Madrid, sin ayudas, podría rondar los 10.000-12.000 €, mientras que una caldera de gas eficiente podría costar unos 2.000-3.000 €.

El espacio y el ruido de la unidad exterior son también factores a tener en cuenta. Las bombas de calor aerotérmicas necesitan una unidad exterior que extrae el calor del aire. Esta unidad requiere un espacio libre y genera cierto nivel de ruido. Si vives en un adosado con vecinos muy cerca o en un centro urbano donde las normativas de ruido son estrictas, esto puede ser un problema. Aunque las máquinas modernas son cada vez más silenciosas, es algo que debes evaluar. Una potencia de 10 kW puede tener una unidad exterior de unos 80-100 cm de alto por unos 80-100 cm de ancho, y su nivel sonoro puede estar entre 40 y 55 dB a 3 metros, similar a una conversación normal.

Finalmente, está la necesidad de una instalación eléctrica adecuada. La aerotermia funciona con electricidad, por lo que tu instalación eléctrica doméstica debe ser capaz de soportar el consumo de la bomba de calor, que puede ser mayor que el de una caldera de gas. En muchos casos, puede que necesites aumentar la potencia contratada de tu luz. Esto implica un coste adicional y un trámite con tu compañía eléctrica. Asegúrate de que tu cuadro eléctrico y la acometida están en buen estado y tienen la capacidad suficiente. Si no es así, habrá que hacer una adecuación, lo que sumará al coste total. ¿Estás seguro de que tu instalación eléctrica está lista? Te lo revisamos sin coste.

El papel de los radiadores de baja temperatura

Los radiadores de baja temperatura no son solo un tipo de radiador más; son, en realidad, el compañero ideal para la aerotermia. ¿Por qué? Porque están diseñados para trabajar eficientemente con el agua que sale de la bomba de calor cuando esta opera en su punto óptimo: entre 30°C y 45°C. Imagina un radiador de aluminio o uno de chapa moderna. Suelen tener una superficie mucho mayor que los radiadores antiguos de hierro fundido, y su diseño permite que el agua caliente circule por un mayor número de aletas o paneles.

Esto significa que, para alcanzar la temperatura deseada en la habitación, necesitan que el agua esté menos caliente. Para que te hagas una idea: un radiador de alta temperatura (diseñado para 70°C) puede necesitar calentar el agua a esa temperatura para emitir, digamos, 1000 W de calor. Un radiador de baja temperatura, en cambio, puede emitir esos mismos 1000 W con el agua a 45°C. La diferencia es brutal para la bomba de calor. Al no tener que calentar el agua a temperaturas tan elevadas, la máquina trabaja de forma mucho más relajada, su COP es más alto (puede llegar a 5 o más) y el consumo eléctrico se reduce drásticamente. Esto se traduce directamente en un mayor ahorro en tu factura.

Por ejemplo, en una casa de 180 m² en Zaragoza, si se instala aerotermia con radiadores de baja temperatura, el ahorro anual estimado podría ser de unos 1.300 € respecto a una caldera de gas. Si en esa misma casa se usan radiadores de alta temperatura con la misma aerotermia, ese ahorro podría reducirse a unos 700-800 €. La diferencia es de casi el doble. Por eso, si estás planteándote cambiar a aerotermia y tienes radiadores antiguos, considera seriamente la opción de cambiarlos también. A veces, la inversión extra en radiadores de baja temperatura se amortiza rápidamente con el ahorro en consumo eléctrico y en el coste de la propia bomba de calor, ya que podrías optar por una máquina de menor potencia o de gama más estándar. Si quieres saber si tus radiadores son de baja temperatura, pregúntanos.

¿Cuánto puedes ahorrar con aerotermia y radiadores?

Esta es la pregunta del millón, ¿verdad? El ahorro que puedes conseguir con aerotermia y radiadores depende de varios factores, pero te lo voy a desglosar con números reales para que te hagas una idea concreta.

Factores clave que influyen en el ahorro:

  1. Tipo de radiadores: Como ya hemos visto, los radiadores de baja temperatura son los campeones del ahorro con aerotermia.
  2. Aislamiento de la vivienda: Una casa bien aislada necesita menos energía para calentarse, por lo que el ahorro será mayor.
  3. Zona climática: En zonas más frías (norte de España) el ahorro puede ser ligeramente menor que en zonas más cálidas (sur de España), aunque la aerotermia funciona perfectamente en todo el territorio.
  4. Precio de la electricidad y del combustible anterior: Comparar el coste de la electricidad (que usará la aerotermia) con el de tu anterior fuente de energía (gas natural, propano, gasóleo, electricidad pura) es fundamental.
  5. Subvenciones: Las ayudas públicas reducen drásticamente la inversión inicial, lo que acelera el retorno de la inversión.

Estimación de ahorro anual (ejemplo para una casa de 150 m² en una zona templada):

  • Consumo actual con caldera de gas (precio medio 0,08 €/kWh): Si consumes unos 15.000 kWh/año de gas, el coste sería de 1.200 €.
  • Consumo con aerotermia (precio medio electricidad 0,15 €/kWh) y radiadores de alta temperatura: Asumiendo un COP medio de 3, necesitarías unos 5.000 kWh de electricidad para generar esos 15.000 kWh térmicos. El coste sería de 750 €. Ahorro: 450 €/año.
  • Consumo con aerotermia y radiadores de baja temperatura: Asumiendo un COP medio de 4.5, necesitarías unos 3.333 kWh de electricidad. El coste sería de unos 500 €. Ahorro: 700 €/año.

Ejemplo con números concretos: En una casa de 120 m² en Murcia, con radiadores de baja temperatura y una instalación de aerotermia de 8 kW, el ahorro anual respecto a una caldera de gas podría ser de unos 750 €. Si además coincide con una convocatoria autonómica de rehabilitación energética abierta y la vivienda cumple los requisitos, el retorno se acortaría en la parte que cubra esa ayuda. No pongo cifra porque el porcentaje y el tope cambian en cada convocatoria: pide las bases vigentes antes de contar con ese dinero.

Si tu instalación actual es eléctrica pura, el ahorro puede ser aún más espectacular. Una resistencia eléctrica consume 1 kWh para generar 1 kWh térmico. La aerotermia, con un COP de 4, genera 4 kWh térmicos por cada kWh eléctrico consumido. Es decir, podrías estar ahorrando hasta un 75% en tu factura de calefacción. ¿Te imaginas lo que supondría eso en tu bolsillo?

Para tener una cifra exacta para tu caso, lo ideal es hacer un estudio personalizado. Solicita tu estudio gratuito y te daremos cifras concretas de ahorro y de inversión.

Instalación: ¿qué implica adaptar tus radiadores?

Adaptar tus radiadores para la aerotermia puede variar desde algo muy sencillo hasta una obra de mayor envergadura. Todo dependerá de la situación actual de tu sistema de calefacción y de si tus radiadores son de alta o baja temperatura.

Escenario 1: Radiadores de baja temperatura existentes

Si ya tienes radiadores diseñados para baja temperatura (generalmente de aluminio o chapa, más grandes y con aletas), la adaptación es mínima. Simplemente necesitarás asegurarte de que el caudal de agua que llega a ellos es el adecuado y que las válvulas termostáticas funcionan correctamente. En este caso, la instalación de la bomba de calor aerotérmica y su conexión al circuito de calefacción será el grueso de la obra. Esto suele implicar la instalación de la unidad exterior, la unidad interior (que contiene el acumulador de agua caliente sanitaria y el intercambiador), y las tuberías de conexión. Una instalación así en una casa de 180 m² en Asturias podría llevar entre 2 y 4 días.

Escenario 2: Radiadores de alta temperatura existentes

Si tienes radiadores antiguos de hierro fundido o de chapa diseñados para alta temperatura, tienes varias opciones:

  • Opción A: Mantenerlos y usar una bomba de calor de alta temperatura: Como te expliqué, esto es posible, pero la eficiencia será menor. La obra consiste en sustituir tu caldera actual por la unidad interior y exterior de aerotermia, y conectar todo al circuito existente. La ventaja es que no tocas los radiadores. El inconveniente es el menor ahorro y un COP más bajo.
  • Opción B: Sustituir los radiadores por modelos de baja temperatura: Esta es la opción que maximiza el ahorro y la eficiencia. Implica quitar los radiadores antiguos y colocar unos nuevos, más grandes y eficientes, diseñados para trabajar con agua a 35-45°C. Esto requiere una obra más importante, ya que hay que desmontar los radiadores viejos, instalar los nuevos, y realizar las conexiones hidráulicas. Si además tu sistema tiene tuberías de cobre o plomo antiguas, puede que también sea necesario renovarlas para asegurar la compatibilidad y evitar corrosiones. Una reforma completa de este tipo en una casa de 250 m² en Cantabria podría llevar hasta 10-15 días.
  • Opción C: Instalar fancoils: Si tu objetivo es también tener aire acondicionado, puedes mantener tus radiadores para calefacción y, en su lugar, instalar fancoils en las estancias principales. Los fancoils son aparatos que extraen o inyectan aire y lo calientan o enfrían a través de una batería por donde circula el agua de la bomba de calor. Son muy efectivos para climatizar rápidamente, pero pueden ser más ruidosos que los radiadores.

Consideraciones adicionales para la instalación:

  • Espacio para la unidad interior: Necesitarás un espacio adecuado para la unidad interior, que suele ser una unidad mural o un armario técnico que alberga el acumulador de ACS y el intercambiador de calor.
  • Tuberías: Si tu casa es antigua, es posible que las tuberías de cobre o plomo necesiten una revisión o sustitución para garantizar la seguridad y la eficiencia del sistema.
  • Instalación eléctrica: Como te comenté, asegúrate de que tu instalación eléctrica tiene la potencia suficiente y está en buen estado.

Si te preocupa la obra, te digo que un buen instalador profesional te guiará en cada paso y te ofrecerá la solución que mejor se adapte a tu casa y a tu presupuesto. ¿Quieres saber qué opción te conviene más? Pídenos una visita técnica gratuita.

Casos prácticos: ¿funciona de verdad?

Para que veas que esto no es solo teoría, te traigo dos escenarios tipo construidos con precios de mercado y consumos habituales en viviendas españolas. Son ejemplos de cálculo, no fichas de clientes: los números redondeados te sirven para hacerte una idea del orden de magnitud, y tu caso saldrá distinto según aislamiento, zona climática y tarifa contratada.

Caso 1: Familia en Valencia con radiadores de chapa

Una familia en Mislata (Valencia) tenía una caldera de gas natural y radiadores de chapa, diseñados para temperaturas medias-altas. Estaban hartos de las facturas de gas y querían pasarse a una energía más limpia y económica. Tras una evaluación, se decidió instalar una bomba de calor aerotérmica de alta temperatura de 10 kW. No se cambiaron los radiadores, ya que su diseño permitía un rendimiento aceptable con agua a unos 55°C.

  • Inversión inicial (sin ayudas): 9.500 €
  • Ahorro anual estimado: Pasaron de gastar unos 1.300 € en gas a unos 650 € en electricidad. Ahorro de 650 €/año.
  • Ayudas: si en ese momento hubiera abierta una convocatoria autonómica de rehabilitación energética y la vivienda cumpliera los requisitos, parte de la inversión podría quedar cubierta. El importe depende de las bases vigentes, así que en este cálculo no lo doy por descontado.
  • Retorno de la inversión: sin ayuda alguna, la inversión se amortiza en unos 14-15 años solo con el ahorro en energía; cualquier subvención o deducción que consigas acorta ese plazo.
  • Confort: La familia notó un calor más constante y agradable, sin los picos de temperatura que a veces provocaba la caldera.

Caso 2: Pareja en La Coruña con radiadores de hierro fundido

Una pareja en Oleiros (La Coruña) tenía una casa antigua con radiadores de hierro fundido, que son muy bonitos pero ineficientes con bajas temperaturas. Su caldera de gasóleo era un pozo sin fondo. Decidieron que ya era hora de un cambio radical. Evaluaron la opción de cambiar los radiadores, pero el presupuesto era elevado. Optaron por mantenerlos y elegir una bomba de calor de alta temperatura de 12 kW, capaz de llegar a 65°C.

  • Inversión inicial (sin ayudas): 11.000 €
  • Ahorro anual estimado: Antes gastaban alrededor de 1.800 € en gasóleo. Con la aerotermia, su consumo eléctrico para calefacción se redujo a unos 1.000 €. Ahorro de 800 €/año.
  • Ayudas: las convocatorias de rehabilitación energética se abren y se cierran, y las de vivienda unifamiliar suelen pedir una mejora acreditada de la calificación energética. Antes de firmar nada, consulta qué programa está vigente en tu comunidad y si la sustitución de caldera entra en el objeto de la ayuda.
  • Retorno de la inversión: sin ayudas, unos 13-14 años de amortización con el ahorro frente al gasóleo. Con una ayuda que cubriera un tercio de la obra, bajaría a la horquilla de 9-10 años.
  • Comentarios: Aunque el COP no era tan alto como con radiadores de baja temperatura, la pareja está encantada con la reducción de emisiones, la comodidad y el silencio de la nueva instalación. Notan que, para alcanzar la misma temperatura que antes, la bomba de calor tarda un poco más en calentar la casa, pero el calor es más estable una vez alcanzado.

Estos dos escenarios muestran que la aerotermia con radiadores existentes sale a cuenta cuando el combustible que sustituyes es caro (gasóleo, propano, electricidad directa) y cuando la casa aguanta temperaturas de impulsión moderadas. La clave está en un buen estudio previo y una elección adecuada de la bomba de calor. ¿Quieres que analicemos tu caso particular? Pídenos una consulta gratuita.

Alternativas si tus radiadores no son ideales

Si después de todo lo que hemos hablado, te das cuenta de que tus radiadores actuales son un obstáculo importante para aprovechar al máximo la aerotermia, no te desesperes. Hay alternativas que te permiten disfrutar de las ventajas de esta tecnología sin necesidad de tirar todos tus radiadores.

La primera, y la que te he mencionado varias veces, es sustituir tus radiadores de alta temperatura por radiadores de baja temperatura. Si bien es una inversión inicial mayor, es la que te garantiza el máximo ahorro y eficiencia a largo plazo. Estos nuevos radiadores suelen ser de aluminio o chapa, más grandes y con aletas, y están diseñados para intercambiar calor eficientemente con agua que circula a temperaturas más bajas (entre 30°C y 45°C). El coste de sustituir un radiador puede variar entre 150 € y 300 € por unidad, dependiendo del tamaño y la complejidad de la instalación.

Otra alternativa muy popular, especialmente si buscas climatización tanto en invierno como en verano, es la instalación de fancoils o unidades interiores tipo cassette/conducto. Los fancoils son aparatos que funcionan con agua caliente o fría. En invierno, el agua caliente de la bomba de calor circula por la batería del fancoil, y un ventilador impulsa aire a través de ella, calentando la estancia. En verano, el proceso es inverso, con agua fría del sistema de aerotermia (si la bomba es reversible) para enfriar. Los sistemas de conductos son ideales para climatizar varias estancias de forma centralizada, ocultando las tuberías y rejillas en falsos techos. Una instalación de fancoils en 4-5 estancias puede costar entre 4.000 € y 7.000 €, dependiendo del tamaño y la marca.

Una tercera opción, que quizás sea la más recomendable si estás en una reforma integral o construyendo tu casa, es optar por el suelo radiante o los radiadores de baja temperatura integrados en el suelo o en zócalos. El suelo radiante es la combinación perfecta con la aerotermia, ya que trabaja con temperaturas de agua muy bajas (28-35°C), maximizando la eficiencia de la bomba de calor. El coste de instalar suelo radiante puede ser de unos 40-60 € por metro cuadrado, por lo que para una casa de 150 m² estaríamos hablando de entre 6.000 € y 9.000 €. Los radiadores de zócalo son una solución estética y eficiente, pero menos común.

Incluso si tus radiadores son de hierro fundido y no quieres cambiarlos, pero buscas mayor eficiencia, podrías considerar la instalación de termo-ventiladores o radiadores dinámicos. Estos aparatos combinan la circulación de agua caliente con un ventilador que fuerza el paso del aire a través de las aletas, permitiendo obtener más calor con agua a menor temperatura. Son una solución intermedia que puede mejorar el rendimiento de tus radiadores actuales sin necesidad de sustituirlos por completo.

La elección entre estas alternativas dependerá de tu presupuesto, el estado actual de tu vivienda, tus prioridades (solo calefacción, calefacción y refrigeración, estética) y el tipo de obra que estés dispuesto a realizar. ¿Quieres que te ayudemos a evaluar cuál es la mejor opción para ti? Te ofrecemos una consulta gratuita y sin compromiso.

Preguntas frecuentes sobre aerotermia y radiadores

Aquí resolvemos las dudas más comunes que surgen al plantearse la aerotermia con radiadores:

  • ¿Puedo conectar mi caldera de gas existente a una bomba de calor aerotérmica?

No es habitual ni recomendable. Lo normal es sustituir la caldera por la unidad interior de la aerotermia. La caldera de gas se desconecta. Podrías mantenerla como apoyo en momentos de frío extremo si tu bomba de calor no es de alta temperatura, pero no es la solución más eficiente.

  • ¿Es verdad que los radiadores de hierro fundido no son compatibles con la aerotermia?

No es que no sean compatibles, es que son menos eficientes. Necesitan agua a alta temperatura (60-75°C) para calentar bien, lo que reduce la eficiencia de la bomba de calor aerotérmica. Si mantienes radiadores de hierro fundido, necesitarás una bomba de calor de alta temperatura, y el ahorro será menor que con radiadores de baja temperatura.

  • ¿Cuánto tiempo tarda en calentar la casa la aerotermia con radiadores?

Tarda un poco más que una caldera de gas, especialmente si son radiadores de alta temperatura y la bomba de calor no está llegando a su máximo. Los radiadores de baja temperatura, al trabajar con agua constante, mantienen una temperatura más estable y confortante. Si la casa está bien aislada, el tiempo de calentamiento inicial es razonable.

  • ¿Consume mucha electricidad la aerotermia con radiadores?

Consume electricidad, pero lo hace de forma muy eficiente. Por cada kWh de electricidad, una bomba de calor puede generar entre 3 y 5 kWh de calor (COP). Si tienes radiadores de baja temperatura, estarás en el rango alto de eficiencia. Si son de alta temperatura, el COP será menor, pero seguirá siendo mucho más eficiente que una resistencia eléctrica pura.

  • ¿Es necesario cambiar las válvulas de mis radiadores?

Si tus válvulas actuales son antiguas y no regulan bien, sí sería recomendable cambiarlas por válvulas termostáticas modernas. Esto te permitirá controlar la temperatura de cada estancia de forma independiente, optimizando el consumo y mejorando el confort.

  • ¿Qué ayudas existen para instalar aerotermia con radiadores?

Depende de dónde vivas y de cuándo lo hagas. Las tres vías que suelen aplicar son los programas autonómicos de rehabilitación y eficiencia energética en vivienda, la deducción del IRPF por obras que mejoran la eficiencia energética de la vivienda habitual y las bonificaciones de IBI o ICIO que algunos ayuntamientos aprueban en su ordenanza fiscal. Todas se conceden con requisitos: certificado energético antes y después, factura a nombre del titular, plazos de solicitud y presupuesto limitado por convocatoria. Y un aviso importante que te ahorrará un disgusto: el Plan MOVES III no subvenciona bombas de calor. Es un programa de movilidad eléctrica, pensado para vehículos eléctricos y puntos de recarga, y verás páginas que lo mezclan con la aerotermia. No cuentes con ese dinero.

Temperatura de impulsión: el número que manda en tu factura

Respuesta directa: la aerotermia funciona con radiadores, y el dato que decide si compensa o no es la temperatura de impulsión que necesita tu circuito. Por debajo de 45 °C una bomba de calor moderna rinde de sobra; entre 45 y 55 °C sigue siendo rentable frente al gasóleo o el propano; por encima de 60 °C el rendimiento cae tanto que el ahorro frente a una caldera de condensación de gas se estrecha mucho. Por eso el trabajo previo no consiste en elegir marca, sino en averiguar a qué temperatura pueden trabajar tus radiadores actuales.

La razón es física. Una bomba de calor mueve calor entre dos focos: el aire de la calle y el agua de tu circuito. Cuanto mayor es el salto entre esos dos focos, más trabaja el compresor y más electricidad gasta para entregar el mismo calor. Si fuera hay 7 °C y el agua sale a 35 °C, el salto es de 28 grados. Si esa misma agua tiene que salir a 65 °C, el salto se dobla y el consumo se dispara. No es un defecto de la máquina: le pasa a todas, sean de la marca que sean.

Temperatura de impulsiónCOP orientativo (aire a 7 °C)Emisor típicoQué esperar
30-35 °C4,5 - 5,0Suelo radianteEl mejor rendimiento posible. Calor lento y muy estable.
40-45 °C3,8 - 4,3Radiador de baja temperatura o fancoilEscenario ideal en reforma con radiadores. Ahorro alto sin obra de suelo.
50-55 °C3,0 - 3,5Radiador de chapa o aluminio sobredimensionadoZona de trabajo realista si añades elementos a los radiadores actuales.
60-65 °C2,2 - 2,8Hierro fundido sin tocarRequiere equipo de alta temperatura. El ahorro frente al gas se reduce bastante.
70-75 °CFuera de rango en la mayoría de equiposInstalación antigua sin reformarAquí la aerotermia deja de tener sentido económico. Toca actuar sobre los emisores.

Los COP de la tabla son orientativos y sirven para comparar escenarios, no para prometerte una factura. El valor que de verdad importa es el SCOP, que promedia el rendimiento a lo largo de toda la temporada de calefacción, y el rendimiento real que consigas dependerá del clima de tu zona, de la regulación del equipo y de lo bien equilibrada que esté la instalación. Pídele siempre al instalador la curva de rendimiento del modelo concreto a la temperatura de impulsión que va a usar en tu casa, no el COP de catálogo medido a 35 °C.

Bajar cinco grados la temperatura de impulsión suele mejorar el rendimiento estacional entre un 10 % y un 15 %. Es el ajuste más barato que existe: no cuesta ni un euro en material, solo tiempo de puesta en marcha.

Por qué tus radiadores existentes penalizan el COP

Un radiador entrega calor por diferencia de temperatura entre el agua que lleva dentro y el aire de la habitación. Los catálogos publican la potencia con un salto térmico normalizado de 50 K según la norma EN 442, es decir, con agua entrando a 75 °C, saliendo a 65 °C y una habitación a 20 °C. Cuando cambias la caldera por aerotermia y bajas el agua a 45 °C, ese salto se queda en unos 20 K, y la potencia que entrega el radiador cae mucho más de lo que la gente imagina. No es una caída proporcional: la relación es exponencial, con un exponente en torno a 1,3 según el tipo de emisor.

Traducido a números redondos: un radiador catalogado con 1.500 W a 50 K entrega alrededor de 530 W cuando el agua circula a 45/40 °C en una habitación a 20 °C. Ha perdido casi dos tercios de su potencia sin que nadie haya tocado un tornillo. Si no compensas esa pérdida, la casa no llega a temperatura los días fríos, el termostato pide más, la bomba de calor sube la impulsión para responder y el COP se hunde. Ese es el mecanismo real por el que mucha gente dice que "la aerotermia con radiadores no calienta": no es que no caliente, es que el emisor se quedó pequeño.

Cálculo de emisión térmica: ¿te sirven los radiadores que ya tienes?

Esto se puede estimar en una tarde con una cinta métrica y la tabla de abajo, antes de que venga nadie a darte un presupuesto. El objetivo es comparar dos cifras: la potencia que tu casa necesita en cada habitación y la potencia que tus radiadores pueden entregar con agua a la temperatura que quieres usar.

Paso 1: cuánta potencia pide cada estancia

Una regla de tanteo razonable para vivienda en España: entre 50 y 70 W por metro cuadrado en una casa construida antes de 1980 sin reformar, entre 40 y 55 W/m² en una vivienda de los años noventa o dos mil, y entre 25 y 40 W/m² en obra reciente o rehabilitada con buen aislamiento y carpintería. Sube al extremo alto de la horquilla si estás en zona climática D o E (meseta norte, montaña, interior de Castilla) y bájalo si estás en costa mediterránea o en Canarias. Un salón de 25 m² en un piso de 1975 en Burgos pediría del orden de 1.500-1.750 W; el mismo salón en un edificio nuevo en Alicante se queda en 700-900 W.

Esta regla vale para decidir si tu instalación tiene margen o no. Para dimensionar de verdad el equipo hace falta un cálculo de cargas térmicas habitación por habitación, con orientación, superficie de ventanas, puentes térmicos y renovaciones de aire. Cualquier instalador que te dé una potencia sin haber medido nada te está vendiendo un número, no un proyecto.

Paso 2: qué entrega tu radiador a baja temperatura

Busca la potencia de catálogo de tu radiador (viene por elemento en los de aluminio y por metro lineal en los de chapa, siempre referida a un salto de 50 K) y multiplícala por el factor de corrección que corresponda a la temperatura de trabajo que vas a usar. Si no encuentras la ficha, tira de una referencia habitual: un elemento de aluminio de 60 cm de altura ronda los 130-150 W a 50 K, y uno de hierro fundido del mismo tamaño anda por 110-130 W.

Impulsión / retornoSalto medio con sala a 20 °CFactor de correcciónRadiador de 1.500 W (catálogo)Emisor necesario
75 / 65 °C50 K1,001.500 WReferencia (caldera clásica)
55 / 50 °C32,5 K0,57860 WUnas 1,8 veces la superficie actual
50 / 45 °C27,5 K0,46690 WUnas 2,2 veces
45 / 40 °C22,5 K0,35530 WUnas 2,8 veces
40 / 35 °C17,5 K0,26385 WUnas 3,9 veces
35 / 30 °C12,5 K0,17250 WSeis veces: aquí ya toca suelo radiante o fancoil

Los factores salen de aplicar el exponente de la norma EN 442 (alrededor de 1,3) al cociente entre el salto real y los 50 K de referencia. Cada fabricante publica su propio exponente para cada serie, así que si quieres afinar, cógelo de su ficha técnica. Para decidir si tu instalación aguanta o no, la tabla te sobra.

Paso 3: la decisión, habitación por habitación

Si la potencia corregida de cada radiador cubre la demanda de su habitación a 50 °C o menos, tus radiadores actuales sirven tal cual y solo tocas la caldera. Si te quedas corto en dos o tres estancias, casi siempre sale más barato ampliar esos radiadores concretos que cambiar la casa entera: añadir elementos a un radiador de aluminio cuesta del orden de 15-30 € por elemento más la mano de obra, y en muchos modelos se hace en la propia vivienda. Si te quedas corto en todas las habitaciones y por un margen amplio, entonces sí conviene plantear la sustitución completa o cambiar de tipo de emisor.

Un matiz que casi nadie cuenta: la habitación que peor sale en el cálculo marca la temperatura de impulsión de toda la instalación, porque el circuito es único. Si tienes seis radiadores bien dimensionados y uno que se queda corto, la bomba de calor trabajará a la temperatura que pide ese único radiador y arrastrará el rendimiento de todo el sistema. Arreglar ese punto suelto suele ser la intervención con mejor relación coste-beneficio de toda la reforma.

Antes de cambiar un solo radiador, mide. He visto casas donde tres radiadores ampliados y un equilibrado hidráulico bien hecho permitieron bajar la impulsión de 60 a 48 °C. Ese ajuste vale más que subir un escalón de gama en la bomba de calor.

Radiador de baja temperatura, suelo radiante o fancoil

Si el cálculo te dice que hay que tocar los emisores, tienes tres caminos y ninguno gana siempre. Depende de si vas a hacer obra, de si quieres refrigerar en verano y de cuánto te importa el tiempo de respuesta.

CriterioRadiador de baja temperaturaSuelo radianteFancoil
Impulsión habitual40-50 °C30-38 °C40-45 °C
Obra necesariaSustituir emisor, aprovecha las tomas existentesLevantar el suelo de toda la viviendaMedia: pide desagüe de condensados
Coste orientativo150-350 € por radiador instalado40-70 €/m² más el pavimento700-1.400 € por unidad instalada
¿Enfría en verano?NoSolo refrescado suave, con control de humedadSí, es su punto fuerte
Tiempo de respuestaMedio, de 30 a 60 minutosLento, varias horas de inerciaRápido, minutos
RuidoNuloNuloAudible, ventilador en marcha
Cuándo lo elegiríaReforma sin obra de suelo, vivienda ya habitadaObra nueva o reforma integralSi quieres frío y calor con la misma máquina

La solución mixta funciona muy bien y se ve poco: suelo radiante en la zona de día si ya vas a levantar ese pavimento, radiadores de baja temperatura en dormitorios y un fancoil en el salón para el verano. El circuito puede alimentar los tres tipos si el instalador monta una separación hidráulica con dos anillos a distinta temperatura. Sube el coste de la valvulería, pero evita que el emisor más exigente marque la temperatura de toda la casa.

Monotubo, ACS, ruido y mantenimiento: los cuatro puntos que se olvidan

¿Y si mi instalación es monotubo?

Muchos pisos españoles de los años setenta y ochenta llevan monotubo: un único anillo del que cuelgan los radiadores en serie mediante válvulas de cuatro vías. El agua entra caliente en el primer radiador y va perdiendo temperatura en cada salto, de modo que el último de la serie recibe agua bastante más fría que el primero. Con una caldera a 75 °C ese desfase se disimula; con aerotermia a 45 °C, no.

Se puede trabajar con monotubo, pero hay que hacer dos cosas. La primera, comprobar cuántos radiadores cuelgan de cada anillo: con más de cuatro o cinco, el último se queda frío y arrastra la impulsión de todo el circuito hacia arriba. La segunda, revisar el caudal, porque el monotubo necesita más litros por minuto que un sistema bitubo para transportar el mismo calor y la bomba circuladora de la unidad interior tiene que poder darlos. La alternativa, cuando el anillo es largo, consiste en dividirlo en dos circuitos más cortos o en pasar a bitubo aprovechando una reforma. Convertir a bitubo un piso obliga a picar rozas o a llevar tubería vista por rodapié, así que no es una decisión menor.

El agua caliente sanitaria juega en otra liga

La calefacción y el ACS no piden lo mismo. Los radiadores se conforman con 45-50 °C, pero el agua caliente del grifo necesita acumularse en torno a 55-60 °C, y ahí el rendimiento de la bomba de calor baja. Por eso el equipo alterna: la mayor parte del tiempo trabaja en modo calefacción a baja temperatura y, cuando toca, sube la impulsión durante un rato para cargar el acumulador. Programa esa carga en la franja horaria más barata de tu tarifa y, si tienes fotovoltaica, a mediodía. Es dinero directo.

El acumulador conviene dimensionarlo por número de duchas simultáneas más que por metros cuadrados: 150-200 litros para una familia de tres o cuatro personas suele ir sobrado, y por debajo de 100 litros te quedarás corto en cuanto coincidan dos duchas. Los equipos incorporan un ciclo antilegionela que eleva puntualmente el depósito por encima de 60 °C usando el apoyo eléctrico; no lo desactives para ahorrar, porque ese ciclo cumple una función sanitaria. Si tienes dudas sobre la instalación de ACS en tu vivienda, consúltalo con un instalador habilitado.

Ruido: dónde poner la unidad exterior

Una unidad exterior doméstica se mueve en el entorno de 45-55 dB(A) de potencia sonora medida junto al equipo, y baja bastante a tres o cuatro metros. El problema rara vez es el nivel: es la transmisión de vibraciones por la estructura y el reflejo del sonido en patios cerrados. Monta el equipo sobre soportes antivibratorios, evita colgarlo del muro de un dormitorio, déjale medio metro libre por detrás para que respire y no lo encajones en un patinillo con paredes a los cuatro lados. Muchos modelos traen un modo nocturno que reduce revoluciones a cambio de algo de potencia; en un chalet unifamiliar apenas se nota, en un adosado te evita la conversación incómoda con el vecino.

En comunidad de propietarios, revisa los estatutos antes de comprar nada. Colgar una máquina en fachada o en un patio común suele requerir autorización de la junta, y las ordenanzas municipales de ruido fijan límites distintos para el periodo diurno y el nocturno. Vale más preguntar antes que desmontar después.

Mantenimiento: poco, pero no cero

Una aerotermia doméstica pide menos atención que una caldera de gas, pero no se instala y se olvida. La rutina razonable es: limpiar la batería exterior de hojas y polvo una o dos veces al año, revisar la presión del circuito y purgar los radiadores al empezar la temporada, comprobar el estado del vaso de expansión, verificar la concentración de anticongelante si vives en zona con heladas y revisar el desagüe de condensados de la unidad exterior. Un contrato de mantenimiento anual con revisión suele moverse en el entorno de 120-250 € según cobertura, y las revisiones periódicas de la instalación térmica están reguladas por el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) en función de la potencia instalada.

Sobre vida útil: el compresor es la pieza que marca el final del equipo y se le suelen atribuir entre quince y veinte años en uso doméstico normal. Los radiadores, en cambio, duran décadas, lo que refuerza el argumento de invertir en un emisor bien dimensionado: sobrevivirá a dos generaciones de bombas de calor.

Ocho errores frecuentes al pasar de caldera a aerotermia con radiadores

  1. Copiar la potencia de la caldera vieja. Las calderas se sobredimensionaban de serie. Si tenías una de 24 kW, no necesitas 24 kW de aerotermia; probablemente te sobre con la mitad o menos.
  2. No medir la emisión de los radiadores. Es el error que provoca la mayoría de las quejas de "no calienta". Diez minutos de cálculo evitan un invierno entero de frío.
  3. Encender y apagar como con la caldera. Una bomba de calor rinde mejor funcionando de forma continua a baja potencia que con arranques y paradas. Baja la consigna por la noche dos o tres grados en vez de apagar.
  4. Cerrar radiadores para ahorrar. Cerrar la mitad de la instalación reduce el caudal, provoca ciclos cortos del compresor y desgasta el equipo. Si sobra una habitación, regúlala, no la estrangules del todo.
  5. Renunciar a la curva de compensación. Todos los equipos permiten ajustar la impulsión en función de la temperatura exterior. Si el instalador la deja fija en 55 °C, estás pagando de más los días templados.
  6. Saltarse el equilibrado hidráulico. Sin equilibrar, los radiadores cercanos a la bomba se llevan el caudal y los lejanos se quedan tibios. Es la puesta a punto más rentable y la que más se omite.
  7. Olvidar la potencia contratada. Revisa si necesitas subirla y, si vas a cambiar de tarifa, calcula el coste con la discriminación horaria antes de firmar.
  8. Contar con una subvención que no existe. Nadie debería firmar una obra dando por hecha una ayuda que no tiene concedida. Y repito el aviso: el Plan MOVES III es de movilidad eléctrica y no cubre bombas de calor.
La diferencia entre una aerotermia que ahorra y otra que decepciona rara vez está en la máquina. Está en la temperatura de impulsión a la que la obligas a trabajar todos los días del invierno.

Más preguntas frecuentes sobre aerotermia y radiadores

¿A qué temperatura tengo que poner el agua con radiadores?

Empieza por la más baja que caliente la casa y sube de dos en dos grados hasta que aguante los días fríos. En instalaciones con radiadores holgados se estabiliza entre 40 y 48 °C; con radiadores justos, entre 50 y 55 °C. Usa la curva de compensación para que ese valor suba solo cuando aprieta el frío de verdad.

¿Puedo aprovechar las tuberías de la caldera antigua?

En la mayoría de casos sí, si están en buen estado y son de cobre o multicapa. Lo que hay que hacer siempre es un lavado químico del circuito antes de conectar la bomba de calor: décadas de lodos y óxido acaban en el intercambiador de placas y lo obturan. Añade un filtro desfangador magnético en el retorno; cuesta poco y protege la pieza más cara.

¿Funciona bien la aerotermia con radiadores si vivo en una zona fría?

Funciona, y hay millones de equipos operando en países bastante más fríos que España. Lo que ocurre es doble: la demanda de la casa sube justo cuando el rendimiento de la máquina baja. Por eso en zona climática D o E conviene elegir un equipo con buen comportamiento a temperaturas negativas, revisar el caudal de aire de la unidad exterior para que los ciclos de desescarche no penalicen y ser más exigente todavía con el dimensionado de los radiadores.

¿Necesito depósito de inercia con radiadores?

Depende del volumen de agua del circuito. Los radiadores acumulan bastante agua, así que muchas instalaciones no lo necesitan; en cambio, si vas a cerrar zonas con válvulas motorizadas o el circuito es pequeño, un depósito de 30-50 litros evita que el compresor arranque y pare continuamente. Que decida el instalador con el volumen real, no por costumbre.

¿Puedo dejar la caldera de gas como apoyo?

Sí, es lo que se conoce como sistema híbrido: la bomba de calor cubre casi toda la temporada y la caldera entra solo en los picos de frío o para cargar el ACS. Tiene sentido cuando tus radiadores son muy justos y no quieres cambiarlos. El coste es mantener dos equipos y sus dos mantenimientos, más un control que decida bien cuál arranca en cada momento.

¿Se pueden enfriar los radiadores en verano?

No lo hagas. Hacer circular agua fría por un radiador convencional genera condensación en la superficie metálica y en el suelo, con el riesgo de humedades y manchas. Para refrigerar necesitas fancoils, que tienen bandeja de recogida de condensados y desagüe, o un sistema de aire independiente.

¿Cuánto sube la factura de la luz?

Sube la eléctrica y desaparece la del combustible que sustituyas. Con los precios habituales de 2026, la aerotermia sale claramente a cuenta frente al gasóleo, el propano y la calefacción eléctrica directa. Frente al gas natural con una caldera de condensación reciente, el resultado es más ajustado y depende de la tarifa eléctrica que tengas: ahí es donde el cálculo previo deja de ser opcional.

¿Merece la pena combinarla con placas solares?

La combinación encaja bien, sobre todo para cargar el ACS al mediodía y para la refrigeración de verano, que coincide con las horas de más producción. En invierno la producción solar es menor y la demanda de calefacción se concentra por la mañana y por la noche, así que la cobertura será parcial. Aun así, cada kWh que autoconsuma la bomba de calor es un kWh que no compras a la red.

¿Cuánto tarda la instalación completa?

Sustituir la caldera y conectar la bomba de calor al circuito existente son dos o tres días de trabajo. Si además cambias radiadores, suma medio día por estancia. La parte lenta suele ser administrativa: el certificado de la instalación, el boletín eléctrico si hay que modificar el cuadro y, cuando procede, el trámite de aumento de potencia con la distribuidora.

¿Qué le pido a un instalador para saber si sabe de esto?

Cuatro cosas. Que te entregue el cálculo de cargas por estancia. Que indique la temperatura de impulsión de diseño y el SCOP del equipo a esa temperatura. Que detalle qué radiadores mantiene, cuáles amplía y por qué. Y que incluya el lavado del circuito y el equilibrado hidráulico en el presupuesto. Si un presupuesto no lleva esos cuatro puntos, pide otro antes de decidir.

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