Aerotermia vs gas natural: cuál sale más barato en 2026
Respuesta directa: la aerotermia gasta menos dinero en energía que una caldera de gas natural siempre que el precio de tu kWh eléctrico dividido entre el precio de tu kWh de gas sea menor que el SCOP de la bomba dividido entre el rendimiento de la caldera. Con una bomba de calor de SCOP 3,5 y una caldera de condensación al 93 %, ese umbral está en torno a 3,8: si tu luz cuesta menos de 3,8 veces lo que tu gas, la aerotermia reduce la factura. La duda real no suele ser esa —en la mayoría de hogares españoles la relación de precios se queda por debajo del umbral—, sino cuántos años tardas en recuperar los 8.000-15.000 € de la instalación y si tus emisores actuales aguantan trabajar a baja temperatura.
Esta página no vende una conclusión, enseña a calcularla. Vas a encontrar la fórmula del punto de equilibrio, los rangos de precio de instalación que se manejan en 2026, tres escenarios de consumo completos con todos los supuestos escritos y una lista de casos en los que quedarse con el gas es la decisión sensata. Todos los números que verás son rangos de mercado y supuestos declarados, no tarifas contratadas ni presupuestos cerrados: tu factura manda sobre cualquier tabla de internet, incluida esta.
Antes de entrar en materia, un aviso que ahorra disgustos: el cambio de caldera a bomba de calor no es un cambio de aparato, es un cambio de sistema. Cambia la temperatura del agua que circula por tu casa, cambia la superficie de emisor que necesitas, cambia la potencia contratada de luz, cambia la forma de producir el agua caliente y cambia la manera de programar la calefacción. Quien lo plantea como «te quito la caldera y te pongo esto» es quien más papeletas tiene de dejarte una instalación que consume mucho más de lo previsto.
Tabla de contenidos
- La fórmula que decide la comparación
- Qué hace cada sistema por dentro
- Calcula tu caso paso a paso con tu factura
- Cuánto cuesta cada instalación en 2026
- La factura año a año: tres escenarios
- Amortización: cuándo dejas de perder dinero
- Ayudas y fiscalidad: qué es cierto y qué es bulo
- Radiadores, suelo radiante y temperatura de impulsión
- Frío, desescarche y zonas duras
- Mantenimiento, vida útil, ruido y obligaciones legales
- Emisiones, normativa europea y el final del gas
- Aerotermia con placas solares
- Qué te conviene según tu caso
- Cómo hemos hecho estos números
- Preguntas frecuentes
La fórmula que decide la comparación
Toda la discusión entre aerotermia y gas natural cabe en una desigualdad. Para producir un mismo kWh de calor dentro de tu casa, la caldera necesita comprar más energía de la que entrega (pierde por chimenea y por ciclos de encendido) y la bomba de calor necesita comprar menos de la que entrega (traslada calor del aire exterior en lugar de fabricarlo). Lo que pagas es la energía comprada, no el calor producido, así que basta comparar el coste de esa energía comprada en cada caso.
Coste del calor con gas = precio_gas (€/kWh) ÷ rendimiento_caldera Coste del calor con bomba = precio_luz (€/kWh) ÷ SCOP → La aerotermia gana mientras precio_luz / precio_gas < SCOP / rendimiento_calderaEl rendimiento de una caldera de condensación en su etiqueta energética se mueve alrededor del 92-94 % de eficiencia energética estacional. En la práctica, si el circuito trabaja a alta temperatura y el retorno no condensa, se queda por debajo. Una caldera atmosférica antigua, de las de llama piloto, está bastante más abajo. El SCOP de una bomba de calor aire-agua depende de la temperatura de impulsión y de la zona climática: los equipos actuales de gama media se sitúan en torno a 4 trabajando a 35 °C con suelo radiante, y bajan a la horquilla de 2,5-3,2 cuando se les pide agua a 55 °C para radiadores convencionales. Esa caída es el dato que más gente ignora y el que más presupuestos convierte en decepciones.
| Configuración | SCOP orientativo | Rendimiento de la caldera | Umbral (luz ÷ gas) |
|---|---|---|---|
| Suelo radiante, impulsión ~35 °C, clima templado | 4,2 | 0,93 (condensación) | 4,5 |
| Suelo radiante, impulsión ~35 °C, clima frío | 3,5 | 0,93 (condensación) | 3,8 |
| Radiadores sobredimensionados, impulsión ~45 °C | 3,2 | 0,93 (condensación) | 3,4 |
| Radiadores convencionales, impulsión ~55 °C | 2,6 | 0,93 (condensación) | 2,8 |
| Radiadores a ~55 °C frente a caldera atmosférica vieja | 2,6 | 0,78 (atmosférica) | 3,3 |
Cómo se usa esta tabla: coge el término variable de energía de tu factura de la luz (con impuestos, no el precio pelado del mercado) y el término variable de tu factura de gas, ambos en euros por kWh, y divide el primero entre el segundo. Si te sale un cociente de 2,2 y tu instalación va a trabajar con suelo radiante en clima frío, tienes un margen enorme: 2,2 está muy por debajo de 3,8. Si te sale 3,1 y vas a mantener radiadores pequeños funcionando a 55 °C, estás por encima del umbral de 2,8 y la aerotermia te subiría el gasto corriente. Ese caso existe y nadie lo cuenta.
La aerotermia no gana por ser aerotermia. Gana cuando el SCOP real de tu instalación supera con holgura la relación entre lo que pagas por la luz y lo que pagas por el gas. Cambiar de sistema sin tocar los emisores es la mejor forma de perder esa holgura.
Por qué el término fijo también cuenta
La fórmula anterior compara energía contra energía, pero en tu casa hay dos facturas con sus dos partes fijas. Si dejas de usar el gas y das de baja el suministro, te quitas el término fijo del peaje de gas y el alquiler del contador durante todo el año, incluidos los meses de verano en los que no calientas nada. Ese ahorro es pequeño mes a mes y nada despreciable al cabo de doce meses, y hay que sumarlo al lado de la aerotermia. Al mismo tiempo, es probable que tengas que subir la potencia eléctrica contratada, lo que empuja en la dirección contraria. Cuando hagas tu cálculo, no olvides ninguno de los dos movimientos: son los dos únicos conceptos que cambian aunque el consumo se quede exactamente igual.
Un detalle que decide más de lo que parece: la potencia. Una bomba de calor de 8 kW térmicos con resistencia de apoyo puede pedir picos eléctricos que no caben en un contrato de 3,45 kW ni de 4,6 kW. Subir a 5,75 o 6,9 kW encarece el término de potencia todos los meses del año. Si tu instalador no menciona la potencia contratada en el presupuesto, pregúntale antes de firmar, porque ese cambio de contrato es un coste recurrente que no aparece en ninguna comparativa comercial.
Qué hace cada sistema por dentro
La caldera de gas: quemar y transferir
Una caldera mural de condensación quema gas en un quemador modulante y transfiere el calor de esos humos al agua del circuito. Se llama de condensación porque recupera además el calor latente del vapor de agua de los humos, y para conseguirlo necesita que el agua de retorno llegue fría, típicamente por debajo de 55 °C. Ahí está la paradoja que muchos instaladores pasan por alto: una caldera de condensación configurada a 70-80 °C de impulsión, con la curva de temperatura desactivada, condensa poco y funciona casi como una caldera antigua. La etiqueta dice 94 % y la instalación entrega mucho menos.
Sus ventajas reales son tres. Da agua muy caliente al instante, lo que permite radiadores pequeños y agua caliente sanitaria sin depósito. Ocupa poco, cabe en un armario de cocina o en una galería. Y su precio de compra es una fracción del de una bomba de calor. Sus inconvenientes también son tres: quema combustible fósil dentro de tu vivienda, depende de un precio de mercado que ha demostrado ser volátil, y arrastra obligaciones de revisión, inspección de la instalación receptora y evacuación de humos que no desaparecen nunca.
La bomba de calor: mover calor en lugar de crearlo
Una bomba de calor aire-agua no genera calor, lo transporta. Un compresor eleva la presión de un refrigerante, y con ella su temperatura, para poder cederle al agua del circuito un calor que ha capturado antes del aire exterior a temperatura muy baja. Por eso puede entregar tres o cuatro unidades de calor por cada unidad de electricidad consumida: no está fabricando energía, está haciendo de bomba. El límite físico existe y se llama diferencia de temperatura: cuanto más frío está fuera y más caliente quieres el agua dentro, más trabajo tiene que hacer el compresor y peor es el rendimiento.
De ahí salen las dos reglas de oro de cualquier instalación de aerotermia. La primera: baja la temperatura de impulsión todo lo que puedas, porque cada grado que le quitas al agua es rendimiento que ganas. La segunda: no sobredimensiones el equipo. Una bomba demasiado grande para la casa arranca y para continuamente en los días suaves, que son la mayoría del invierno, y ese ciclado destroza el rendimiento estacional y la vida del compresor. En bombas con compresor inverter el equipo modula, pero tiene un mínimo por debajo del cual no puede bajar.
COP, SCOP y por qué solo uno de ellos sirve
El COP es una foto: el rendimiento en un punto de ensayo concreto, con una temperatura exterior y una de impulsión determinadas. Es el número grande y bonito que sale en los folletos, normalmente medido a 7 °C exteriores y 35 °C de impulsión, condiciones muy amables. El SCOP es la película: el rendimiento estacional a lo largo de una temporada de calefacción tipo, ponderando todas las temperaturas del periodo según el clima de referencia. Para comparar equipos y para estimar facturas solo sirve el SCOP, y solo si viene indicado para la misma temperatura de impulsión y la misma zona climática que la tuya.
Cuando pidas presupuestos, exige que la ficha técnica indique el SCOP a la temperatura de impulsión que va a tener tu instalación, no a 35 °C si vas a trabajar a 50 °C. Si el instalador no lo sabe o te enseña el COP a 7 °C como si fuera lo mismo, ya sabes con qué nivel de rigor está dimensionando el resto. Tenemos una guía dedicada a esto en cómo elegir bomba de calor: COP, SCOP y trampas, con las condiciones de ensayo que hay que mirar en cada ficha.
Calcula tu caso paso a paso con tu factura
Este es el bloque que de verdad te va a servir. No necesitas software ni un simulador: necesitas tus dos últimas facturas anuales y una calculadora. Sigue los cinco pasos en orden y en veinte minutos tendrás una estimación mejor que la de la mayoría de presupuestos comerciales.
Paso 1. Averigua cuánto calor gastas al año
Tu factura de gas puede venir en metros cúbicos o directamente en kWh. Si viene en m³, la propia factura incluye el factor de conversión que aplica tu distribuidora, que depende del poder calorífico del gas suministrado y de la altitud de tu municipio. Ese factor ronda los 11,6-11,9 kWh por metro cúbico en la mayor parte de la península, pero usa siempre el que figura impreso en tu factura, porque es el que te están facturando de verdad. Suma los kWh de gas de los doce últimos meses: ese es tu consumo de energía final, todavía no tu demanda de calor.
Demanda de calor (kWh/año) = kWh de gas consumidos × rendimiento de tu caldera Ejemplo: 12.000 kWh de gas × 0,90 = 10.800 kWh de calor útil al añoSi tu caldera es de condensación reciente y bien regulada, usa 0,90-0,93. Si es de condensación pero trabaja a 70 °C con los radiadores de siempre, baja a 0,85-0,88. Si es una caldera atmosférica de más de quince años, usa 0,75-0,80. No hace falta afinar más: el error que introduces aquí es menor que el que introduce el clima de un invierno particular.
Paso 2. Separa la calefacción del agua caliente
Mira el consumo de gas de julio y agosto. En esos meses no calientas la casa, así que lo que gastas es agua caliente sanitaria y cocina si tienes encimera de gas. Multiplica ese consumo mensual medio por doce y tendrás una estimación razonable del agua caliente anual. El resto es calefacción. Esta separación importa porque el agua caliente sanitaria se produce a temperaturas altas todo el año, incluso en verano, y por tanto con un rendimiento de la bomba de calor sensiblemente peor que el de la calefacción a baja temperatura.
Paso 3. Estima el consumo eléctrico de la bomba
Divide cada bloque de demanda por su rendimiento estacional correspondiente. Para calefacción usa el SCOP que corresponda a tu temperatura de impulsión (mira la tabla de la sección anterior). Para agua caliente sanitaria, usa un valor más conservador, del orden de 2,2-2,8, porque el depósito hay que subirlo a temperaturas de 50-55 °C y encima hay que hacerle ciclos periódicos de choque térmico contra legionela con la resistencia eléctrica.
Electricidad calefacción = demanda_calefacción ÷ SCOP_calefacción Electricidad ACS = demanda_ACS ÷ SCOP_ACS Electricidad total = suma de las dosPaso 4. Ponle precio a cada energía
Coge el importe total anual de la factura de gas y divídelo entre los kWh de gas consumidos: eso te da tu precio real por kWh, con impuestos, término fijo y alquiler de contador repartidos. Haz lo mismo con la luz. Este precio «todo incluido» es más honesto que el término variable pelado, porque es lo que sale de tu cuenta corriente. Si vas a dar de baja el gas, recuerda que su parte fija desaparece por completo. Y si vives en Canarias, tus facturas llevan IGIC en lugar de IVA, así que ni copies porcentajes peninsulares ni des por buena una tabla de precios «con IVA reducido de obra».
Paso 5. Compara y añade lo que cambia alrededor
Ya tienes el gasto anual en energía de cada opción. Antes de dar por buena la diferencia, suma o resta cuatro partidas que casi siempre se olvidan: el término fijo del gas que dejas de pagar, el incremento de potencia eléctrica contratada, el mantenimiento anual de cada sistema y el aire acondicionado que dejas de usar en verano si la bomba de calor también refrigera. Esa última partida puede ser la que incline la balanza en Sevilla, Murcia o Córdoba, donde el gasto de refrigeración compite con el de calefacción.
Ojo con los simuladores comerciales. Muchos calculan el ahorro con el COP a 7 °C en lugar del SCOP, ignoran el agua caliente sanitaria, no cuentan el aumento de potencia contratada y descuentan una subvención que todavía no tienes concedida. Con esas cuatro licencias, cualquier instalación parece amortizarse en seis años. Haz tú los números y luego contrasta.
Cuánto cuesta cada instalación en 2026
Aquí es donde la balanza se inclina hacia el gas y no tiene sentido disimularlo. Sustituir una caldera por otra caldera es una operación barata y rápida; pasar a aerotermia es una reforma. Los rangos que siguen son horquillas de mercado para vivienda unifamiliar de tamaño medio en la península, con IVA incluido y sin ninguna ayuda descontada. Son rangos amplios a propósito, porque el mismo equipo instalado en dos casas distintas puede diferir varios miles de euros según lo que haya que tocar.
| Partida | Caldera de gas de condensación | Aerotermia aire-agua |
|---|---|---|
| Equipo principal | 1.200 – 2.500 € | 4.500 – 9.000 € |
| Instalación y puesta en marcha | 500 – 1.200 € | 1.800 – 3.500 € |
| Acumulador de ACS | No siempre necesario | 700 – 1.800 € |
| Adaptación de emisores | Normalmente ninguna | 0 – 4.000 € (según radiadores) |
| Suelo radiante en obra (si se hace) | — | 50 – 90 €/m² adicionales |
| Cambio de potencia eléctrica | — | Coste recurrente en la factura |
| Total habitual llave en mano | 1.800 – 3.500 € | 8.000 – 15.000 € |
La partida que más varía es la de emisores, y es también la que más presupuestos infla a mitad de obra. Si tu casa ya tiene suelo radiante, la aerotermia entra casi sin obra y te vas a la parte baja del rango. Si tienes radiadores de aluminio modernos y generosos, con ampliar algunos elementos en las estancias peor resueltas puede bastar. Si tienes radiadores de hierro fundido pequeños dimensionados para 80 °C, prepárate para cambiar buena parte de ellos o para asumir un SCOP mediocre durante los próximos veinte años.
Desconfía de dos cosas en cualquier oferta. La primera, de los presupuestos que dan un precio cerrado sin haber pisado tu casa: nadie puede saber qué emisores tienes ni dónde cabe la unidad exterior desde un formulario web. La segunda, de los que presentan el precio ya rebajado por una subvención, porque esa ayuda no está concedida y el importe que vas a pagar al instalador es el bruto. Tienes el detalle por partidas en aerotermia precio: instalación completa en España y el orden de los trámites en instalar aerotermia: pasos, plazos y coste.
La factura año a año: tres escenarios
Los tres escenarios que siguen son ejercicios aritméticos con supuestos declarados, no casos de clientes ni mediciones nuestras. Sirven para ver cómo se mueve el resultado cuando cambian la demanda, el emisor y la relación de precios. Supuesto común de precio para los tres, y conviene repetirlo: 0,07 €/kWh de gas y 0,17 €/kWh de electricidad, ambos con impuestos incluidos. Son valores de trabajo elegidos para el ejemplo, no tarifas contratadas ni recomendaciones de contratación. Sustitúyelos por los tuyos siguiendo el paso 4 y los resultados cambiarán.
| Escenario | Demanda de calor | Emisor y SCOP | Gasto anual con gas | Gasto anual con aerotermia | Diferencia |
|---|---|---|---|---|---|
| A. Piso de 90 m², clima templado, uso moderado | 5.400 kWh/año | Radiadores a 50 °C · SCOP 2,9 | 420 € | 317 € | −103 € |
| B. Unifamiliar de 140 m², clima continental, suelo radiante | 13.500 kWh/año | Suelo radiante a 35 °C · SCOP 3,8 | 1.050 € | 604 € | −446 € |
| C. Chalet de 200 m² mal aislado, clima frío, radiadores originales | 22.000 kWh/año | Radiadores a 60 °C · SCOP 2,4 | 1.711 € | 1.558 € | −153 € |
Fíjate en lo que enseñan estos tres escenarios juntos, porque es lo contrario de lo que suele venderse. El caso B, el de la casa grande con suelo radiante, ahorra cuatro veces más que el caso A pese a tener la misma tecnología: el ahorro es proporcional a la demanda y al SCOP, no a las ganas de ahorrar. Y el caso C, que es el que más gasta y el que más «necesita» ahorrar, apenas mejora, porque unos radiadores trabajando a 60 °C hunden el rendimiento estacional hasta un punto en que la ventaja casi desaparece. En ese chalet, invertir primero en aislamiento y en cambiar emisores da mucho más retorno que cambiar el generador de calor.
Antes de gastarte 12.000 € en una bomba de calor para una casa mal aislada, gástate una parte en ventanas, en aislar la cubierta y en emisores grandes. La aerotermia multiplica lo que le das: si le das una casa que pierde calor por todas partes, multiplica el problema.
Qué pasa si los precios se mueven
La comparación entre aerotermia y gas es sensible a la relación de precios, no a los precios en sí. Con los supuestos de arriba, la relación es de 2,43. Si el gas se abarata y la luz sube hasta una relación de 3,5, el escenario C pasa a perder dinero con aerotermia mientras el B sigue ganando con holgura. Al revés, si la relación baja a 2 porque contratas una tarifa eléctrica con discriminación horaria y programas la bomba en las horas valle, incluso el escenario C se vuelve claramente favorable. Por eso la fórmula del punto de equilibrio es más útil que cualquier tabla: te dice hacia dónde tienes que empujar.
Y hay una palanca que casi nadie usa: programar. Una bomba de calor con acumulador de agua caliente y una casa con inercia térmica —suelo radiante, sobre todo— puede concentrar buena parte del consumo en las horas más baratas del día. Con una tarifa por tramos bien elegida, esa gestión mueve la relación de precios efectiva a tu favor sin tocar el equipo. Con una caldera de gas, en cambio, el precio del kWh es el mismo a las tres de la madrugada que a las ocho de la tarde.
Amortización: cuándo dejas de perder dinero
El error más repetido al calcular la amortización de la aerotermia es comparar el coste total de la bomba con el ahorro anual. No es correcto, porque si no instalas aerotermia tampoco te quedas sin gastar: tarde o temprano cambias la caldera. Lo que hay que amortizar es el sobrecoste, es decir, la diferencia entre lo que cuesta la bomba y lo que te habría costado la caldera nueva que ibas a poner de todas formas.
Sobrecoste = precio_aerotermia − precio_caldera_nueva Años de retorno = Sobrecoste ÷ (ahorro anual en energía + ahorro en mantenimiento)| Escenario | Coste aerotermia | Sobrecoste sobre caldera | Ahorro anual estimado | Retorno aproximado |
|---|---|---|---|---|
| A. Piso de 90 m², radiadores | 9.000 € | 6.500 € | 103 € | Más de 30 años |
| B. Unifamiliar 140 m², suelo radiante | 11.000 € | 8.500 € | 446 € | Unos 19 años |
| B con término fijo de gas y aire acondicionado incluidos | 11.000 € | 8.500 € | ~700 € | Unos 12 años |
| C. Chalet 200 m², radiadores a 60 °C | 14.000 € | 11.500 € | 153 € | No se amortiza en su vida útil |
| C tras mejorar aislamiento y emisores | 14.000 € + reforma | Variable | Mucho mayor | Depende de la reforma |
Estos plazos son largos y no vamos a maquillarlos. La aerotermia rara vez se amortiza sola en menos de una década contando solo el ahorro energético en una vivienda de consumo moderado, y en pisos pequeños con radiadores convencionales puede no amortizarse nunca en términos estrictamente financieros. Lo que la hace razonable en muchos casos son los factores que no caben en esa división: eliminar la combustión de la vivienda, obtener refrigeración sin instalar un segundo sistema, mejorar la calificación energética del inmueble y dejar de depender de un combustible con precio volátil y con fecha de caducidad regulatoria.
También cambia el resultado el momento en que decides. Si tu caldera está a punto de morir, el sobrecoste es la diferencia real y la comparación es la que hemos hecho. Si tu caldera tiene cinco años y funciona bien, el sobrecoste es el precio íntegro de la bomba, porque la caldera nueva no ibas a comprarla, y entonces los plazos se disparan. Es el argumento más sólido a favor de esperar: cambia el sistema cuando toque cambiarlo, no antes.
Ayudas y fiscalidad: qué es cierto y qué es bulo
Aclaración necesaria: el Plan MOVES III no subvenciona la aerotermia. MOVES III es un programa de movilidad eléctrica destinado a vehículos eléctricos y puntos de recarga. No financia bombas de calor ni sistemas de climatización. Circulan tablas de precios de aerotermia con una columna «tras MOVES III» y cifras del tipo «hasta 3.000 € por bomba»: ese descuento no existe y ningún instalador serio te lo va a aplicar. Si un presupuesto lo incluye, pide que te lo justifique con la convocatoria en la mano antes de firmar nada.
Dicho lo anterior, sí existen vías reales de apoyo a la sustitución de sistemas de calefacción, y funcionan de forma muy distinta a como se cuentan. Las describimos en cualitativo a propósito, sin importes ni nombres de convocatoria, porque las cuantías, los plazos y hasta la existencia de cada línea cambian de una comunidad a otra y de un ejercicio a otro. Cualquier cifra concreta que leas en una web —incluida cualquier web de este sector— está desactualizada en cuanto se publica.
- Programas autonómicos de rehabilitación energética. Se gestionan a través del organismo de energía de cada comunidad autónoma, suelen exigir mejora demostrable de la calificación energética y siempre tienen presupuesto limitado. Comprueba la convocatoria vigente en el organismo de tu comunidad, no en un blog.
- Deducción estatal en el IRPF por obras de mejora de eficiencia energética. Está condicionada a certificados energéticos emitidos antes y después de la obra por técnico competente, y sus plazos de aplicación se han ido prorrogando. Verifica la vigencia y los requisitos con la Agencia Tributaria antes de contar con ella.
- Bonificaciones municipales de IBI e ICIO. Dependen de la ordenanza fiscal de cada ayuntamiento, no existen en todos los municipios y suelen tener límites temporales y de importe. Se consultan en la ordenanza fiscal municipal del año en curso.
- Financiación del propio instalador o de entidades financieras. No es una ayuda, es un préstamo. Compara el coste total financiado con el precio al contado antes de decidir.
Tres reglas prácticas que valen para cualquier convocatoria. La primera: no inicies la obra antes de presentar la solicitud, porque la mayoría de programas excluyen las actuaciones ya ejecutadas y ahí se pierden muchas ayudas. La segunda: hasta que no tengas la resolución de concesión, haz tus cuentas con el precio bruto; si luego llega la ayuda, mejor. La tercera: la ayuda casi nunca se cobra al firmar, sino meses después de justificar la obra, así que necesitas el dinero disponible igualmente. Tienes el mapa de programas por comunidad en la sección de subvenciones, siempre con el aviso de contrastar la convocatoria vigente.
Radiadores, suelo radiante y temperatura de impulsión
Si solo te llevas una idea de esta página, que sea esta: el emisor manda. La bomba de calor no decide su rendimiento, se lo impone la temperatura del agua que le pides, y esa temperatura la fija la superficie de emisor que tengas instalada. Un radiador entrega bastante menos calor cuando el agua entra a 45 °C que cuando entra a 75 °C, aunque el radiador sea el mismo. La consecuencia es directa: para calentar igual con agua más fría, necesitas más superficie de emisor.
| Emisor | Impulsión típica | SCOP orientativo | Obra necesaria | Confort |
|---|---|---|---|---|
| Suelo radiante | 30 – 38 °C | 3,8 – 4,3 | Alta si no existe | Muy homogéneo, inercia alta |
| Fancoils / cassettes | 40 – 45 °C | 3,4 – 3,9 | Media, admite frío en verano | Rápido, con ruido de ventilador |
| Radiadores de baja temperatura | 45 – 50 °C | 2,9 – 3,3 | Sustituir emisores | Bueno, sin obra de suelo |
| Radiadores de aluminio existentes | 50 – 55 °C | 2,6 – 3,0 | Ampliar elementos | Correcto si están sobrados |
| Radiadores de hierro fundido pequeños | 60 – 65 °C | 2,2 – 2,5 | Cambio recomendable | Justo, arranques largos |
Antes de decidir nada, pide que te hagan el cálculo de cargas térmicas estancia por estancia y que comprueben si cada radiador existente puede dar esa potencia a la temperatura de impulsión prevista. Es un trabajo de un par de horas para un técnico y es la diferencia entre una instalación que funciona y una que te deja el salón a 18 °C en enero. En muchas casas el resultado es mixto: la mayoría de estancias van bien a 45-50 °C y dos o tres habitaciones concretas necesitan un emisor mayor. Cambiar esos dos o tres radiadores cuesta mucho menos que rendirse y subir la impulsión de toda la casa.
La curva de compensación es la otra mitad del asunto. Un sistema bien configurado no impulsa siempre a la misma temperatura: la ajusta según la temperatura exterior, de modo que en los días suaves —que son la mayoría del invierno— el agua sale mucho más fría y el rendimiento se dispara. Un sistema mal configurado impulsa a temperatura fija todo el año y desperdicia esa ventaja entera. Pregunta explícitamente por la curva de compensación y por la sonda exterior en el presupuesto. Ampliamos ambos temas en aerotermia con radiadores: ¿compensa en tu casa? y en aerotermia y suelo radiante.
Frío, desescarche y zonas duras
«¿Funciona la aerotermia en zonas frías?» es la pregunta equivocada. Funciona, los equipos actuales siguen dando calor con temperaturas exteriores muy por debajo de cero. La pregunta correcta es «¿con qué rendimiento y con cuánta resistencia de apoyo?», porque ahí es donde se va el dinero. Cuando la temperatura exterior baja, ocurren tres cosas a la vez: la casa demanda más calor, la bomba entrega menos potencia y su rendimiento cae. Las tres empujan en la misma dirección.
A eso se suma el desescarche. Con humedad alta y temperaturas entre 0 y 7 °C se forma hielo en la batería exterior, y el equipo tiene que invertir el ciclo periódicamente para deshacerlo, consumiendo electricidad y sin calentar la casa mientras lo hace. En la costa cantábrica, con humedad relativa alta y temperaturas suaves, los ciclos de desescarche son más frecuentes de lo que la gente imagina, más incluso que en zonas de interior con frío seco. Es un factor que ya está recogido en el SCOP de la zona climática correspondiente, pero conviene saber por qué el número baja.
La resistencia eléctrica de apoyo merece un párrafo propio porque es la trampa silenciosa. Todas las bombas la llevan, y entra cuando la bomba no llega, cuando hay que subir el depósito de ACS o durante los desescarches. Su rendimiento es 1: cada kWh eléctrico que consume produce un kWh de calor, igual que un radiador de aceite. Una instalación mal dimensionada, con la resistencia entrando a diario, puede destrozar el SCOP real de la temporada y dejarte una factura eléctrica muy por encima de lo previsto. Pide que el equipo registre las horas de funcionamiento de la resistencia y revísalas el primer invierno.
Si vives en zona climática E, el dato que tienes que exigir no es el COP a 7 °C: es la potencia calorífica del equipo a la temperatura exterior de proyecto de tu municipio y la previsión de horas de resistencia de apoyo. Con eso sabes si te han dimensionado la instalación o te la han vendido.
En el extremo opuesto están las zonas cálidas del sur y del arco mediterráneo. Allí la calefacción es un gasto menor, el ahorro frente al gas es modesto en términos absolutos y el argumento fuerte de la aerotermia se desplaza a la refrigeración y al agua caliente sanitaria. Si vives en Málaga o en Alicante y tu factura de gas anual es de trescientos euros, no esperes que una inversión de diez mil euros se pague sola con la calefacción: el cálculo tiene que incluir lo que te ahorras en aire acondicionado y en el agua caliente de todo el año.
Mantenimiento, vida útil, ruido y obligaciones legales
Lo que hay que hacer cada año
Ambos sistemas necesitan mantenimiento y ambos están sujetos al Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios. La caldera de gas suma, además, las revisiones periódicas propias del combustible y la inspección periódica de la instalación receptora de gas que realiza la distribuidora, con su coste asociado. La bomba de calor añade las obligaciones derivadas del reglamento europeo de gases fluorados: los equipos con carga superior a determinados umbrales exigen controles de fugas y registro documental, algo que el instalador debe explicarte y dejar por escrito.
- Aerotermia: limpieza de la batería exterior y de filtros, comprobación de presión del circuito hidráulico, revisión del vaso de expansión, control de fugas de refrigerante según carga, verificación de la protección anticongelante y revisión del ánodo del acumulador de ACS.
- Caldera de gas: limpieza del quemador y del intercambiador, análisis de combustión, comprobación de la evacuación de humos y del monóxido de carbono, revisión de la estanqueidad y de los dispositivos de seguridad.
En coste anual, ambos mantenimientos se mueven en horquillas parecidas, del orden de cien a doscientos euros según contrato y zona, así que esta partida no decide la comparación. Lo que sí la mueve es la reparación: una avería de compresor en una bomba de calor es cara, mientras que las piezas de una caldera de condensación son más baratas y hay más servicios técnicos disponibles en cualquier pueblo. Pregunta por la cobertura del compresor y por los años de garantía comercial antes de elegir marca; las hay que ofrecen bastantes más años que la media si contratas la puesta en marcha oficial. En mejores marcas de aerotermia 2026 repasamos qué mirar en cada fabricante.
Vida útil sin exageraciones
Circula mucho el dato de «30 años de vida útil» para la aerotermia. Es optimista. Los fabricantes plantean vidas útiles largas, del orden de dos décadas o algo más con mantenimiento correcto, y la pieza que marca el final es el compresor, sometido a arranques y paradas durante toda su vida. Una caldera de condensación bien mantenida suele plantearse en un horizonte algo más corto. La diferencia existe y juega a favor de la bomba de calor, pero no es el abismo que a veces se cuenta, y depende mucho más de cómo esté dimensionada y regulada la instalación que de la marca del aparato.
El ruido y los vecinos
La unidad exterior emite un ruido continuo de ventilador y compresor. La ficha técnica lo declara en decibelios a una distancia concreta, y ese dato hay que leerlo con cuidado porque no todas las marcas lo miden igual. El problema en la práctica casi nunca es el equipo: es la ubicación. Pegado a la ventana del dormitorio del vecino, en un patio de luces que hace de caja de resonancia o sobre una estructura que transmite vibraciones a la fachada, un equipo silencioso se convierte en un conflicto vecinal. Antes de fijar la ubicación, revisa la ordenanza municipal de ruido, los estatutos de la comunidad de propietarios y, si el equipo va en fachada o en cubierta comunitaria, el acuerdo que necesites. Usa soportes antivibratorios: cuestan poco y evitan la mayoría de las quejas.
Emisiones, normativa europea y el final del gas
El gas natural es un combustible fósil y su combustión emite CO₂ dentro de tu vivienda. La bomba de calor no emite nada en el punto de uso; su huella depende de cómo se genere la electricidad que consume, y el mix eléctrico español lleva años ganando peso renovable. Cuantificar la diferencia en toneladas exactas requiere factores de emisión que cambian cada año, así que preferimos decirlo en cualitativo: a igualdad de calor entregado, la bomba de calor consume mucha menos energía primaria y traslada las emisiones restantes a un sistema eléctrico que se descarboniza, mientras que la caldera las fija a un combustible que no puede descarbonizarse.
Hay además un factor regulatorio que conviene tener en el radar al decidir hoy un equipo que va a durar veinte años. La directiva europea de eficiencia energética de los edificios, en su revisión de 2024, marca el horizonte de 2040 para la eliminación de las calderas alimentadas con combustibles fósiles y suprime, desde 2025, los incentivos financieros a la instalación de calderas autónomas de combustible fósil. No significa que mañana te obliguen a quitar la tuya ni que sea ilegal repararla: significa que estás comprando en un mercado que la regulación empuja en una dirección, con lo que eso implica para el precio del combustible, la disponibilidad de recambios y el valor de reventa de la vivienda a largo plazo.
Sobre el carácter renovable de la aerotermia hay que ser preciso, porque se dice con demasiada alegría. La energía que la bomba capta del aire se contabiliza como renovable en el marco europeo solo si el rendimiento estacional del equipo supera un umbral mínimo. Una bomba de calor mal dimensionada, trabajando a alta temperatura y tirando de resistencia de apoyo, puede quedar por debajo de ese umbral. Otro argumento para no descuidar el dimensionado ni los emisores: el carácter renovable no viene con el aparato, viene con la instalación bien hecha.
Aerotermia con placas solares
La combinación de bomba de calor y fotovoltaica es buena, pero no por lo que suele contarse. El argumento habitual —«te calientas gratis con el sol»— falla en lo obvio: la calefacción se usa en invierno, cuando los días son cortos y la producción solar está en su mínimo anual. La sinergia real es otra y funciona en tres frentes.
- Agua caliente sanitaria todo el año. El acumulador de ACS es una batería térmica barata. Programar su calentamiento en las horas centrales del día convierte excedentes solares que se vertían a la red en agua caliente que ya no pagas.
- Refrigeración en verano. Aquí la coincidencia es perfecta: cuando más aprieta el sol, más produce la instalación y más frío necesitas. La bomba de calor en modo refrigeración es probablemente el mejor consumidor de excedentes que puede tener una casa.
- Calefacción en las horas centrales del invierno. Con suelo radiante y su inercia, cargar la casa entre las once y las cuatro con producción propia permite llegar a la noche sin apenas consumo de red. No cubre la temporada entera, pero recorta una parte apreciable.
Si te planteas las dos cosas, hazlas con un mismo interlocutor y con un mismo cálculo. Dimensionar la fotovoltaica antes de saber qué consumo eléctrico va a añadir la bomba de calor lleva a instalaciones cortas que luego hay que ampliar. Tenemos la comparación de tecnologías en aerotermia vs placas solares y el enfoque conjunto en la guía de instalación conjunta de autoconsumo y aerotermia.
Qué te conviene según tu caso
Cámbiate a aerotermia si te reconoces aquí
- Tienes suelo radiante o vas a hacer obra que permita instalarlo. Es el escenario donde la bomba de calor da lo mejor de sí y donde los números salen sin forzarlos.
- Tu caldera está al final de su vida y toca cambiarla igualmente: el sobrecoste real es la diferencia, no el precio íntegro de la bomba.
- Necesitas refrigeración y no la tienes. Un solo equipo te resuelve calefacción, refrigeración y agua caliente, y ese ahorro de un segundo sistema entra en el cálculo.
- Tienes o vas a tener fotovoltaica: la bomba de calor es el consumidor que mejor aprovecha los excedentes.
- Tu casa está razonablemente aislada y tu demanda de calefacción es alta. Ahorro anual y demanda van de la mano.
- Quieres eliminar la combustión de la vivienda y la dependencia de un suministro con precio volátil.
Quédate con el gas, al menos por ahora, si...
- Tu caldera de condensación tiene pocos años y funciona bien. El sobrecoste pasa a ser el precio completo de la bomba y el retorno se dispara.
- Vives en un piso pequeño con radiadores modestos, demanda baja y sin sitio razonable para la unidad exterior. El ahorro anual no sostiene la inversión.
- Tu relación entre precio de la luz y precio del gas supera el umbral de tu configuración de emisores. Repasa la primera tabla antes de decidir.
- La casa está mal aislada y no vas a tocarla. Primero el aislamiento y los emisores, después el generador de calor.
- Vas a vender la vivienda a corto plazo. No te va a dar tiempo a recuperar nada por la vía del ahorro.
La tercera vía: el sistema híbrido
Existe una opción intermedia que en España se propone poco y resuelve bastantes casos difíciles: mantener la caldera de gas y añadir una bomba de calor más pequeña. La bomba cubre la mayor parte de la temporada, que transcurre con temperaturas suaves y necesidades moderadas, y la caldera entra solo en los días más fríos y en los picos de agua caliente. Así evitas sobredimensionar la bomba para el peor día del año, reduces o eliminas la obra de emisores y bajas la inversión inicial de forma notable.
Sus inconvenientes son claros: mantienes el contrato de gas con su parte fija, mantienes las revisiones de la caldera y tienes dos equipos que mantener en lugar de uno. Encaja especialmente bien en chalets grandes mal aislados de zona fría —el escenario C de nuestra tabla— donde ir a aerotermia pura obligaría a una inversión enorme en emisores para conseguir un rendimiento discreto. Si tu instalador ni siquiera menciona esta posibilidad cuando le describes ese escenario, pide una segunda opinión.
Errores caros al pedir presupuesto
- Aceptar un precio sin visita técnica. Nadie puede dimensionar tu instalación desde un formulario. Si te dan precio cerrado por teléfono, el ajuste llegará a mitad de obra.
- Comparar presupuestos por el precio final. Compáralos por partidas: equipo, acumulador, emisores, obra, puesta en marcha y garantía. Dos ofertas con el mismo total pueden ser instalaciones distintas.
- No exigir el cálculo de cargas. Sin cálculo de cargas por estancia no hay dimensionado, hay estimación a ojo.
- Dar por hecha una subvención. Haz tus cuentas con el precio bruto hasta que tengas la resolución de concesión en la mano.
- Olvidar la potencia eléctrica. Un cambio de potencia contratada es un coste que pagarás todos los meses durante toda la vida del equipo.
- No preguntar por la ubicación exacta de la unidad exterior. Ruido, accesos para el mantenimiento, distancias a ventanas y permisos de comunidad se resuelven antes, no después.
- Quedarse sin documentación. Exige certificado de la instalación, ficha técnica del equipo, esquema hidráulico, parámetros de configuración y la documentación de gases fluorados que corresponda.
Cómo hemos hecho estos números
Transparencia sobre lo que hay y lo que no hay detrás de esta página. Los escenarios A, B y C son ejercicios aritméticos con supuestos declarados, no casos de clientes, ni mediciones, ni encuestas, ni pruebas de laboratorio propias. Los precios de energía usados (0,07 €/kWh de gas y 0,17 €/kWh de electricidad) son valores de trabajo elegidos para que puedas seguir el cálculo, no tarifas contratadas ni previsiones de mercado. Los rangos de precio de instalación son horquillas amplias de mercado recogidas del sector, no presupuestos cerrados.
No publicamos valoraciones ni reseñas de producto en esta página porque no hemos ensayado equipos. Los valores de SCOP que aparecen son órdenes de magnitud habituales en equipos aire-agua de gama media según sus condiciones de ensayo, y deben sustituirse por el SCOP de la ficha técnica del modelo concreto que te ofrezcan, medido a tu temperatura de impulsión y en tu zona climática. Cualquier cifra de ayudas se describe en cualitativo a propósito: las convocatorias cambian y la única fuente válida es la vigente en tu comunidad autónoma o ayuntamiento.
Esta comparativa es divulgación técnica y económica, no un proyecto de instalación. Antes de contratar, pide una visita técnica con cálculo de cargas y, si la inversión es importante, la opinión de un técnico independiente que no venda el equipo. Si buscas contraste de usuarios, tienes recopiladas opiniones sobre aerotermia y los fundamentos del sistema en la guía general de aerotermia.
Preguntas frecuentes sobre aerotermia y gas natural
¿La aerotermia me va a disparar la factura de la luz?
Sube el consumo eléctrico y baja a cero el de gas. Lo que importa es la suma. Con un SCOP de 3,5 la bomba necesita alrededor de un tercio de la energía final que gastaba la caldera, así que la factura conjunta suele bajar salvo que tu relación entre precio de la luz y precio del gas sea muy desfavorable. El susto llega cuando alguien mira solo la factura eléctrica, la ve el doble de alta y olvida que ha desaparecido la del gas. Compara siempre el total anual de las dos facturas, no una sola.
¿Puedo usar la aerotermia con mis radiadores actuales?
A veces sí, pero depende de si los radiadores pueden dar la potencia necesaria a 45-50 °C en lugar de a 70 °C. Un radiador entrega bastante menos calor al bajar la temperatura de impulsión, así que hay que rehacer el cálculo estancia por estancia. En algunas habitaciones bastará con ampliar elementos y en otras habrá que cambiar el emisor. Lo que no vale es dejarlo todo igual y subir la impulsión: funcionará, pero con un rendimiento que se come buena parte del ahorro.
¿Cuánto cuesta instalar aerotermia en 2026?
En vivienda unifamiliar de tamaño medio los presupuestos de equipo más instalación se mueven habitualmente entre unos 8.000 € y 15.000 € con IVA, según potencia, marca, depósito de ACS y trabajos en la instalación existente. Si además hay que poner suelo radiante en obra, se suma una partida importante por metro cuadrado. En Canarias se aplica IGIC en lugar de IVA, así que cualquier presupuesto peninsular con «IVA de obra» no te sirve tal cual.
¿A partir de qué precio de la luz deja de compensar la aerotermia?
El punto de equilibrio está en la relación entre precios, no en el precio absoluto: la aerotermia gasta menos en energía mientras el precio del kWh eléctrico dividido entre el precio del kWh de gas sea menor que el SCOP dividido entre el rendimiento de la caldera. Con un SCOP de 3,5 y una caldera al 0,93, el umbral está en torno a 3,8 veces. Con radiadores a 55 °C y SCOP 2,6, el umbral baja a 2,8 y el margen se estrecha mucho.
¿Funciona la aerotermia en zonas frías de España?
Sí, los equipos actuales trabajan con temperaturas exteriores muy bajas, pero el rendimiento cae cuando más frío hace y los ciclos de desescarche consumen energía. En zona climática E hay que dimensionar sobre la temperatura exterior de proyecto de la localidad y revisar cuánto trabajará la resistencia de apoyo, porque esa resistencia tiene rendimiento 1 y es la que arruina los SCOP reales de temporada.
¿El Plan MOVES III subvenciona la aerotermia?
No. El Plan MOVES III es un programa de movilidad eléctrica: financia vehículos eléctricos y puntos de recarga, no bombas de calor ni sistemas de climatización. Si ves una tabla de precios de aerotermia con una columna «tras MOVES III» y un descuento de miles de euros, ese descuento no existe. Las vías reales para climatización son los programas autonómicos de rehabilitación energética, la deducción estatal en el IRPF por obras de eficiencia y las bonificaciones municipales, todas con requisitos y plazos que hay que comprobar en la convocatoria vigente.
¿Cuánto dura una bomba de calor aerotérmica?
Los fabricantes plantean vidas útiles largas, del orden de dos décadas o algo más con mantenimiento correcto, y el compresor es la pieza que marca el final. Una caldera de condensación suele plantearse en un horizonte más corto. Conviene comprobar los años de garantía comercial del compresor y la disponibilidad de recambios y de servicio técnico en tu zona, que en según qué marcas y provincias es el verdadero cuello de botella.
¿Hace mucho ruido la unidad exterior?
Emite un ruido continuo de ventilador y compresor que la ficha técnica declara en dB(A) a una distancia concreta. El problema casi nunca es el equipo, sino dónde se coloca: pegado a una ventana, en un patio de luces o sobre una estructura que transmite vibraciones. Consulta la ordenanza municipal de ruido y los estatutos de la comunidad antes de fijar la ubicación, y exige soportes antivibratorios en el presupuesto.
¿Puedo quedarme con la caldera de gas y añadir aerotermia?
Sí, es el sistema híbrido: la bomba de calor cubre la mayor parte del año y la caldera entra en los días más fríos o para picos de agua caliente. Reduce la inversión en emisores y evita sobredimensionar la bomba, a cambio de mantener el contrato de gas, la revisión de la caldera y dos equipos en casa. Es la opción más sensata en viviendas grandes mal aisladas de clima frío con radiadores antiguos.
¿La aerotermia produce agua caliente sanitaria suficiente?
Sí, mediante un acumulador que la bomba calienta poco a poco, normalmente de 150 a 300 litros según la casa. La lógica es distinta a la de una caldera instantánea: si vacías el depósito, hay que esperar a que recupere. Además necesita un ciclo periódico de choque térmico contra legionela que consume algo más de energía. Dimensiona el acumulador contando duchas simultáneas y horarios reales, no metros cuadrados.
¿Qué pasa si me voy de gas y luego me arrepiento?
Dar de baja el suministro de gas es sencillo, pero volver a darlo de alta implica trámites, una inspección de la instalación receptora y los derechos de alta que aplique la distribuidora. Antes de cortar el contrato, conviene pasar un invierno completo con la bomba de calor funcionando y comprobar que el confort y las facturas son los previstos. Mantener el contrato unos meses más cuesta poco comparado con el disgusto de tener que rehacerlo.
¿Sube el valor de mi vivienda al cambiar a aerotermia?
Suele mejorar la calificación del certificado de eficiencia energética, que es un dato visible en cualquier anuncio de venta o alquiler, y elimina la combustión dentro de la vivienda. Traducir eso a un porcentaje concreto de revalorización no sería honesto: depende del mercado local, del estado del resto del inmueble y del comprador. Lo que sí es medible es que un inmueble con calificación baja y caldera antigua arrastra un coste futuro de reforma que cualquier comprador informado descuenta del precio.
¿Merece la pena esperar a que bajen los precios de los equipos?
Los precios de los equipos han ido moderándose a medida que el mercado europeo crecía, pero el grueso del presupuesto de una instalación de aerotermia no es el aparato: son la mano de obra, los emisores y la obra. Esas partidas no bajan. Si tu caldera aguanta bien, esperar tiene sentido por otros motivos (planificar la reforma, esperar a una convocatoria de ayudas), pero no lo hagas confiando en una caída de precios que no está a la vista.
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