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Calculadora de ahorro con placas solares
¿Sabes cuánto dinero podrías estar dejando de ingresar en tu cuenta bancaria cada mes? La verdad es que, con la energía que producimos en España, y las ayudas disponibles, estar a oscuras en cuanto a tu potencial de ahorro solar es, francamente, un error de cálculo. Piensa en esos recibos de luz que te sacan una sonrisa… ¡o no! Imagina que te dijera que existe una forma directa de ver, con números en mano, cuánto podrías rebajar tu factura y empezar a generar tu propia energía limpia. No, no es magia, es la precisión de una buena calculadora de ahorro con placas solares.
Tabla de contenidos
- ¿Por qué necesitas una calculadora de ahorro solar?
- Tu consumo, la clave: ¿Cuánta luz gastas en realidad?
- El potencial solar de tu tejado: ¿Qué dice tu ubicación?
- Tecnología solar: ¿Paneles monocristalinos, policristalinos o microinversores?
- Ayudas y subvenciones: cómo tratarlas sin engañarte
- Amortización y ROI: cómo se calcula de verdad
- El coste de la instalación: qué determina el precio
- Aerotermia y solar: cuándo se complementan de verdad
- Mitos y realidades de las placas solares
- Tu ahorro paso a paso: la hoja de trabajo
- Compensación de excedentes: lo que descuenta y lo que no
- La curva horaria de tu CUPS: el dato que lo cambia todo
- Qué debe traer un presupuesto para que puedas compararlo
- Seis errores al usar una calculadora de ahorro solar
- Preguntas frecuentes sobre tu calculadora de ahorro solar
¿Por qué necesitas una calculadora de ahorro solar?
Mira, la verdad es que la energía solar residencial en España está en un momento dulce. Hay una cantidad de sol brutal, la tecnología cada vez es más eficiente y las ayudas están ahí para echarnos una mano. Pero, ¿cómo saber si te merece la pena a ti? Dejarlo a la intuición es como jugar a la lotería con tu dinero. Necesitas datos, necesitas precisión. Una calculadora de ahorro solar es, te lo digo sin rodeos, tu brújula para navegar este mundo. Te permite transformar esa nebulosa de "quizás me ahorro algo" en un número concreto, en euros que verás en tu bolsillo.
Piensa en esto: sin una herramienta que te dé cifras, te basas en lo que te dice el vecino, o en lo que lees por ahí. Pero cada casa es un mundo. Tu consumo eléctrico, la orientación de tu tejado, incluso las sombras que proyectan los árboles cercanos, todo influye. Una calculadora toma estos factores y te da una estimación de tu ahorro potencial. Ahora bien, conviene entender qué hace por debajo: multiplica una producción media por kWp, le aplica un porcentaje de autoconsumo y valora a un precio de referencia los kWh que dejas de comprar. Tres hipótesis, tres sitios por donde el número real se puede desviar. Por eso la salida útil de una calculadora no es un euro exacto, sino un orden de magnitud y una idea del tamaño de instalación que te encaja. Si el plazo de recuperación sale muy por debajo de la vida útil de los paneles, tienes margen de sobra; si sale rozándola, hay que afinar los datos antes de seguir.
Tu consumo, la clave: ¿Cuánta luz gastas en realidad?
Antes de pensar en placas solares, tienes que conocer a tu enemigo… o mejor dicho, a tu aliado: tu consumo eléctrico. ¿Sabes cuánta energía consume tu casa al año? La mayoría de la gente tiene una idea vaga, pero no los números exactos. Y ahí está el primer gran error. Imagina que te compras un coche deportivo sin saber cuántos kilómetros vas a hacer al año. Sería un sinsentido, ¿verdad? Pues con la energía solar es igual. Tu consumo anual es el que determina la cantidad de energía que necesitas generar y, por tanto, el tamaño de la instalación solar que te conviene.
Si tu consumo es bajo, quizás no necesites tantas placas como alguien que tiene un consumo elevadísimo. O puede que te interese más una instalación más pequeña y complementarla con otras medidas de eficiencia. La mayoría de las viviendas en España rondan los 3.500-5.500 kWh de consumo anual. Por ejemplo, una familia con dos adultos y dos hijos, que usa aire acondicionado en verano, calefacción eléctrica en invierno y tiene electrodomésticos eficientes, podría estar en torno a los 4.500 kWh anuales. Si este es tu caso, una instalación de unos 3 kWp podría cubrir una parte muy importante de tu demanda.
Para saber tu consumo exacto, lo más fácil es revisar tus facturas de electricidad de los últimos 12 meses. Busca el dato de "consumo kWh" o "energía consumida". Si no lo tienes claro, o te parece lío, no te preocupes. En nuestra guía completa de placas solares para casa en España 2026 te explicamos cómo hacerlo paso a paso. Ahí te darás cuenta de cuánto estás gastando y, por ende, cuánto podrías estar ahorrando. ¿Ya tienes una idea de tu consumo? Genial, ¡estás un paso más cerca de la verdad!
El potencial solar de tu tejado: ¿Qué dice tu ubicación?
España es un país bendecido por el sol. ¡Tenemos un montón de horas de luz al año! Pero no todas las regiones son iguales. El norte no recibe la misma radiación solar que el sur o el este de la península. Y esto, créeme, ¡es oro puro para tu instalación solar! Una calculadora de ahorro solar tiene en cuenta tu ubicación geográfica para estimar cuánta energía puedes generar realmente. No es lo mismo instalar placas en Almería, donde el sol brilla casi todo el año, que en Santiago de Compostela, donde los días nublados son más frecuentes.
La magnitud que manda aquí se llama productividad y se mide en kWh generados al año por cada kWp instalado. En el cuadrante suroeste peninsular esa cifra es claramente superior a la de la cornisa cantábrica, y la diferencia entre un extremo y otro del país es de bastantes cientos de kWh por kWp. No hace falta que te fíes de nadie para saber la tuya: PVGIS, la herramienta pública del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, te da la producción estimada de tu tejado metiendo las coordenadas, la potencia, la orientación y la inclinación. Es gratis, es la referencia que usan los propios instaladores y tarda dos minutos. Anota ese número y compáralo con el que te dé cualquier calculadora, incluida esta.
La orientación y la inclinación pesan casi tanto como la provincia. Un tejado a sur con una inclinación cercana a la latitud del lugar es el escenario que más produce. Si tu cubierta mira al sureste o al suroeste, pierdes un porcentaje moderado y el proyecto suele seguir teniendo sentido; a este o a oeste la pérdida ya es apreciable, aunque tiene una contrapartida interesante: desplaza la producción hacia primera hora o hacia la tarde, que es justo cuando mucha gente está en casa. Producir menos pero en mejor momento puede rendir más euros que producir más a mediodía con la casa vacía. Lo tienes desarrollado en nuestra guía de orientación e inclinación de las placas solares. Lo que no perdona son las sombras: una chimenea, un árbol o el castillete de la escalera pueden penalizar bastante más de lo que parece, porque afectan a toda la cadena de paneles si no hay optimizadores.
Una buena calculadora de ahorro solar toma estos datos, cruza información de bases de datos solares y te da una estimación muy aproximada de la producción de tu futura instalación. Si quieres saber más sobre cómo funciona esto, te recomiendo leer cómo funcionan las placas solares paso a paso. Y si te pica la curiosidad por saber cuántas placas podrías necesitar en tu tejado específico, no te pierdas nuestro artículo sobre cuántas placas solares necesito para mi casa. ¿Te imaginas ya el sol bañando tu tejado y cargando tu sistema? ¡Cuéntanos dónde vives y te ayudamos a calcularlo!
Tecnología solar: ¿Paneles monocristalinos, policristalinos o microinversores?
El universo de las placas solares puede parecer un poco abrumador al principio. ¿Monocristalinos? ¿Policristalinos? ¿Y qué son esos microinversores? No te agobies, que te lo explico fácil. La elección de la tecnología influye en la eficiencia y el coste de tu instalación, y por tanto, en tu ahorro.
Los paneles monocristalinos son los más eficientes. Suelen tener un color negro uniforme y son ideales si tienes poco espacio en el tejado y quieres sacar el máximo partido a cada metro cuadrado. Son un poco más caros de entrada, pero su mayor rendimiento a largo plazo puede compensar la inversión. Por ejemplo, un panel monocristalino de 350W puede ser un poco más caro que uno policristalino de la misma potencia, pero si tienes que instalar 10 paneles en lugar de 12 para alcanzar la misma potencia total, el espacio ahorrado y la mayor producción pueden ser determinantes.
Los paneles policristalinos son un poco menos eficientes pero más económicos. Suelen tener un color azulado con un aspecto moteado. Son una opción fantástica si tienes espacio de sobra en el tejado y buscas una buena relación calidad-precio.
Y luego están los microinversores. En lugar de tener un solo inversor para toda la instalación, cada panel tiene su propio microinversor. Esto tiene ventajas: si un panel se ensombrece o tiene algún problema, el resto de la instalación sigue funcionando a pleno rendimiento. Además, permiten monitorizar la producción de cada panel individualmente. Son una opción más moderna y, generalmente, un poco más cara que los sistemas con un único inversor central.
Aquí va el matiz que casi nadie te cuenta: para el resultado de una calculadora, la tecnología del panel es lo de menos. La herramienta razona en kWp instalados, y un kWp de monocristalino y un kWp de policristalino producen prácticamente lo mismo al cabo del año en igualdad de orientación y sombras. Lo que cambia es cuántos metros cuadrados de tejado necesitas para llegar a ese kWp y cuánto te cuesta. La elección de tecnología importa cuando el espacio es el cuello de botella o cuando tienes sombras parciales, no como palanca de ahorro por sí misma. Si quieres el detalle, lo desarrollamos en placas solares monocristalinas vs policristalinas.
A la hora de calcular tu ahorro, es importante que la calculadora que uses considere estos detalles tecnológicos. Si no estás seguro de cuál elegir, ¡no te preocupes! Podemos ayudarte a tomar la mejor decisión.
Ayudas y subvenciones: cómo tratarlas sin engañarte
Aquí es donde más gente se hace trampas al solitario, y donde más calculadoras mienten. En España conviven varias vías de apoyo al autoconsumo, pero ninguna es automática ni universal: dependen de la convocatoria vigente, de tu comunidad autónoma, de tu ayuntamiento y de tu situación personal. Las vías que existen, en cualitativo:
- Programas autonómicos de autoconsumo y rehabilitación energética. Se convocan por plazos, con presupuesto limitado y a menudo por orden de entrada. Que existiera una línea el año pasado no significa que hoy esté abierta.
- Deducciones en el IRPF por obras de mejora de la eficiencia energética de la vivienda. Tienen requisitos propios (certificados energéticos antes y después, plazos, forma de pago) y su tratamiento lo marca la Agencia Tributaria, no el instalador.
- Bonificaciones en el IBI y en el ICIO. Son potestativas de cada ayuntamiento: las regula su ordenanza fiscal y hay municipios que sencillamente no las tienen. Lo que aplica en una ciudad no aplica en la de al lado.
Dos advertencias que valen más que cualquier porcentaje. La primera: en la mayoría de convocatorias no puedes iniciar la obra antes de presentar la solicitud. Si el instalador te mete prisa para empezar «y ya lo pedimos luego», puedes quedarte fuera de la ayuda por un tema puramente administrativo. La segunda: el Plan MOVES III es un programa de movilidad eléctrica —vehículos eléctricos y puntos de recarga— y no financia instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo. Circula mucho por ahí asociado a placas solares y a bombas de calor; es falso, y si alguien te lo mete en un presupuesto, ya sabes qué clase de asesoramiento estás recibiendo.
¿Cómo se traduce esto al cálculo? Con una regla sencilla: haz números como si no hubiera ayuda. Si el proyecto se sostiene solo, cualquier subvención que llegue después es una mejora; si solo se sostiene contando con una ayuda que aún no tienes concedida, no estás evaluando una inversión, estás cruzando los dedos. Ojo también con el tipo impositivo: si vives en Canarias, Ceuta o Melilla, un presupuesto que hable de «IVA reducido de obra» es una plantilla peninsular mal copiada, porque allí se aplica IGIC o IPSI. Y una nota sobre las herramientas: la calculadora de esta página resta una hipótesis genérica de ayuda antes de darte el plazo de amortización. No es una subvención concedida. Léela como cero y suma el plazo que corresponda. Puedes ampliar el contexto en nuestra página de subvenciones para autoconsumo y en la de ayudas Next Generation, pero contrasta siempre contra el boletín oficial de tu comunidad antes de contar con un euro.
Amortización y ROI: cómo se calcula de verdad
El periodo de amortización es el tiempo que tardas en recuperar lo invertido gracias a lo que dejas de pagar en la factura. La fórmula base no tiene misterio: inversión dividida entre ahorro anual. El misterio está en que las dos variables de esa división son estimaciones, y pequeñas desviaciones en cualquiera de las dos mueven el resultado un par de años arriba o abajo.
Te doy la versión honesta de cómo se construye el ahorro anual, sin números inventados, porque los tuyos los tienes que poner tú:
- Producción anual (kWh). Sácala de PVGIS con tus coordenadas, tu potencia, tu orientación y tu inclinación. Este es el único dato de los cuatro que puedes conocer con bastante precisión antes de instalar nada.
- Fracción autoconsumida (%). Qué porcentaje de esa producción usas en el momento en que se genera. Depende de tu horario, no de tus paneles. Es el dato que más se infla en las calculadoras comerciales.
- Precio real de tu kWh (€). No el del titular de las noticias: el tuyo. Coge una factura, divide el importe del término de energía entre los kWh consumidos y usa ese número. Los impuestos que van sobre la energía también se ahorran proporcionalmente; el término de potencia y el alquiler del contador, no.
- Ahorro anual = producción × fracción autoconsumida × precio de tu kWh. A eso puedes sumarle, aparte, lo que te compensen los excedentes, con los límites que explico en el apartado siguiente.
Y una corrección que casi ninguna calculadora aplica, esta incluida: el ahorro no es plano a lo largo de los años. Los paneles pierden un poco de rendimiento cada año (por eso los fabricantes dan una garantía de potencia decreciente a 25 o 30 años), el inversor tiene una vida útil menor que la de los módulos y probablemente haya que sustituirlo una vez, y el precio de la electricidad ni sube ni baja de forma predecible. Cuando veas una gráfica de ahorro acumulado creciendo suavemente durante veinte años —como la que hay más arriba en esta misma página—, entiéndela como el escenario favorable, no como una previsión.
Si un cálculo de amortización te sale por debajo de la mitad de la vida útil de la instalación incluso poniéndote en el escenario malo, la decisión es fácil. Si solo funciona en el escenario bueno y contando con una ayuda que todavía no te han concedido, no tienes un plan de inversión: tienes una apuesta.
El coste de la instalación: qué determina el precio
Sobre precios concretos vas a leer de todo, y aquí prefiero no darte una cifra cerrada: el mercado residencial español está muy fragmentado, dos presupuestos para el mismo tejado pueden separarse bastante y cualquier número que te ponga hoy estaría desactualizado o directamente inventado en tu caso. Lo que sí puedo darte es qué mueve el precio, que es lo que te permite juzgar si un presupuesto es razonable:
| Factor | Cómo afecta al precio | Qué preguntar |
|---|---|---|
| Potencia instalada (kWp) | Sube el total, pero baja el coste por kWp: hay costes fijos (proyecto, legalización, desplazamientos, inversor) que se reparten entre más paneles. | Pide el precio por kWp además del total, para poder comparar entre ofertas de distinto tamaño. |
| Tipo de cubierta | Teja árabe, pizarra o cubierta con poca accesibilidad encarecen la estructura y la mano de obra frente a una cubierta plana o de chapa. | ¿La estructura es coplanar o triangulada? ¿Hay que perforar y sellar? ¿Quién responde si hay filtraciones? |
| Inversor | Es el componente que más diferencia hay entre ofertas y el primero que habrá que reemplazar. Los híbridos (preparados para batería) cuestan más. | Marca, modelo, potencia, si es híbrido y qué garantía de fabricante trae por escrito. |
| Optimizadores o microinversores | Encarecen la instalación. Solo compensan si hay sombras parciales o faldones con orientaciones distintas. | ¿Por qué los propone en mi caso concreto? Si no hay sombras, que lo justifique. |
| Batería | Es la partida que más encarece el conjunto y la que más alarga la amortización. Sube el autoconsumo, no la producción. | Capacidad útil (no nominal), ciclos garantizados y años de garantía. Pide el cálculo con y sin ella. |
| Legalización y trámites | Memoria o proyecto según potencia, boletín, registro en la comunidad autónoma, alta de la compensación con la comercializadora. | ¿Está incluido en el precio? ¿Quién presenta la documentación y en qué plazo? |
| Ubicación y fiscalidad | Desplazamientos y disponibilidad de instaladores. En Canarias, Ceuta y Melilla se aplica IGIC o IPSI, no IVA. | Que el presupuesto detalle base imponible e impuesto que corresponde a tu territorio. |
La forma sensata de acercarte a tu precio real no es buscar una media nacional, sino pedir tres presupuestos con el mismo alcance y compararlos partida a partida. Si quieres ver cómo se descomponen las partidas, lo desarrollamos en nuestra guía de precios de placas solares.
Aerotermia y solar: cuándo se complementan de verdad
Si ya estás pensando en las placas solares, ¿qué te parece darle un empujón extra a tu ahorro y confort? Aquí es donde entra en juego la aerotermia. La aerotermia es una tecnología que extrae la energía del aire exterior (incluso cuando hace frío) para climatizar tu hogar (calefacción y refrigeración) y producir agua caliente sanitaria. Funciona con electricidad, y ahí está la clave: ¿qué mejor forma de alimentar tu sistema de aerotermia que con tu propia energía solar?
Cuando combinas placas solares con aerotermia, creas un tándem imbatible. Las placas solares generan electricidad gratuita durante el día, y esa electricidad alimenta tu bomba de aerotermia. Imagina tener tu casa a la temperatura perfecta y agua caliente sin gastar casi nada en la factura eléctrica. La aerotermia rinde bien porque no genera calor quemando nada, sino que lo transporta: por cada unidad de electricidad que consume entrega varias unidades de calor. Ese ratio se llama COP, y el dato relevante para tu bolsillo no es el COP de catálogo —medido en condiciones de laboratorio favorables— sino el rendimiento estacional, que promedia todo el invierno incluyendo los días fríos, cuando el equipo trabaja peor. Si un comercial te enseña el COP máximo de la ficha técnica y no el estacional, te está enseñando el número bonito.
Hay un matiz que conviene entender antes de emparejar las dos tecnologías, porque afecta a cualquier cálculo de ahorro: la demanda de calefacción y la producción solar van a contrapelo. La aerotermia consume sobre todo en invierno, de noche y a primera hora de la mañana; los paneles producen sobre todo en verano y a mediodía. Donde el tándem encaja de verdad es en el agua caliente sanitaria y en la refrigeración de verano, y ahí sí aprovechas directamente lo que generas. Para la calefacción invernal el acoplamiento es mucho peor de lo que sugieren los folletos, salvo que uses el suelo radiante como acumulador térmico y programes el equipo para trabajar en las horas centrales del día.
Sobre el coste y las ayudas de la aerotermia aplica exactamente lo mismo que he dicho antes: se describen en cualitativo, dependen de la convocatoria vigente de tu comunidad y no debes contarlas hasta tenerlas concedidas. Y recuerda que el Plan MOVES III no financia bombas de calor ni aerotermia, por mucho que aparezca en presupuestos y en artículos por toda la red. Si te interesa el detalle, lo tratamos en nuestra sección de aerotermia. Lo que no vas a encontrar aquí es un porcentaje de reducción de factura: depende de qué sistema sustituyes, de cómo aísla tu casa y de tus hábitos, y cualquier cifra genérica sería inventada.
Mitos y realidades de las placas solares
En el mundo de las placas solares, como en casi todo, circulan muchos mitos que pueden generar dudas infundadas. Vamos a desgranar algunos de los más comunes para que tengas la información clara.
Mito 1: "Las placas solares solo funcionan en días soleados."
Realidad: Las placas solares generan electricidad a partir de la luz solar, no solo del calor o del sol directo. Aunque la producción disminuye en días nublados o lluviosos, siguen generando energía. Un día cubierto reduce mucho la producción, pero no la anula: los módulos siguen captando radiación difusa. Lo que cuenta para tu cálculo es el acumulado del año, no los días malos sueltos, y por eso el autoconsumo tiene sentido también en el norte peninsular, aunque con una productividad por kWp menor que en el sur. La forma de saberlo en tu caso concreto sigue siendo la misma: PVGIS con tus coordenadas.
Mito 2: "Instalar placas solares es carísimo y no se amortiza."
Realidad a medias, y merece matiz. El coste del equipamiento ha caído mucho en la última década, y los módulos tienen una vida útil larga: los fabricantes garantizan un rendimiento decreciente durante 25 o 30 años. Pero «se amortiza» no es una propiedad de la tecnología, es el resultado de tu división. Hay casos que salen muy bien —consumo alto y diurno, buena cubierta, sin sombras— y casos que no salen: un consumo bajo, una casa vacía toda la semana o una cubierta problemática pueden estirar el plazo hasta hacerlo poco interesante. Desconfía de cualquiera que te dé un rango de amortización «medio» sin haber mirado tu consumo: ese número no existe en abstracto.
Mito 3: "El mantenimiento de las placas solares es complicado y costoso."
Realidad: El mantenimiento es mínimo. Generalmente, se recomienda una limpieza anual de los paneles para asegurar su máximo rendimiento. En la mayoría de los casos, la lluvia se encarga de la mayor parte de la limpieza. Los inversores, el otro componente clave, suelen tener garantías de 10-12 años y su vida útil suele superar los 15 años. El coste de mantenimiento es muy bajo comparado con el ahorro generado.
Mito 4: "Las placas solares dañan el tejado."
Realidad: Una instalación profesional se realiza con sistemas de anclaje que garantizan la integridad del tejado. De hecho, en muchos casos, las placas actúan como una capa protectora adicional, aislando el tejado y protegiéndolo de las inclemencias del tiempo. La clave está en una instalación realizada por expertos.
Mito 5: "Si se rompe un panel, toda la instalación deja de funcionar."
Realidad: Esto solo ocurre con los sistemas más antiguos o básicos. Los sistemas modernos, especialmente los que utilizan microinversores o optimizadores de potencia, permiten que si un panel falla o se ensombrece, el resto de la instalación siga produciendo energía sin verse afectada.
Desmontar estos mitos es vital para que puedas tomar una decisión basada en hechos. ¿Te preocupaba alguno de estos puntos? Cuéntanos.
Tu ahorro paso a paso: la hoja de trabajo
Aquí es donde muchas guías te cuentan el caso de «Ana, de Valencia», con su factura antes y después y su amortización redonda. No lo vas a encontrar en esta página, porque esos casos suelen ser inventados y el número que te llevas puesto no tiene nada que ver con tu casa. Te doy algo más útil: la hoja de trabajo en blanco, con la fuente de la que sale cada dato. Rellénala con lo tuyo y tendrás una estimación defendible.
| Dato | De dónde lo sacas | Trampa habitual |
|---|---|---|
| Consumo anual (kWh) | Suma de los kWh de tus 12 últimas facturas, o el histórico de tu distribuidora. | Usar un mes suelto y extrapolar. Un enero y un mayo no se parecen en nada. |
| Reparto horario del consumo | Descarga de la curva horaria de tu CUPS en la web de la distribuidora. | Suponer que consumes de forma uniforme. Es lo que más distorsiona el ahorro. |
| Producción anual por kWp | PVGIS, con tus coordenadas, orientación, inclinación y pérdidas del sistema. | Coger la media de la provincia sin descontar sombras ni la orientación real. |
| Fracción autoconsumida | Cruce entre tu curva horaria y el perfil de producción. Con batería sube; sin ella depende de tu horario. | Aceptar el porcentaje por defecto de la calculadora, que casi siempre es generoso. |
| Precio de tu kWh | Término de energía de tu factura dividido entre los kWh facturados, impuestos incluidos. | Meter en el precio la potencia contratada y el alquiler del contador, que no se ahorran. |
| Precio de compensación | Tu contrato con la comercializadora. Es un precio pactado y revisable, no una tarifa fija universal. | Valorar los excedentes al mismo precio al que compras. No funciona así. |
| Inversión | Presupuestos reales con el mismo alcance, impuestos y trámites incluidos. | Descontar una ayuda que todavía no te han concedido. |
Con esos siete datos, el cálculo es aritmética de primaria: producción por fracción autoconsumida por precio de tu kWh, más la compensación de lo que viertas, y el total dividiendo la inversión. Lo difícil nunca fue la fórmula, fue conseguir datos que no fueran adornos. Y si al hacerlo te sale un plazo distinto del que da la calculadora de arriba, hazle caso a tu hoja: tú tienes tu curva horaria, la herramienta no.
La pregunta correcta no es «¿cuánto ahorro con placas solares?», sino «¿cuántos de los kWh que produciría mi tejado estaría yo en casa para gastármelos?». Todo lo demás es consecuencia de esa respuesta.
Compensación de excedentes: lo que descuenta y lo que no
Este es el punto donde más expectativas se rompen, así que vamos con la respuesta directa: la compensación simplificada de excedentes no es una venta de electricidad. Lo que sobra de tu producción y se vierte a la red se valora a un precio pactado con tu comercializadora —siempre inferior al que pagas por comprar— y ese importe se descuenta del término de energía de tu factura. No te lo ingresan en la cuenta.
De ahí se derivan tres consecuencias que conviene tener claras antes de dimensionar una instalación:
| Concepto de tu factura | ¿Lo reduce la compensación? |
|---|---|
| Término de energía (los kWh que compras) | Sí, hasta dejarlo a cero como mucho. |
| Término de potencia (los kW contratados) | No. Lo pagas igual, tengas placas o no. |
| Impuesto eléctrico e IVA | No directamente: se calculan sobre lo facturado, no se compensan aparte. |
| Alquiler del contador | No. Es un importe fijo ajeno a tu producción. |
| Saldo sobrante de un mes muy bueno | No se acumula para el mes siguiente en la modalidad simplificada. Lo que sobra, se pierde. |
Traducido: tu factura nunca va a quedar en negativo, y por debajo de cierto punto hay un suelo fijo que las placas no tocan. Esto explica por qué sobredimensionar «para vender el sobrante» suele ser mal negocio en una vivienda: cada kWp de más produce excedentes que se compensan barato y que además se pierden si el mes ya te dejó el término de energía a cero. El dinero está en autoconsumir, no en verter.
Existe también la modalidad de venta de excedentes, con la que sí se factura la energía a mercado, pero implica darse de alta como productor, obligaciones fiscales propias y una gestión que rara vez compensa a escala doméstica. Para la inmensa mayoría de instalaciones residenciales, la modalidad razonable es la compensación simplificada. Y un aviso práctico: la compensación no es automática al encender la instalación, hay que tenerla contratada con la comercializadora, así que revisa que aparezca reflejada en tu primera factura después de la puesta en marcha.
La curva horaria de tu CUPS: el dato que lo cambia todo
Si de toda esta página te llevas una sola cosa, que sea esta. Tu contador es un equipo de telemedida que registra tu consumo hora a hora, y esos datos son tuyos: puedes descargarlos gratis del área de clientes de tu distribuidora —que no es tu comercializadora— identificándote con el CUPS que aparece en la factura. Te bajas un fichero con el consumo de cada hora del último año.
Con ese fichero dejas de estimar y empiezas a medir. Puedes ver qué proporción de tu consumo cae entre las 9 y las 18 horas, que es la franja en la que tu tejado va a producir de verdad; puedes distinguir el patrón de invierno del de verano; y puedes calcular tu fracción de autoconsumo real cruzando tus horas con el perfil de producción que te dé PVGIS. Es una hora de trabajo con una hoja de cálculo y vale más que cualquier calculadora online, incluida la de esta página.
Lo que casi todo el mundo descubre al mirar su curva es que consume mucho menos de día de lo que creía. Y ahí aparece la palanca más barata de todas: mover cargas. Programar el lavavajillas, la lavadora, la bomba de la piscina o la carga del coche eléctrico a las horas centrales del día sube la fracción autoconsumida sin gastar un euro más en equipos. Antes de pagar por una batería para aprovechar excedentes, prueba a reorganizar los horarios: es gratis y el efecto sobre la amortización es directo. Si aun así te planteas acumulación, en nuestra sección de baterías solares tienes el detalle de cuándo tiene sentido.
Un instalador serio te pedirá la curva horaria antes de dimensionar nada. Si te propone una potencia mirando solo el importe de tu última factura, está vendiendo paneles, no diseñando una instalación.
Qué debe traer un presupuesto para que puedas compararlo
Tres presupuestos con tres alcances distintos no son comparables, y esa es precisamente la técnica de quien no quiere que compares. Estos son los puntos que deben aparecer por escrito en cualquier oferta antes de que la pongas al lado de otra:
- Potencia pico total en kWp y número de módulos, con marca, modelo y potencia unitaria. Sin esto no hay comparación posible.
- Marca y modelo del inversor, potencia nominal y si es híbrido. Es el componente que marca la diferencia de precio y el primero que se sustituye.
- Estructura y tipo de anclaje según tu cubierta, con mención expresa a la impermeabilización y a quién responde de una filtración.
- Producción estimada anual en kWh y la fuente del cálculo. Si no dicen de dónde sale, no te lo creas.
- Trámites incluidos: memoria o proyecto según potencia, certificado de instalación, registro de autoconsumo en la comunidad autónoma y gestión del alta de compensación.
- Garantías desglosadas y por escrito, distinguiendo las tres que se mezclan siempre (lo veremos ahora mismo).
- Plazo de ejecución, forma de pago e impuesto aplicable a tu territorio, con base imponible separada.
- Monitorización: si la plataforma es gratuita de por vida o de pago pasado un tiempo, y si podrás exportar tus datos.
Las tres garantías que no son la misma
Aquí hay un lío conceptual del que se aprovecha bastante gente. Existen tres cosas distintas y conviene que las tengas separadas:
| Tipo | Qué cubre | Frente a quién |
|---|---|---|
| Garantía legal de conformidad | Que lo que te han vendido e instalado sea conforme a lo contratado. Son 3 años desde la entrega, según el RDL 7/2021, para compras a partir del 1 de enero de 2022. | El vendedor o instalador que te lo vendió. |
| Garantía comercial de producto | Defectos de fabricación del módulo o del inversor durante el plazo que ofrezca cada marca. Es voluntaria y se suma a la legal, nunca la sustituye. | El fabricante, con sus condiciones y sus exclusiones. |
| Garantía de rendimiento | Que el módulo siga entregando al menos un porcentaje decreciente de su potencia inicial a lo largo de 25 o 30 años. No cubre averías, solo la curva de degradación. | El fabricante del módulo. |
Cuando un anuncio dice «25 años de garantía», casi siempre habla de la tercera, que es la más llamativa y la que menos te protege ante el problema realista: que el inversor se estropee al octavo año o que la estructura tenga un fallo de montaje. Pregunta por las tres, y pide el plazo de la mano de obra de la instalación, que es una cuarta cosa y suele ser mucho más corta que la de los equipos.
Seis errores al usar una calculadora de ahorro solar
Llevo suficientes conversaciones sobre este tema como para saber por dónde se tuerce siempre. Estos son los fallos que más caro salen:
- Confundir el importe de la factura con el consumo. Dos casas que pagan lo mismo pueden consumir kWh muy distintos según su potencia contratada, su tarifa y sus impuestos. Trabaja siempre en kWh, no en euros.
- Aceptar el porcentaje de autoconsumo por defecto. Es el parámetro que más infla los resultados y el que menos gente revisa. Si nadie está en casa entre semana, ese porcentaje no es el que trae la herramienta.
- Contar la ayuda antes de tenerla. Restar una subvención hipotética de la inversión acorta el plazo de amortización de forma artificial. Haz el cálculo a cero y trata la ayuda como un extra.
- Tratar los excedentes como una venta. Ya lo hemos visto: se compensan a precio menor, solo contra el término de energía y sin dejar la factura en negativo.
- Olvidar la sustitución del inversor y la degradación. Un cálculo a 25 años que no incluye ni un reemplazo de inversor ni la pérdida progresiva de rendimiento está pintando el escenario perfecto.
- No comprobar las sombras. Es lo que más diferencia hay entre lo simulado y lo real, y ninguna calculadora online lo puede saber. Requiere que alguien mire tu cubierta, con un estudio de sombras o al menos con imágenes y el recorrido solar del sitio.
Si te apetece contrastar la estimación de esta página con otro enfoque, tenemos una calculadora de ahorro solar general y el resto de herramientas de cálculo del sitio. Comparar dos modelos con hipótesis distintas te da algo más valioso que un número: te da el rango dentro del que se mueve tu caso. Y para saber qué potencia te encaja, el punto de partida está en cuántas placas solares necesito para mi casa.
Preguntas frecuentes sobre tu calculadora de ahorro solar
¿Qué datos necesito para usar una calculadora de placas solares? Como mínimo, tu consumo anual en kWh (súmalo de las 12 últimas facturas), tu ubicación, y la orientación, la inclinación y las sombras de tu cubierta. Si además consigues la curva horaria de tu CUPS en la web de tu distribuidora, pasas de una estimación genérica a un cálculo con tu patrón real de consumo.
¿Son fiables los resultados de una calculadora de ahorro solar online? Son fiables como orden de magnitud y poco fiables como cifra exacta. Ninguna calculadora conoce tus sombras, tu horario ni el estado de tu cubierta, y todas trabajan con porcentajes de autoconsumo y precios de kWh por defecto que puede que no sean los tuyos. Úsalas para decidir si sigues investigando, no para decidir la inversión.
¿Qué hipótesis usa exactamente la calculadora de esta página? Parte de una producción media por kWp ajustada por comunidad autónoma, valora los kWh ahorrados a un precio de referencia de la electricidad, asume un porcentaje fijo de autoconsumo (mayor si marcas la batería) y aplica un coste medio por kWp llave en mano. Además descuenta de la inversión una hipótesis genérica de ayuda pública que no es ninguna subvención concedida: léela como cero mientras no tengas una resolución a tu nombre, porque el plazo de amortización que ves en pantalla ya viene rebajado por ella.
¿Qué es el autoconsumo con compensación de excedentes? Es la modalidad habitual en vivienda. La energía que produces y no consumes en el momento se vierte a la red y se valora a un precio pactado con tu comercializadora, inferior al que pagas por comprar. Ese importe se descuenta del término de energía de tu factura: no es una venta, no te lo ingresan y no deja la factura en negativo.
¿La compensación de excedentes me quita también el término de potencia? No. Solo actúa sobre el término de energía. El término de potencia, el alquiler del contador y los conceptos fijos los sigues pagando aunque produzcas de sobra, y el saldo que sobre en un mes muy bueno no se guarda para el siguiente en la modalidad simplificada.
¿Puedo usar la calculadora si vivo en un piso o en una comunidad de vecinos? La herramienta está pensada para vivienda unifamiliar. En un edificio, el autoconsumo colectivo funciona con coeficientes de reparto entre los participantes y requiere acuerdo de la comunidad, así que el cálculo es otro. Tienes el proceso en placas solares en comunidades de vecinos.
¿Cuánto tiempo tarda en amortizarse una instalación solar en España? No hay un plazo medio honesto que se pueda dar sin mirar tu caso, y desconfía de quien te lo suelte. El plazo sale de dividir tu inversión entre tu ahorro anual, y ambas cifras dependen de tu consumo, de cuánto de él ocurre de día, de tu tarifa, de tu cubierta y del precio que te hagan. Dos casas de la misma calle pueden salir con plazos muy distintos.
¿Merece la pena poner batería para mejorar la amortización? Casi nunca la mejora: la batería sube el porcentaje que autoconsumes, pero encarece bastante la inversión, así que lo normal es que alargue el plazo de recuperación. Se justifica por otras razones —cortes de suministro frecuentes, un consumo muy nocturno o querer depender menos de la red—, no por rentabilidad pura. Pide siempre el presupuesto con y sin ella, y decide viendo las dos cuentas.
¿Qué garantías tienen las placas solares? Hay que distinguir tres. La garantía legal de conformidad son 3 años desde la entrega (RDL 7/2021, para compras posteriores al 1 de enero de 2022) y responde el vendedor. La garantía comercial de producto la ofrece cada fabricante voluntariamente y se suma a la legal, nunca la sustituye. Y la garantía de rendimiento cubre solo la degradación del módulo a 25 o 30 años, no las averías. Pregunta además por el plazo de la mano de obra de la instalación, que es más corto.
¿El Plan MOVES III subvenciona las placas solares? No. El MOVES III es un programa de movilidad eléctrica: vehículos eléctricos y puntos de recarga. No financia instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo ni bombas de calor, aunque lo veas repetido en muchos sitios e incluso en algún presupuesto. Las vías que sí pueden aplicar son los programas autonómicos vigentes, las deducciones de IRPF por eficiencia energética y las bonificaciones de IBI o ICIO que cada ayuntamiento decida tener.
¿Puedo empezar la obra y pedir la subvención después? En la mayoría de convocatorias, no: exigen que la solicitud sea anterior al inicio de los trabajos, y hacerlo al revés te deja fuera por un motivo puramente administrativo. Comprueba las bases de la convocatoria de tu comunidad autónoma antes de firmar nada, y no aceptes prisas de un comercial en este punto.
¿Es necesario pedir presupuesto si ya he usado la calculadora? Sí. Esta herramienta te da un punto de partida; un presupuesto real implica que alguien mire tu cubierta, evalúe las sombras, dimensione con tu curva de consumo y se comprometa por escrito a una producción, unas garantías y unos trámites. Pide tres con el mismo alcance y compáralos partida a partida con la lista de más arriba.
Con esto tienes lo necesario para hacer tus propios números y para detectar cuándo alguien está redondeando a su favor. El autoconsumo puede ser una buena inversión, y precisamente por eso merece la pena evaluarlo con datos tuyos en lugar de con el caso de ejemplo de un folleto. Si quieres seguir, el siguiente paso es la guía completa de placas solares para casa y, cuando tengas clara la potencia, pedir presupuestos a instaladores de tu zona.
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